Con sombra propia

AL NATURAL

Con sombra propia


sábado 18 abril, 2015

Manzanares ha crecido, es evidente. pero no es de hoy. Desde que se enfundase el negro y azabache en Castellón lo lleva demostrando, pero hoy tenía en la nuca en peso de una feria

Manzanares ha crecido, es evidente. pero no es de hoy. Desde que se enfundase el negro y azabache en Castellón lo lleva demostrando, pero hoy tenía en la nuca en peso de una feria

Y no cualquier feria. Los abriles maestrantes le verán cuatro tardes y ya lleva dos de ‘No hay billetes’. Esa apuesta en el planteamiento es tan arriesgada como rotunda de salirle bien. Y va camino de hacerlo porque le arrastra ahora tras el escurrido perfil una sombra que ya es propia.

Josemari ya no es hoy el caprichoso imberbe de otros tiempos, que echaba el paso para atrás porque no le hacía falta echarlo adelante. Le bastaba con el empaque heredado, el nombre heredado y la heredada figura para plantarse con su dominio de los vuelos en el Olimpo de las figuras. Hoy, ayuno ya de compartir apellido -por la desgracia de una tragedia-, le pesa una sombra que ya no tiene nada de vaporosa y que le empuja sin excusas camino del peso de las figuras.

Hoy lo demostró en Sevilla con dos toros que hubieran sido de silencio y silencio hace tan solo dos años. Lo demostró en una feria que descansa sobre sus hombros esperando que asiente el paso adelante. Y hoy lo dio. Con el agresivo y violento burraco que sorteó en tercer lugar y con el zorrón quinto que se fue sin una oreja. A ese tercero no lo hubiera querido ni ver en otros tiempos, y hoy le arrebató las ansias de cogerlo para reventarlo. Cruzó la línea Manzana para los que le acusaron -con razón en ocasiones- de no hacerlo jamás. Y cuando lo hizo sorprendió a la concurrencia por el compromiso adquirido.

Recapitulando virtudes, es la de Josemari una tauromaquia de perfecta estética, seguro vuelo y tremendamente esbelto embroque. Si a todo ello le añadimos la raza, el compromiso y la capacidad, tenemos un torero peligroso, porque ha subido de un golpe tres escalones. Y si ya era figura antes, ahora tiene en la mano resultar incontestable. Porque tiene sombra propia.

Le quedan dos tardes en Sevilla para vestir de azabache. Dos ocasiones más de tener en la mira la puerta de las tres orejas. Qué largos se deben hacer los días para quien no se anuncia y ofrece tanta ventaja…