Ponce y Luque: la veteranía y la frescura

QUERÉTARO (MÉXICO)

Ponce y Luque: la veteranía y la frescura


sábado 9 mayo, 2015

Salieron a hombros anoche en la corrida celebrada en Querétaro

Salieron a hombros anoche en la corrida celebrada en Querétaro

Por: Raúl Magos | Foto: Juan Noguez

La primera nota del festejo la dio la entrada, ya que el aspecto del
tendido de sombra a la hora del paseíllo fue una pena, quizás una cuarta
parte de su aforo. Hubo fútbol a esa hora, pero un cartel de esta
categoría, y es más, la sola presencia del torero valenciano (que en
enero metió más de tres cuartos de plaza) ameritaban una mejor respuesta
en taquilla.

En cualquier caso, la afición que hizo acto de
presencia en la plaza Santa María disfrutó el concepto de un torero muy
del gusto del público de nuestro país, el sevillano Daniel Luque, que cuajó una faena de altos vuelos en el tercero, que sobresalió del encierro compuesto por los hierros de Ordaz y San Isidro.

Llevó por nombre «Goyesco”, y si bien de salida no pareció definido, a partir del buen quite por chicuelinas entendió Daniel Luque las buenas condiciones mostradas por el de San Isidro.
Las primeras series tuvieron mucha intensidad por el lado derecho, el
mejor pitón y por el que se arrancó de largo el toro en esos primeros
compases de la faena. Por el izquierdo bajó un tanto la intensidad del
trasteo, aunque volvió a subir hacia el final, con ese toreo alternando
los lados con la muleta sin el ayudado. Rubricó la faena con media
estocada en buen sitio, para recibir las dos orejas. El toro fue
aplaudido en el arrastre.

El que cerró plaza, con el hierro de Ordaz, tuvo un comportamiento distinto. Le permitió a Daniel Luque un
quite sobresaliente por verónicas y media, que aunque deletreadas,
tuvieron que ser de una en una por las condiciones del toro, más
protestón y menos claro que su anterior. Con la muleta logró series de
derechazos largos, forzando la embestida, tras lo cual el de Ordaz terminó
rajado. No acertó con la espada y hubo de hacer uso del descabello,
escuchando palmas antes de abandonar la plaza en hombros.

Le acompañó en la salida en volandas Enrique Ponce, quien le cortó las dos orejas al quinto, un toro de San Isidro falto de transmisión al que le realizó una larga faena, buscando suplir
la falta de emoción de las embestidas con recursos, que tiene de sobra,
detalles como los cambios de mano y exprimiendo auténticamente hasta el
último atisbo de embestida. En alarde de dominio concluyó su trasteo
con la poncina, antes de sepultar una estocada entera y apenas
desprendida, prólogo a la petición ruidosa de la gente, que tras un
pañuelo solicitó la aparición del segundo.

Tampoco tuvo muchas prestaciones el segundo, de Ordaz, al que recibió con verónicas templadas, de una en una por la condición tarda de embestir del toro. Pudo Enrique Ponce cuajar un templado quite por mandiles, mientras que en el último tercio
el torero valenciano estructuró una faena larga, buscando sacar partido
de las condiciones violentas y faltas de raza de las embestidas. Tras
un pinchazo y media algo caída escuchó palmas.

Quien mostró únicamente esbozos de su particular tauromaquia fue Rodolfo Rodríguez «El Pana”,
quien en su primero dio la impresión de salir de vena, ya que tuvo los
arrestos de hincarse en la zona del tercio frente a toriles para pegar
la suerte de la tlaxcalteca de salida, para, ya incorporado, ejecutar la veleta.
El toro dio la impresión de estar justo de fuerzas y el recorrido
medido, mala combinación que provocó que el torero tlaxcalteca no se
confiara. Con la espada estuvo mal y poco faltó para que le sonaran los
tres avisos, mientras habría que apuntar que tanto Ponce como Luque aparecieron en escena buscando ayudar al Pana a pasaportar al toro.
Destacar un quite del torero valenciano ante un momento de apuro del Brujo de Apizaco, que escuchó división de opiniones.

Con el cuarto, un toro con mejores condiciones que su anterior –y con mucha cara, hay que decirlo- «El Pana» únicamente esbozó detalles, incluyendo un trincherazo marca de la casa.
Sin embargo naufragó sin plan durante el último tercio, llegando
incluso a escucharse gritos de «toro”. Nuevo mitin con la espada y otros
dos avisos a la espuerta para escuchar nuevamente división de
opiniones, que no llegaron a ser bronca total porque lo cierto es que
sigue teniendo admiradores de su concepto del toreo.

Ficha
Plaza
«Santa María». Poco menos de media entrada en noche fresca, con algunas
ráfagas de viento y lluvia ligera en varios pasajes. Tres toros de San Isidro (3o., 4o. y 5o.) y tres de Ordaz (1o.,
2o. y 6o.), correctos de presencia, entre los que destacó el 3o. que
fue aplaudido. Pesos: 504, 538, 470, 505, 475 y 550 kilos. Rodolfo Rodríguez «El Pana» (burdeos y oro): División tras dos avisos en su lote. Enrique Ponce (celeste y oro): Palmas y dos orejas. Daniel Luque (canela y oro con remates negros): Dos orejas y palmas. Incidencias: Ponce brindó el 2o. a la golfista Lorena Ochoa, mientras que el 5o. lo brindó a su hija Paloma, que le acompañó por primera vez a una corrida.