EL REPORTAJE

Sevilla ya no decide


jueves 15 mayo, 2014

Cuando se lanza la mirada atrás, casi siempre es para hacer uso de la memoria selectiva y nostálgica. La memoria del "cualquier tiempo pasado fue mejor". Pero hay veces que basta con repasar los documentos de aquellos años para darnos cuenta de que nuestro presente no difiere demasiado del pasado.

Hoy, esta página recoge un artículo de Benjamín Bentura publicado en la revista "El Ruedo" en el año 1975 sobre la situación del toreo tras la feria de Abril sevillana.

Incluso hoy, se podrían trascribir párrafos enteros sustituyendo unos cuantos nombres y el escrito tendía validez. Que poco hemos cambiado...

Benjamín BENTURA REMACHA. "El Ruedo", Semanario gráfico de los toros. Año XXXII Número 1610 - 29 abril 1975



Sevilla ya no decide

Sevilla da motivos para la recapacitación. Abre temporada y los frutos que en ella se obtienen son frutos tempranos, como las primeras naranjas, las uvas de invierno o los melones de julio: se cotizan más que los que maduran a su tiempo. Antes Sevilla decidía un poco lo que iba a ocurrir en el resto de la campaña y un éxito en el coso maestrante servía para firmar la Feria de San Isidro y muchas otras Ferias más. Ahora nos acercamos a orillas del Guadalquivir con los carteles del Manzanares en el bolsillo. Y los de Jerez, Granada y puede que los de Pamplona, aunque era clásico otros años que Usechi y compañía dieran los últimos toques a sus agendas sanfermines en los salones y habitaciones del hotel Colón, en los bares de los alrededores o en suculentos menús al abrigo de El Burladero.

¿Para qué valen los éxitos de Sevilla?

En otros tiempos, Rafael Torres, por ejemplo, habría tenido su compensación por esa oreja que cortó a un toro de Salvador Guardiola y que le ha valido el conseguir el trofeo a la faena más artística de la Feria. Pero «está hecha la temporada». Me parece que ello es un error tremendo, porque los toreros que no están situados y quieren abrirse camino no pueden confiar en sus propios méritos y sus impulsos se desinflan poco a poco por los poros inapreciables de la inutilidad. O hay que adscribirse a la «cuadra» de alguna empresa poderosa o ponerse en manos de prestigiosos apoderados, posibilidades muy remotas, porque esas poderosas empresas y esos prestigiosos apoderados tienen sus almacenes saturados de «stocks» humanos.

Hablo de toreros no situados y en lo que se refiere a la poca ilusión por el triunfo también puedo incluir sin ningún miramiento, a los otros, a los calificados como figuras, los que tienen firmados o apalabrados más de medio centenar de contratos.

ANEMIA RENOVADORA

Al margen de Paco Camino, cuyo objetivo es mantener su prestigio, veamos los nombres de los toreros más favorecidos por las normas de contratación: Ángel Teruel , Paco Alcalde, Rafael de Paula, Paquirri, El Niño de la Capea, Manzanares, Ruiz Miguel y Antonio José Galán. Dejo aparte a Curro Romero y Manolo Cortés, y debería hacer lo mismo con Rafael de Paula y Paquirri , porque ya están dentro de la categoría de veteranos.

Entonces, para mí el problema se centra en esos que tienen que tomar el testigo del relevo, y que son Ángel Teruel, novedad por aquello del bache y la ausencia, Paco Alcalde, El Niño de la Capea, Manzanares, Ruiz Miguel y Antonio José Galán. De todos ellos sólo cumplieron a la perfección, y de acuerdo con sus posibilidades, Ruiz Miguel y Galán, mientras que los demás no pasaban del medio gas, del cumplimiento estricto de la obligación, si bien hay que aclarar que El Niño de la Capea causó una buena impresión. Manzanares pasó inadvertido y se quedó en incógnita muletera Paco Alcalde.

Antonio José Galán en Sevilla

Antonio José Galán en Sevilla

Este Paco Alcalde es digno de estudio. Quizá le convenga a él esta especie de suspenso en la que nos tiene metidos a todos, pero me parece que en los comienzos de una carrera hay que procurar darlo todo e intentar demostrar que si los logros no son perfectos, al menos se pone toda la voluntad. Y es el de Ciudad Real el que mejor puede conseguir éxitos, porque con su espectacular forma de ir al toro en banderillas tiene a los públicos muy predispuestos para no regatearle premios. En Sevilla, contra doce pares de banderillas, no se puede contabilizar ni media docena de muletazos, y éstos a viaje hecho y sin tener que templar el engaño. Lo que pudo ser un éxito sensacional se quedó en el buen recuerdo de un fácil rehiletero.

EL PÚBLICO SEVILLANO

Ya casi era tópico al hablar del público del coso del Baratillo recordar y ponderar sus famosos silencios.

El público de La Maestranza

El público de La Maestranza

Los sevillanos saben ver toros y hasta ahora tenían como máxima virtud la templanza en los juicios y nunca la protesta llegaba a ser desesperada y atronante. El elegante silencio. Y pobre del torero que tuviera que sufrir ese máximo desprecio. Se podía considerar ya como un prematuro jubilado. Pero este año han sucedido dos o tres cosas que me dan pie para pensar que entre la élite de Sevilla se han introducido unos cuantos graciosos que imitan las gamberradas de otras plazas y las quieren imponer en este templo de la tauromaquia.

Para temporadas próximas es posible que hasta veamos cómo en los tendidos de sol se abrazan los contribuyentes y cantan eso de «Todos queremos más». Lo del rollo de papel higiénico y el orinal no serían ninguna novedad en esos cosos en los que los públicos van a vivir una Fiesta que tiene más de juerga que de rito ancestral, de sangre sobre el tálamo.

No quiero con ello defender a Curro Romero, que estuvo a la misma altura que sus compañeros de cartel y que fueron despedidos con aplausos. Es el tributo artístico que tiene que pagar el de Camas, porque la gente espera de él mucho más que lo que espera de otros. Sin embargo, no hay duda de que  los toreros de este tipo tienen que aguardar su momento, y que ese momento coincida con el toro. Es una adecuación casi milagrosa, y por eso son famosos los mítines de Cagancho, Chicuelo, Gitanillo o Pepe Luis Vázquez. Los mítines y los éxitos. Son toreros de cara y cruz y nadie debe de preparar la broma de mal gusto con antelación para que los demás se regocijen y una plaza como la de Sevilla pierda su categoría.

Entonces, para mí el problema se centra en esos que tienen que tomar el testigo del relevo, y que son Ángel Teruel, novedad por aquello del bache y la ausencia, Paco Alcalde, El Niño de la Capea, Manzanares, Ruiz Miguel y Antonio José Galán. De todos ellos sólo cumplieron a la perfección, y de acuerdo con sus posibilidades, Ruiz Miguel y Galán, mientras que los demás no pasaban del medio gas, del cumplimiento estricto de la obligación, si bien hay que aclarar que El Niño de la Capea causó una buena impresión. Manzanares pasó inadvertido y se quedó en incógnita muletera Paco Alcalde.