PALOS DE LA FRONTERA (HUELVA)

Como en 1492


domingo 9 octubre, 2016

Ante un lleno, se lidiaron toros de Las Monjas para Juan José Padilla, Fortes y David de Miranda, que salieron en hombros

Ante un lleno, se lidiaron toros de Las Monjas para Juan José Padilla, Fortes y David de Miranda, que salieron en hombros

PABLO LÓPEZ RIOBOO

La tradicional ‘Corrida Pinzoniana’ tenía lugar en la tarde de este 9 de octubre en la localidad onubense de Palos
de la Frontera. Hacían el paseíllo Juan
José Padilla, Fortes y David de Miranda
a partir de las seis de la tarde
frente a un encierro de Las Monjas.

Por aquel mes de agosto de
1492
, una tripulación emprendió un viaje desde tierras onubenses –Palos de la Frontera– que acabó con una
sorpresa que ni ellos pensaban. Una tripulación comandada por Cristóbal Colón dio a parar con una
tierra desconocida para ellos. América se abría paso, Rodrigo de Triana divisaba tierra en
esos días de octubre, se abría para Europa una lugar conocido como «nuevo mundo». Hoy más de 500 años después tres
toreros rendían homenaje a esos 
tripulantes que pusieron sus apellidos en la historia tanto
de nuestro país como del centro y sur de América.

Jiménez Fortes es un
torero que atesora tres virtudes buscadas por tantos toreros de acá y allá del
charco, tres virtudes compuestas por el valor, el temple y la cabeza, esas que
hacen que un torero tenga la moneda y pueda cambiarla, pero Fortes se ha encontrado con una piedra en el
camino llamada ‘mala suerte’, esa que a base de percances ha ralentizado esa
progresión de un torero llamado a estar entre los grandes. Entre los grandes
también quiere estar un David
de Miranda
 que en apenas
cinco festejos ha evolucionado de una forma sorprendente -por su inmadurez-
como deslumbró un taurino llamado Jorge
Buendía
, que un día decidió apostar por él, y que a día de hoy no tiene
motivo alguno para bajarse del barco. Ese barco al que un pirata llamado Padilla se subió para comandar por las tierras
del nuevo y viejo mundo ese navío llamado tauromaquia. Ese pirata que a base de
jugarse la vida ante los toros más bravos del mundo taurino salió vencedor de
una batalla que lo ha erigido en bandera de la tauromaquia.

Llegaba Fortes a Palos de la Frontera a refrendar el
sensacional momento por el que atraviesa. Al primero un preciso ejemplar de la
Monjas le cuajó un ajustado y templado quite por ‘chicuelinas’ en el centro del
anillo para luego realizar una faena basada en el pitón derecho. Mimó al animal
en series ligadas y con gran despaciosidad, se llevó al toro enroscado en la
cintura en muletazos detrás de la cadera, siempre ofreciéndole la muleta al
animal y enganchando las embestidas de un toro con gran nobleza. Por el
izquierdo el animal careció de clase, por lo que la faena se basó en la mano
diestra. Fortes sabe que la clave
para emocionar y emocionarse toreando está en ser uno mismo, en buscar ese
toreo de mano baja, de acompasado y rítmico muletazo, ese toreo que busca todo
toreo fundamentado en el temple y en ralentizar las embestidas del toro, ese
toreo que ya consiguió cuajar en su Málaga y que hoy por momentos plasmó en el ruedo. Una faena que había comenzado con
estatuarios en los medios y que abrochó con una serie de mando y temple rodilla en tierra abrochadas posteriormente con ‘manoletinas’ y remates por bajo
muy toreros. Tras la estocada cortó dos orejas que no hacían sino premiar una
labor de nota y con pasajes de toreo a cámara lenta.

Tuvo ante sí Fortes en
quinto lugar un toro sin clase ni ritmo en sus embestidas, un toro que nunca
quiso ir hacia adelante. Porfió Saúl en una labor larga que careció de calado en el respetable por la descastada condición
del toro. Finalizó su actuación entre los pitones de un animal, en una clara
demostración de que no venía a verlas venir. Tras la estocada que dejó al toro
sin puntilla fue ovacionado.

