CASTELLÓN

El Fandi se cuela en la foto de Ponce


sábado 14 marzo, 2015

Engalanada por Ripollés lucía la plaza de Castellón el día que Enrique Ponce cumplía 25 años de alternativa. Junto al él, salió a hombros un alegre Fandi

Engalanada por Ripollés lucía la plaza de Castellón el día que Enrique Ponce cumplía 25 años de alternativa. Junto al él, salió a hombros un alegre Fandi

 Engalanada por Ripollés lucía la plaza de Castellón el día
que Enrique Ponce cumplía 25 años de alternativa. Junto al él, en una
goyesca para darle lustre a la efemérides, Sebastián Castella y El Fandi
para despachar un encierro de García Jiménez.

Con mucho sentimiento ser estiró Ponce a la verónica en el
toro del cumpleaños, que le metió la cara con más humillación que poder. Supo administrarle la calidad a un toro de fuelle justo
que terminó embistiendo entregado después de un inicio de mimosa media
altura. Fue ganando el trasteo en intensidad hasta que llegó una serie
de profunda mano diestra, cuando ya no importaba que durase más, solo
paladear su momento. Deletrear fueron las porcinas que abrochó Ponce con
un pase de pecho de inmensa lentitud. Rubricó con una estocada trasera
para pasear las dos orejas.

 

 

 

Lanceó El Fandi con soltura al segundo, de buena hechura y
renuente llegada para tomar humillado el percal, pero loco por
desentenderse. También le costó volver en el quite por chicuelinas, pero
rompió a galopar en el vibrante tercio de banderillas. Supo encontrarle el pulso Fandi al animal en un largo
inicio de doble pectoral, y luego en el toreo diestro de doble toque
para que no se durmiese el de Matilla. Terminó templándose el toro al
natural, por donde llegaron muletazos de despacioso ritmo y perfecta
colocación para que no se aburrirse el animal de acometer. Un final de
rodillas, buscando al tendido, y una estocada de gran ejecución le
pusieron en las manos una oreja.

Desentendido de perales se mostró el tercero por el pitón
izquierdo, por el que pasó sin interés por el capote de Castella. Luego
derribó al caballo de la puerta quedando el picador bajo el penco en
momentos dramáticos.

Sentado en el estribo comenzó Castella el trasteo, saliendo
con garbo al tercio con el paso ganado en cada muletazo y el publico ya
a favor. Ofreció metros, ajustó los embroques y perdió los pasos a que
le obligaba el corto viaje del anodino animal, humillado pero sin vida,
bruto cuando lograba puntear los engaños. Metido en el toro fue el
final, confiando en el toque y arrancando algún muletazo más largo
cuando encontraba la inercia de un muletazo para engarza con el
siguiente. El pinchazo previo aviso la estocada dejó el premio en
ovación.

Contra las tablas decoradas segué el cuarto de salida y con
una voltereta terminó el saludo de metidos lances de Ponce, haciendo
que se resistieron el animal unos instantes. Con la muleta tuvo Ponce que someterle la renuencia
mientras fijaba la falta de celo del de García Jiménez, deslucido en el
trato más que protestón. Se empeñó el valenciano en limar defectos y
hasta le extrajo algún desechado de bella factura,  pero no fue el
material el más propicio para el toreo.  Se puso andaría, además, al
perfilarse y deslució el final.

De Olga Jiménez era el hierro del quinto, que sacó
mansedumbre para ir de ocasión a ocasión con los dos caballos sin
emplearse en ninguno. Por zapopinas fue el quite vistoso de El Fandi,
que había rematado con una media de rodillas el buen saludo a la
verónica. Le expuso el granadino en banderillas al buen galope que sacó el animal, cuajando un tercio muy celebrado. Por abajo le embistió en el inicio de rodillas el negro
toro, con emotivo son en la llegada para que lo luciese David en la
distancia.  A placer lo toreó Fandi, aprovechando la noble pasada a la
que le faltó entrega para terminar de ser redonda. Pinchó, sin embargo, 
antes de la estocada y paseó trofeo simple.

El sexto, el de menos peso de la corrida, también era el de
más trapío, y empujó con los riñones para derribar al caballo de la
puerta en el primero de los dos puyazo que tomó.  Colocó la cara el
castaño en el percal de Castella, en las verónicas del saludo, primero, y
en las chicuelinas del quite después.

Tuvo chispa y emoción el castaño en la muleta,  y fijeza
para tres faenas. Lo vio pronto Castella, que buscó el calor del
compromiso con los cambiados del inicio y luego se la dio por abajo, no
siempre con el temple preciso, pero todo el tiempo con entrega. Y
volaron largos los desechazos, con el toro entregado cuando no alcanzaba
la pieza, con la cara más suelta cuando la tocaba. Estructuró el galo
un largo trasteo que remató con media estocada tendida. Ovación tras
aviso.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Castellón. Feria de La Magdalena, quinta de abono.

Toros de García Jiménez, justos de presencia. De gran calidad y justo fuelle el primero, Noble, nubló y anodino el tercero, de corto viajeobediente y repetidor el segundo; Desentendido, rajado y deslucido el cuarto; con calidad y nobleza el buen quinto; acometedor y con transmisora fijeza el sexto.

Enrique Ponce (blanco y azabache): dos orejas y silencio.

El Fandi (blanco y azabache): oreja y oreja.

Sebastián Castella (blanco y azabache): silencio y ovación.