Canorea sonríe

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Canorea sonríe


lunes 23 febrero, 2015

La crisis de La Maestranza ha desnudado al taurino de máscaras convirtiendo la impostura en trinchera desde donde el toreo

Canorea sonríe

La crisis de La Maestranza ha desnudado
al taurino de máscaras convirtiendo la impostura en trinchera desde donde el
toreo, tras la negación de Morante, se dispara reproches y medias verdades. En
medio vive la Sevilla taurina, en el punto ciego donde va
a parar toda la mierda, pisando un cadalso viscoso: los aficionados, una
temporada más, ven rotas sus ilusiones de asistir a una feria de primer nivel y
los más cercanos a la empresa sienten la fragilidad de todo ese imperio
construido durante largos años mediante favores, silencios y exclusivas; con un
punto entrañable en su corrupción por evidente: lo difícil era obviarla.

Los
hechos presentan un modelo caduco, incapaz de ofrecer nada más, enganchado al
retrovisor. Pero el provincialismo extremo impide mirar hacia delante. Una
situación que roza la tragedia en un momento de especial debilidad para el
toreo. Aún así, hay ciertas cosas que no dejan de tener su gracia. Como el
jueves, cuando el ABC de Sevilla propuso un divertido juego en su portada. Si
uno se concentraba fuerte sobre aquel titular durante un rato, y acto seguido
fijaba la vista sobre la pared, se dibujaba ahí mismo la cara de Canorea
regalando una amplia sonrisa al lector que, sorprendido, revivía la mítica
escena de Jurasic Park donde el gordito huye con el botín y sus carcajadas
resuenan en los ordenadores: «Jajajáa, jajajáa”. Nosotros no tenemos ni una
huida que echarnos a la boca, ni una lluvia torrencial que emborrone tanta
sorna, ni un gesto de la propiedad persiguiendo al gestor mediocre incapaz de organizar
la feria a la que no quiere faltar nadie. Pero la esencia está: alguien se ríe
descaradamente mientras fastidia algo sobresaliente.

Como todo en este sector
ha de ser complicado, quién sabe si Pagés pone trabas a sus propias
negociaciones para dar algo de emoción al diseño de unos carteles donde, a
tenor de la última decisión, lo más difícil es elegir qué los ilustra. El
surrealismo ha llegado hasta tal punto, que la FIT, flamante empresa y comprometida
unión por el futuro del toreo, ha llegado a construir un comunicado donde
desmiente su interés por La Maestranza. Acojona en cierto modo la ironía en la que
vive la tauromaquia: cómo la agrupación de empresarios más poderosa y capaz de
los últimos años niega cualquier intención de optar por uno de los emblemas del
sistema taurino. Parece increíble haber llegado hasta el año 2015 casi
incólumes.