David de
Miranda
triunfó de forma rotunda en este tercero de la tarde. Templó en
un saludo de capa de gran calado en el respetable, se quedó quieto como un
poste en un quite de gran valor y cuajó una faena importante ante un noble
animal de Las Monjas. Toreó a placer
el de Trigueros, muleteó con soltura
y mucha verdad a un animal con grandes cualidades pero al que le faltó mayor
pujanza. Por ambas manos Miranda se dejó llegar el astado a la barriga en
series de toreo ligado. Montó un alboroto el onubense en una faena para
aficionados. Miranda está
reafirmando tarde a tarde esa apuesta que sus paisanos hicieron por él, a su
toreo vertical y de gran valor le acompaña una serenidad abrumadora para un
torero tan poco bagaje. Su forma de muñequear y vaciar las embestidas le
imprime un temple importante a sus faenas. Hoy en Palos vimos un Miranda a gran nivel, ese que debe
mantener para ir subiendo peldaños en el escalafón . Se llegó a pedir el
indulto para el toro, acertadamente el presidente no lo concedió, ya que pese a
tener nobleza no era toro para el premio de la vida. Hubo petición de rabo tras
la estocada del onubense, no concedida por el presidente, quedando todo en dos
orejas y una apoteósica vuelta al ruedo.

Si su faena al tercero estuvo marcada por el temple y las buenas
maneras, la del sexto tuvo el argumento de la solidez y el valor. Tiene
facilidad para torear de capa, lanceó con soltura al díscolo sexto, para luego
dejar un quite ajustadísimo por ‘Tafalleras’. Ante un toro medido de fuerza y
clase, el onubense tiró de raza para sobreponerse a unas embestidas nada francas.
El de Las Monjas iba y venía soltando
la cara, lo que no fue ápice para que el torero de Trigueros lo metiera en el
canasto y le cortara las dos orejas.

Tuvo Padilla el peor
lote de una corrida bien hecha pero muy medida de raza. Su primero ya marcó
desde salida su justeza de raza. Lo recibió el jerezano rodilla en tierra, pero
el de Las Monjas salía suelto y
desentendido de las telas, picaba el animal por dentro en un pitón izquierdo
nada claro. Inició faena rodilla en tierra, el toro iba y venía sin ir metido
en la muleta, y en una de esas por el izquierdo el toro se ciño propinándole un
golpe en el pecho que dejó noqueado al torero unos instantes. Se sobrepuso Padilla para dejar una faena basada en
el pitón derecho, tiró de raza en una labor inteligente ante un animal de
mansurrona y áspera condición. Acertó Juan
José
a empaparle de muleta la cara para que no se fuese a tablas, los
redondos calaron en un público que tras pasaportar de una estocada al animal
pidió la oreja, finalmente concedida.

No quería irse a pie Padilla,
por lo que tiró de todo su repertorio para al menos cortar esa oreja que le
abriera la puerta grande. Derrochó voluntad ante un manejable animal, un toro
con virtudes pero venido a menos. Dos series de buen corte precedieron al toreo
de rodillas, ese que ejecuta el jerezano a las mil maravillas. Circulares de
rodilla, desplantes… el jerezano no se dejó nada en el hotel en una tarde de máxima
entrega. Tras pasaportar al animal cortó la oreja que le hacía merecedor de la
puerta grande.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Palos de la Frontera, Huelva. Corrida de toros
de carácter ‘Pinzoniano’. Lleno en los tendidos.

Seis toros de Las
Monjas,
de impecable presentación y
juego desigual dentro de su baja raza. Destacaron los lidiados en segundo y tercer
lugar por su buen juego.

Juan José Padilla:  Oreja y oreja. 

Saúl Jiménez Fortes: Dos
orejas y ovación. 

David de Miranda: Dos
orejas tras aviso y dos orejas. 

INCIDENCIAS

Se desmonteraron Fernando Pereira en el tercero y  Manolo Contreras y Pedro Muriel en el sexto.

GALERÍA: GILBERTO