Ginés Marín: "Los pasos se dan firmes o no se dan"

ENTREVISTA

Ginés Marín: "Los pasos se dan firmes o no se dan"


viernes 6 marzo, 2015

La joya de la corona en Olivenza se llama Ginés Marín: esta tarde hará el primero de sus dos paseíllos en la Feria. Antes, hace con CULTORO un repaso de su carrera como novillero

La joya de la corona en Olivenza se llama Ginés Marín: esta tarde hará el primero de sus dos paseíllos en la Feria. Antes, hace con CULTORO un repaso de su carrera como novillero

En el toreo, nunca fueron buenas las prisas. Ni en la vida. Eso lo sabe
bien Ginés Marín,
quien está a horas de hacer el paseíllo en Olivenza. «Eso es lo que intento,
que cuando se dé un paso sea al frente, con la seguridad de que va a ser para
bien y que será positivo. Si no, no se da»
.
Es
claro, maduro y, sobretodo, consciente de que, en la vida, la apuesta se hace
con cabeza «porque dar un paso con prisa y por darlo
no creo que sea bueno, no te sirve. Hay que hacer las cosas despacio»
,
asegura el oliventino.

En 2012 toreaba por vez primera en público y ya es una realidad que 2014
atisbó: se trata de una de las grandes esperanzas del escalafón. «Cuando decido ser
torero vivo ya en Olivenza y me apunto a la Escuela e Badajoz. El sueño de todo
novillero es torear en Olivenza, más aún siendo de aquí y viviendo aquí, creo
que con mayor motivo. Pude debutar con caballos en la Feria y ahora estoy
anunciado dos tardes en ella. Es todo un privilegio»
.

Será el mes de marzo más intenso de su vida hasta el momento. Sabe que no
sólo la plaza de su pueblo es el escenario donde debe dar la cara: Valencia y
Arnedo vienen después. Y ahí ya empieza el runrun.
«
Va a ser el marzo más importante de mi vida.
Toreo dos tardes en Olivenza, una en Valencia y otra en Arnedo. Son cuatro
fechas nada fáciles porque son plazas de categoría».

Hablamos de Arnedo, porque le pie de Ginés Marín tiene su peso en oro.
Conseguir un Zapato dorado es el reto mayor al que puede aspirar un novillero.
Y con tan sólo una oreja en su esportón pero con el toreo más templado que la
ciudad riojana haya visto en muchos años, se calzó triunfador. Ahora vuelve en
mano a mano con Ruiz Muñoz, pero con la responsabilidad de ser ya «de
casa». «Es un cartel que personalmente me hace
mucha ilusión. Ha tenido bastante repercusión en los medios y lo que me motiva
es que a la gente le haga ilusión ver un cartel así. Es una plaza que me gusta
especialmente, porque Arnedo es seria. Será un mano a mano con novillos de
Fuente Ymbro, un hierro de máxima categoría».

Todo el toreo habla del Cutiño en los despachos, pero mal error sólo
contar eso. Ginés conoce, quizá, la faceta más valiosa y menos conocida por la
Fiesta: su experiencia torera. «A mí Pepe siempre me ha
apoyado desde que empecé a querer ser torero, desde que debuté con caballos ha
estado apoyándome y donde ha podido ha ido a verme. Más allá de la amistad que le
une a mi padre, desde antes de conocerlo siempre me ha apoyado. Nos hemos
llevado muy bien con él y ahora con más motivo. Estoy muy contento con su
equipo de apoderamiento, va saliendo la cosa redonda y creo que a partir del
mes de marzo saldrán bastantes festejos. Es un apoderamiento que nadie podría
rechazar, y estoy viviéndolo con mucha intensidad. Están muy volcados
conmigo»
.

La pasada temporada no fue nada fácil. Debió hacer frente no sólo al
vaivén de apoderados, sino a una gran injusticia en su carrera tras sellar un
toreo hierático, puro y maduro que le valió ser triunfador en Olivenza. El
estío no le reconoció a Ginés Marínlos logros alcanzados, pero fue septiembre el que le devolvió la ilusión al
extremeño. «Hubo un parón a mediados de temporada, y
pasé un momento complicado por los cambios de apoderamiento. Muchas
circunstancias negativas me afectaron, estaba entonces buscando el camino bueno
y así se demostró al final de temporada. Todo llegó en septiembre. En
Villaseca, con una novillada de Baltasar Ibán, no hubo triunfo redondo pero
pude cuajar de principio a fin a un animal aquel día. En Arnedo todo el mundo
vio mi disposición, ya que tuvo mucha más repercusión por la televisión. Fue
una tarde muy bonita en la que si el segundo novillo se hubiese echado a tiempo
hubiera salido en hombros. Gracias a Dios, pude ganar finalmente el Zapato de
Oro».

Y, al final del túnel, Zaragoza. Sabía que la temporada debía tener un
final feliz, y en una plaza de primera sacó el son de la tarde. Sorprendió. Su
toreo sorprende: es algo innato en su concepto. «Torear en La
Misericordia era todo un reto, iba con mucha moral pero era un cartel con
triunfadores de la temporada. Además era una plaza de primera. Estuve al nivel
y pude cuajar un novillo de Jandilla cortándole una oreja, pero por decisión
del presidente no paseé la segunda. Fue una tarde redonda para quedarme bien
posicionado de cara a este 2015».

Todavía no lo conoce la que manda.
Ir a Las Ventas significa echar un resto nada fácil a una temporada que debe ser
clave en la vida de Ginés Marín. Y Madrid y su carrera, ambos, se merecen
mutuamente. «La intención es ir a Madrid y dar la cara
de verdad. Es la plaza más importante del mundo y en la que hay que estar con
todas las consecuencias antes de tomar la alternativa. Me hace muchísima
ilusión. Antes lo veía como muy lejano, pero ya lo voy viendo más claro. Me veo
capacitado, con muchas ganas de ir con ambiente y eso es lo que espero»
.

Su concepto, como su propia carrera, evoluciona paso a paso. Ya lo atisbó
el 2014. «El inicio de temporada fue con esa
rotundidad de cortar cuatro orejas en Olivenza. Creo que ha habido una gran
evolución a lo largo de toda la temporada, en la que yo seguía entrenando igual
que si fuese invierno y por eso crecí un montón como torero. La madurez que te
da estar en novilladas picadas en la que el animal sale muy duro y serio hace
que te prepares para las corridas de toros. Eso te da poso, te da torería, y el
final de la temporada creo que fue el resultado de todo lo vivido en las
plazas. Fue un otoño cuajado, mucho más redondo
«.Hemos hablado de sorpresa, de pureza y, ante todo, de torería. Es algo impreso
en su vida como el pan de cada día. Bonito concepto, que no adjetivo. Ginésse lo toma así: la torería como concepto de vida, como forma de entender el
arte más puro del siglo XXI y como valor fundamental que mostrar a la sociedad.