JURIQUILLA (MÉXICO)

Roca Rey, cuatro orejones


sábado 19 noviembre, 2016

Su alternante Diego Silveti logró cortar un apéndice en una actuación cumplidora ; el rejoneador onubense Andrés Romero fue silenciado

Su alternante Diego Silveti logró cortar un apéndice en una actuación cumplidora ; el rejoneador onubense Andrés Romero fue silenciado

 

EMILIO MÉNDEZ

La corrida nocturna en esta bella plaza de toros remozada
tuvo como triunfador al diestro peruano Andrés Roca Rey al cortar cuatro
orejas, algunas de ellas protestadas pero que le sirvieron para salir en
hombros al finalizar el festejo. Su alternante Diego Silveti logró cortar un
apéndice en una actuación cumplidora en aspectos generales. El rejoneador
español Andrés Romero pasó desapercibido.

Ante casi lleno en noche fresca y agradable clima, salieron
por toriles ocho toros de la dehesa de San Pablo, mismos que se dejaron torear
en términos generales, destacando corrido en cuarto lugar de la lidia
ordinaria. El séptimo fue devuelto a los corrales por falta de trapío y fue
sustituido por uno de la misma ganadería, igualmente escaso de presencia, que
no se prestó en nada para el lucimiento.

El rejoneador onubense Andrés Romero, quien abrió el festejo
haciendo su presentación en esta plaza, poco se le pudo ver pues todo lo que
hizo lo llevó a cabo muy aprisa y expuso por momentos a sus cabalgaduras. Al
final fue silenciada su actuación pues terminó descabellando.

A pie, el diestro guanajuatense Diego Silveti a su primer
astado lo lanceó voluntariosamente con el capote, estando mejor en un variado
quite. Con la muleta ejecutó un trasteo cumplidor, sin mucho ajuste pero si
conectando con la concurrencia para matar de certera estocada y por ello
obtener una oreja.

En su segundo, con el capote anduvo Diego con deseos de
agradar. Después del tercio de banderillas saludó una ovación el subalterno
«Lupillo” González -hijo-. Y con la sarga, Silveti cuajó una faena con evidente
disposición y entrega, sobresaliendo algunos muletazos aislados pero sin
ligazón. No acertó al matar y fue silenciada su labor.

Al tercero de la función, Diego lo intentó pero le costó
trabajo acoplarse, no pudo redondear la faena por lo poco que hizo. No hubo
estructura, mató de estocada y descabello para tener silencio tras un aviso.

El espada peruano Andrés Roca Rey en el primero que le tocó
en suerte veroniqueó con empeño y tras una buena vara del montado César
Morales, quitó de forma variada y personal. Luego del segundo tercio se
desmonteró el subalterno Diego Bricio. El toro fue a más y, con la muleta, Roca
Rey ejecutó un trasteo lleno de valor, de pasarse al astado muy cerca y de
mucho mérito. Manoletinas para cerrar la faena y acabar de estocada, siéndole
otorgadas las orejas que le fueron protestadas.

A su segundo lo recibió Roca Rey con dos largas cambiadas de
rodillas cerrado en tablas y de pie emocionó al público al instrumentar
verónicas y chicuelinas. David Vázquez dio un buen puyazo y el espada
sudamericano quitar entonces de manera
variada y ceñida. Concluido el segundo tercio fue ovacionado el banderillero
«El Niño del Bar”. Con la franela, Andrés realizó una faena importante a base
de muletazos largos y de buena calidad, con profundidad y el sello de la casa.
Se la jugó en una serie de valientes manoletinas en la zona de tablas para
matar de estocada atinada y por ello obtener otros dos apéndices.

Y el que iba a cerrar plaza fue regresado a los corrales por
falta de presencia, saliendo en su lugar un ejemplar de la misma dehesa titular,
también escaso de presencia, al que Andrés en los medios le dio dos cambiados
por la espalda y el de pecho pero el astado se vino a menos, evidenció falta de
fuerza y ante la protesta de la gente ya poco le pudo hacer el espada inca. No
acertó al matar y todo acabó en silencio.

FICHA DEL FESTEJO

JURIQUILLA,
Querétaro. Corrida nocturna. Casi lleno con clima fresco y agradable.

Toros de San Pablo que se dejaron torear en términos
generales, sobresaliendo el cuarto de la lidia a pie. El séptimo fue regresado
a los corrales por falta de presencia, saliendo en su lugar uno de la propia
dehesa titular, también protestado por chico y que no fue propicio.

El rejoneador onubense Andrés
Romero,
quien debutó en esta plaza: Silencio.

A pie, Diego Silveti:
Una oreja, silencio y silencio tras un aviso.

El peruano Andrés
Roca Rey:
Dos orejas, dos orejas y silencio, con salida en hombros.

Buena vara de César Morales al segundo toro de
la lidia a pie y en el mismo astado se destocó el banderillero Diego Bricio. En
el tercero hizo lo propio el banderillero «Lupillo” González -hijo-. En el
cuarto fue ovacionado el picador David Vázquez y en el tercio el banderillero
«El Niño del Bar”.

Foto: Emilio Méndez