José Mora y Pascual Mellinas, bravíos entre cárdenos

LA CRÓNICA DE PLATA

José Mora y Pascual Mellinas, bravíos entre cárdenos

lunes 30 mayo, 2016

La corrida de Adolfo esta tarde en Madrid tuvo hasta dos toros importantes y dos toreros también de calado en cuanto al toreo de plata se refiere

JAVIER
FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: PALOMA AGUILAR

La
corrida de Adolfo esta tarde en Madrid tuvo hasta dos toros importantes y dos
toreros también de calado en cuanto al toreo de plata se refiere: José Mora y
Pascual Mellinas, que fueron ovacionados con fuerza en el cuarto de la tarde.
En ese toro dio la vuelta al ruedo Rafaelillo tras una petición que el
presidente no consideró necesaria para sacar su pañuelo.

Picó al
primero Juan José Esquivel, dándose una vuelta con el toro en el peto, que no
hacía las cosas positivas porque no humillaba. Salió muy suelto del jaco y
también del capote de José Mora, faltándole entrega. Esperó a Álvaro Oliver y
Pascual Mellinas palos en mano. Agustín Collado se encargó del tercio de varas
del cuarto, que le dejó una primera puya debajo del estribo, intentándolo Rubio
ponerlo de lejos en la segunda y hasta en la tercera vara. En la lidia de
Álvaro Oliver hizo buenas cosas, pero no lo repitió en la muleta de Rafaelillo.
Los pares de la tarde llegaron de manos de José Mora y Pascual Mellinas, que
fueron ovacionados tras su actuación con éste de Adolfo. Arriesgaron los
toreros e hicieron la suerte de forma cuasi perfecta para recibir en son de
palmas el cariño de Madrid.

José
Manuel Moreno «Josele” se encargó del tercio de varas de un segundo al que le
propició un primer puyazo suave; de largo le dejó Castella el toro, que se
arrancaba con prontitud. Lo lidió José Chacón, siendo extraordinario el último
capotazo que le propinó al cárdeno. Bien anduvieron palitroques en mano Isaac Mesa
y Vicente Herrera. José Doblado picó al quinto, que se llevó una lidia
rapidísima.

A
portagayola se fue Escribano a recibir a un tercero al que Chicharito le metió
el hierro. Antonio Manuel Punta se llevó un susto porque calculó mal la
distancia del burladero, saliendo a la luz un quite providencial de Pascual
Mellinas. Al cierraplaza lo picó José Manuel Quinta.