Cayetano: el nombre de la raza

VALENCIA

Cayetano: el nombre de la raza


domingo 20 marzo, 2016

Una corrida de Juan Pedro falta de raza y, sobre todo fuerzas, echó al traste el lucimiento, que sólo llegó por parte de Cayetano en el tercero; vistosidad de Fandi y Manzanares

Cayetano: el nombre de la raza

+++JAVIER
FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: JAVIER COMOS

Una
corrida de toros de Juan Pedro Domecq cerraba la Feria de Fallas 2016 con El Fandi,
José María Manzanares y Cayetano. Otra gran entrada había en los tendidos a
pesar de tantos festejos de serial.

Alegría le recetó Fandi al primero, un toro de
Juan Pedro que ya tenía pocas fuerzas de salida y que se llevó dos picotazos en
el caballo. Lo acercó David por un galleo al jaco y quitó por lopecinas. No
permitió David que ninguno de sus subalternos colocaran al toro en suerte
durante el tercio de banderillas, prendiendo la muleta ya con ganas de fiesta. Le
faltaba recorrido al de Juan Pedro, ejecutando una faena larga el granadino
jadeada por sus incondicionales, sin aburrirse en la cara del toro en ningún
momento. Un espadazo desprendido del que tardó en caer para poner fin a la
labor.

Tampoco cumplió las expectativas de fuerza el
segundo de la tarde, un astado protestado en los primeros compases de la lidia
y que se durmió tras el comienzo de faena del alicantino. Intentó asentarlo
Manzanares entre las protestas del público, que en ningún momento fue favorable
a una lidia encaminada más a mantener al toro en pie que a lidiarlo
propiamente. Se alargó la agonía echándose un toro mortecino y, en un momento
de descuido le pegó una estocada José María.

A potagayola se fue Cayetano Rivera a recibir
al tercero de la tarde, un toro con el que mostró la alegría capotera que sus
inicios como matador atisbaron. Fue capaz de transmitir galleando con el toro
para acercarlo al caballo y también para ejecutar su quite. Brindó su faena al
público y comenzó ésta de hinojos propiciando muletazos de rodillas que
tuvieron espectacularidad. Se le coló por el pitón izquierdo varias veces el de
Juan Pedro Domecq, pero supo Cayetano construir su faena a pesar de los sustos
y de ser un toro que venía arrollando como un tren. Más detalles que profundidad
tuvieron las últimas series, sobre todo por ese problema por el pitón izquierdo
del astado. Mejor por el pitón derecho, sonsacó detalles en el final del
trasteo por ese lado Rivera. Espada en mano, el torero de dinastía dejó un espadazo
que valió el doble trofeo.

De rodillas en el tercio recibió El Fandi a «Atrevido”,
el colorado cuarto al que cuajó literalmente en el tercio de banderillas. Gran
actitud y disposición tuvo también de capote, mostrando madurez y evolución
templada. Fue por el pitón izquierdo por el que el granadino intentó llevar más
suave a un animal para entender, para tener las tablas del andaluz y para saber
exprimir porque iba a menos. Los molinetes finales, tras varias tandas por el
derecho con más voluntad que brillantez, fueron la guinda para que por todos
los medios el respetable pidiera el trofeo. A la segunda metió la espada David y
vio cómo le pidieron a pesar de ello la oreja sin fruto final. 

También el recibo capotero de José María
Manzanares al quinto fue espectacular: tras las verónicas, pegó una media de
rodillas que encendió el tendido. Fue un toro que iba colocando la cara y yendo
hasta el final. Noblón de inicio fue el tranco del toro de Juan pedro, al que Antonio
Barroso, con una chaquetilla azabache, fue el encargado de picar a un astado
que humilló en el peto. Bien anduvo el tercero impidiendo que el toro fuese al
caballo que guardaba la puerta. Muy por encima de las circunstancias y de las
condiciones del toro estuvo un José María Manzanares que debió dar un paso
adelante ant un astado con calidad pero con la fuerza entre alfileres. Lo
sujetó haciendo un toreo despacioso pro la zurda, ante un astado dulcísimo y de
clase suprema. Pinchó en buen sitio en el primer encuentro para meter el acero
en el segundo.

 

El quinto fue al suelo después de entrar al
caballo que montaba Luis Miguel Leiro. Cayetano intentó lucirse capa en mano,
pero fue de muleta cuando comenzó a entregarse sentado en el estribo, llenando
de palmas los tendidos valencianos. Fue el toro más deslucido del encierro, y
entre enganchones se le fue el trasteo al torero de dinastía. Un estoconazo
puso fin a su labor.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza
de toros de Valencia. Duodécima de la Feria de Fallas. Corrida de toros.

Toros
de Juan Pedro Domecq.

David Fandila «El Fandi”, palmas y ovación. 

José María Manzanares, silencio y ovación. 

Cayetano Rivera Ordóñez, dos orejas y palmas.