Diego Urdiales: “Lo único que quiero es ser mejor torero cada día, dejo atrás todos los momentos amargos que me ha dado esta profesión”

ENTREVISTA

Diego Urdiales: “Lo único que quiero es ser mejor torero cada día, dejo atrás todos los momentos amargos que me ha dado esta profesión”


miércoles 25 febrero, 2015

El diestro riojano asegura en una entrevista para SALAMANCA rtv AL DÍA haber vivido etapas muy duras "por la falta de oportunidades" aunque confía en esta temporada "sonar con fuerza"

El diestro riojano asegura en una entrevista para SALAMANCA rtv AL DÍA haber vivido etapas muy duras "por la falta de oportunidades" aunque confía en esta temporada "sonar con fuerza"

 

 El diestro riojano asegura en una
entrevista para SALAMANCA rtv AL DÍA haber vivido etapas muy duras «por la
falta de oportunidades» aunque confía en esta temporada para afianzar su
toreo y «sonar con fuerza”.
Un paseo, una plaza de toros y el
despertar de un sentimiento. ¿Cómo cambia tu vida desde esa casualidad del
destino por la que decides ser torero.

Así fue, vi
una plaza de toros siendo un niño y chavales que jugaban a ser toreros. Así es
como con 11 años empecé a madurar la idea. Me di cuenta que entraba en un mundo
serio y distinto. Cada día que tomaba un capote o una muleta sentía algo
misterioso, y eso fue lo que me despertó el sentimiento.

Como referentes Rafael de Paula, Paco
Camino, Capea, Curro Vázquez, Julio Robles, Ortega Cano o el maestro Santiago
Martín El Viti….

Todos son
especiales. Los maestros salmantinos los disfruté siendo un niño, y cada uno
con su personalidad eran toreros que admiraba. Al empezar me fijaba en las
figuras del momento, porque era a los únicos que tenía la oportunidad de verlos
por televisión. Con el paso del tiempo te das cuenta que sus palabras te
inculcan el sentir de la profesión y de ellos siempre intenté absorber todo que
eso que me trasmitían.

El maestro
Viti es para mí un monstruo del torero. Es grandioso por todo lo que ha dejado
en el sentir del toreo bueno, del toreo grande. Siendo un niño tuve la
oportunidad de verlo por la calle, y poder hacerme una foto con el maestro fue
para mí un sueño. Lo admiro en la misma medida en el terreo personal y
profesional. Es un ser de una grandeza infinita.

 

 

 

 

 

Altibajos en tu etapa como novillero,
años de escasos contratos y otros de varias actuaciones. En 1996 la temporada
concluyó con 21 novilladas, 26 orejas. ¿Qué guardas en tu concepto actual de
aquella época?

Recuerdos
muy duros. Empecé muy bien con un gran ambiente sin caballos. Las expectativas
eran muy buenas pero llegó la triste realidad de muchos, y es llegar a debutar
con caballos y quedarte parado. Pasó el tiempo y buscarse un hueco sin torear
es muy difícil. Uno tiene que hacerse torero a base de mucha paciencia, y lo que
no me ha dado estar delante los animales muchas veces me lo ha dado el tiempo.
Desde esa etapa como novillero me tomé el tiempo de espera como una oportunidad
para entrenar mucho y viviendo mucho el toreo sin estar delante del toro.

Aquí en la Glorieta estuviste en esta
etapa novilleril, con nocturnidad, mano a mano con Salvador Ruano…

Es cierto.
Recuerdo que tuve un novillo muy flojo, con muy poca fuerza. El otro en la
pelea en varas prometía pero en la muleta no pude estar bien… espero rematar
esa tarde pronto aquí, ojalá sea este año en la Feria.

¿Es un romántico del toreo que no
encaja en la política empresarial que gestiona esto? La sensación es de ser un
torero injustamente tratado…

Sí, y no
cabe duda que he pasado momentos muy duros, infinidad de momentos amargos
porque no estás en los sitios… esa dureza en esta profesión es muy grande, y he
intentado aprender a convivir con ello. Han estado ahí pero los he dejado
apartados, he intentado que me hagan el menor daño posible moralmente y lo único
que quiero es ser mejor torero cada día, superarme. Lo que me ha mantenido la
llama y la ilusión encendida siempre es coger un capote y una muleta. Eso es lo
que me da la vida.

 

 

 

 

Su temporada en 2014 salgó tres
importantes tardes en las Ventas. La tarde de San Isidro el pasado año con el
toro de Adolfo dejó claro el concepto de Urdiales y lo que queda por decir.

Fue un
rotundo paso por Madrid, este año ha sido especial desde la primera tarde del 2
de mayo que me aportó muchísimo pues desde que acabé la temporada el año
anterior esa era la primera. Son muchos meses de vacío y ser capaz de mantener
ese nivel delante del toro y esas sensaciones buenas es difícil. Eso hizo que
la temporada cogiera una fuerza tremenda. Luego llegó San Isidro con ese toro
de Adolfo y allí hubo momentos mágicos con la mano izquierda, he sentido cosas
que muchas veces es difícil sin estar delante del toro, y encima en Madrid, eso
es tocar el cielo.

Ya estuvo en Madrid en 2008 y ya
gritó alto quien era, lo que le abrió la puerta de muchas otros ferias tras
haber estado tiempo parado… ¿Lo del 2014 va a tener su recompensa este 2015?

Sí, venía de
no torear absolutamente nada en dos años y a partir de ahí empecé a triunfar en
las ferias importantes. Confío plenamente en que me valga lo del año pasado.
Madrid siempre vale, lo que nunca sabe nadie es hasta qué punto.

La memoria es a veces esquiva…

Lo sé, y lo
he vivido en primera persona por desgracia en muchas ocasiones, sólo queda ser
humilde, convivir con ello y respetar a todo el mundo sin dejar de luchar por
los sueños.

 

 

 

 

De momento el próximo 17 de marzo hay
presencia en Fallas…

Sí, estoy
muy ilusionado con esa cita con la que abro temporada, es señal de que las
puertas se van abriendo, aunque por el momento es lo único que tengo cerrado.
Se han tocado muchas puertas y este año sí va a ser… estoy convencido de ello.

La polémica de Sevilla se repite… ¿Le
veremos en la Maestranza?

Debería
haber hueco para mí, con o sin figuras, con o sin polémica. Espero poder estar
allí y en eso confío, es una de las ferias más importantes del año y un
escenario especial en la que me encantaría expresar mi concepto.

Lo cierto es que Diego Urdiales
vuelve a sonar con argumentos, y puede ser un nombre propio esta temporada. Así
sea…

Ojalá. Estoy
en el mundo también, y siento lo que se está hablando sobre mí y sobre mi
toreo. Estoy en un momento feliz porque he luchado mucho por mi sueño, y lo que
quiero es disfrutarlas al máximo, vivirlas e intentar ser cada día mejor
torero.

 

 FOTOGALERÍA: PABLO DE LA PEÑA