Puerta Grande de pulso

BRIHUEGA (GUADALAJARA)

Puerta Grande de pulso


sábado 11 abril, 2015

Manzanares saca el ralentí para cortarle una oreja a cada toro de Zalduendo; una pasearon Ponce y Morante

Manzanares saca el ralentí para cortarle una oreja a cada toro de Zalduendo; una pasearon Ponce y Morante

Con fuertes lluvias  se daba cita la tradicional corrida de Primavera de Brihuega en la que Enrique
Ponce, Morante de la Puebla y José María Manzanares se enfrentaban a un
encierro de Zalduendo. Un gran ambiente se vivía no sólo en la plaza, sino en
toda la localidad debido a la gran movilización popular que esta fiesta
alcarreña conlleva para la región a pesar de las lluvias torrenciales que arreciaban al inicio de la Corrida.

Poca
entidad tenía el primero de Zalduendo que embistió por abajo pero vencido a
zurdas en las verónicas que ejecutó con soltura Enrique Ponce, para rematar con
una media. Pinchó
finalmente Ponce las dos orejas de éste, que brindó al Rey entre la lluvia. El
toro, sin casi fuerza, pero con calidad, lo aprovechó el de Chiva de forma
prefecta en un inicio a media altura, siempre componiendo y sin obligar al animal.
Hasta mediada la faena cuidó su embestida, donde fue capaz, una vez afianzado
el toro, de apretarle y exigirle para firmar dos tandas con la mano derecha con
mucha superioridad. Pinchó en primera instancia, dejando una estocada que le
valió la ovación tras perder los trofeos.

Morante
toreó a placer al enclasadísimo toro segundo de Zalduendo con un inicio de
remates muy sevillanos para desplegar después con exigencia el toreo fundamental.
Con la derecha primero, con el pico abajo y el mentón metido, y al natural
después dejando que volase el vuelo que llevaba embebida una embestida de
ensueño. También brindó éste al rey. Quiso morirse Morante al natural, pero
murió el sueño en los dos pinchazos que precedieron a la estocada. Ovación.


Vídeo Brihuega 11-4-2015 por Cultoro

Se
estiró Manzanares con mucha solvencia para esperar la embestida humillada y
larga del tercero para recetarle siete verónicas y media de mucha enjundia.
Brindó al Rey. Fue la de Manzanares una faena de mucha inteligencia y de mucha
compostura para convertir en oro la media embestida del Zalduendo, que
humillaba hasta el embroque, pero su condición no le daba para tener largura.
Supo administrarlo para firmar tandas de muchísima belleza plástica y hasta
ralentí en el final de faena. Mató de media estocada y oreja.

Salió
con pies el cuarto para que lo recibiera con muchísima facilidad Enrique Ponce
a la verónica para levantar las palmas del tendido. Quiso el toro el caballo,
pero en la puerta, y allí se le administró el único puyazo. Fue larga la faena
de muleta porque tardó en afianzar al noble toro de Zalduendo el de Chiva.
Medía el animal el suelo por su escasa condición física y lo solucionó el
valenciano midiendo perfectas las alturas y las distancias. Supo encontrar el
punto en el que encontraba inercia el toro y ahí le aplicó la altura para que
todo cobrase ligazón y unidad. Para eso, lo sobó mucho en el principio y le
dejó un tiempo entre cada cite, afianzando al toro en una labor magistral cuyo
premio se quedó en oreja.

Cuando
llegamos al quinto, la persistente lluvia ya iba haciendo mella en los
tendidos, y sin embargo se entregaron al toreo como de salón de Morante con la
muleta. Con el capote, el toro no sirvió por su evidente falta de fuerza, por
lo que fue protestado sin que se atendiera la petición. Eso melló también una
faena de muchísimo ralentí y compostura por parte del sevillano, que cortó
finalmente una oreja a base de mantener de pie y trazarle con excelsa
plasticidad a la embestida enclasada.

 

Más
hechuras de Jandilla que de Zalduendo tenía el sexto y más motor para embestir
muy humillado el capote que manejó Manzanares con excelsa clase, durmiendo los
embroques para ofrecer la salida con mucho compromiso. Y empujó en el caballo derribando
a Chocolate en un momento dramático, afortunadamente sin consecuencias. Con la muleta,
el alicantino aprovechó la codicia del Zalduendo para ir comprometiendo las
tandas con muchísima seguridad, siempre a más, muy siempre ofreciendo muy
preciso el toque y el vuelo, sabiendo cuándo volver al cite por demandarlo el toro. Hubo tandas de profundidad y una
serie excelsa al natural en el que el alicantino desmayó su toreo. Media
estocada tendida bastó para rubricar el triunfo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza
de toros de Brihuega (Guadalajara). Tradicional Corrida de Primavera. Tres cuartos de entrada en tarde lluviosa.

Seis
toros de Zalduendo,de baja presencia y desiguales de juego.

Enrique Ponce, ovación y oreja.

José Antonio «Morante de la Puebla«, ovación y oreja.

José María Manzanares, oreja y oreja.

 

FOTOS: FRAN JIMÉNEZ