El Fandi se cuela en la fiesta de El Carmelo

RIOBAMBA (ECUADOR)

El Fandi se cuela en la fiesta de El Carmelo


sábado 11 abril, 2015

Cortó una oreja en medio de una corrida de La Viña que dejó mucho que desear, a pesar de su buena presentación; Miguel Abellán se entregó entre pitones, al igual que el rejoneador Sebastián Peñaherra

Cortó una oreja en medio de una corrida de La Viña que dejó mucho que desear, a pesar de su buena presentación; Miguel Abellán se entregó entre pitones, al igual que el rejoneador Sebastián Peñaherra

Tomaba la alternativa el local Carmelo de Riobamba con toros de La Viña y en un cartel que abría el rejoneador Sebastián Peñaherrera con Miguel Abellán como padrino y El Fandi como testigo de la ceremonia.

Diego Gaybor El Carmelo tomó la alternativa en una emotiva ceremonia. Y su primer toro estuvo a la altura de las circunstancias. El de la Viña fue un gran ejemplar,  noble con gran tranjo y muy bravo. Se prestó a las mil maravillas para el lucimiento del nobel torero,  que cuajó buenas tandas sobre todo por la derecha. Dejó una estocada algo tendida por lo que no dobló de inmediato el toro. Luego de unos minutos escuchó un aviso cuando ya el toro doblaba. Petición unánime de oreja que la autoridad concedió.

No pudo
lucirse en el segundo Miguel Abellán, pues fue un toro distraído y con su punto
de mansedumbre. El madrileño derrochó entrega desde el primer momento ante un
toro que se rajó ya en el inicio muleteril. Una estocada fulminante hizo rodar
pronto al toro, antes de que escuchara Miguel una ovación tras petición de
oreja no atendida por el palco.

Todo
entrega y voluntad fue David Fandila «EL Fandi» en el tercero de la
tarde, un toro rajado y muy distraído de la Viña. Anduvo espectacular en el
tercio de banderillas, para luego proponer una faena larga a un astado soso y
sin fuelle. Se desplantó en varias ocasiones, toreando de cara a la galería.
Tras un pinchazo, una estocada y un descabello, y tras presenciar una petición
mayoritaria de oreja, el palco no concedió el trofeo.

El
rejoneador Sebastián Peñaherra se lució en cuarto lugar con un bravo toro de El
Arriero, en el que dejó dos rejones de castigo en todo lo alto. Destacó en
banderillas, sobre todo en las tres que puso al quiebro, entrando de frente. A
la hora de la verdad, descordó al toro con el primer rejón de muerte. Hubo petición
unánime de oreja, que insensiblemente la autoridad no concedió. Dio una vuelta
al ruedo entre las ovaciones calurosas de Riobamba.

Fue
aplaudido Miguel Abellán con el complicado quinto de La Viña, con el que fue
todo entrega y disposición. Ya con la muleta en la mano, expuso los muslos en
terrenos de cercanías, ya que el toro carecía de transmisión alguna. No se
prestó este segundo astado del lote del madrileño para que pudiera desarrollar
el concepto que lleva dentro, a pesar de la ilusión manifiesta con la que
afrontó Miguel el paseíllo. Terminó con él de media estocada en buen sitio, y
que consiguió su efectividad segundos después con la caída del toro. Escuchó
aplausos.

 

Con dos
largas cambiadas en la misma raya del tercio recibió El Fandi a un sexto de La
Viña con gran volumen y trapío, que tenía ya desde el inicio un punto de
peligrosidad. En su clásico espectáculo con los palos, puso David en pie los
tendidos, dejando cuatro pares entre el clamor popular. Se le vino abajo por
ese motivo el toro, desfondándose, por lo que no pudo sino dejar una faena
plena de entrega ante el derrumbe del toraco. Cortó finalmente una oreja de
ley.

El
Carmelo no pudo solucionar los problemas que le presentó el séptimo, uno de La
Viño con gran trapío y respetables pitones. Necesitaba su embestida un toreo
poderoso. Pudo salir del paso con un pinchazo y un bajonazo.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Riobamba, Ecuador. Lleno en los tendidos. Toros de La Viña, muy bien presentados pero de muy bajo juego en líneas generales.

El rejoneador Sebastián Peñaherrera: vuelta al ruedo.

Miguel Abellán: ovación y palmas.

El Fandi: ovación y oreja.

Carmelo de Riobamba, que toma la alternativa: oreja y silencio.

 

FOTOS: ANDREA ACOSTA