LA CRÓNICA DE ALICANTE

Dios torea al natural


sábado 25 junio, 2016

Hoy Dios vendió su más preciado tesoro a un divino humano para torear con la mano izquierda esta tarde en Alicante

Hoy Dios vendió su más preciado tesoro a un divino humano para torear con la mano izquierda esta tarde en Alicante

JAVIER
FERNÁNDEZ-CABALLERO

Dios vendió hoy y en Alicante su alma a un
mortal para torear al natural por diez minutos
. Jamás pensé ni quise darle vueltas a que mirarlo
vestido de luces sería para tanto. Ni tampoco olerlo. Ni oírlo citar. Ni
sentirlo latir. Ni siquiera que te llegara su susurro en la vuelta al ruedo.
Jamás imaginé que verlo fruncirse, verlo sonreír y verlo soñar toreando iba a romper
tantos esquemas de cómo entender la tauromaquia aunque sólo fuese en seiscientos
benditos segundos.

Eran
las 18:58 y su divino semblante todavía no había asomado por el olivo.
Permanecía oculto, oscuro mientras once mil almas expectantes pedían cita al
diablo para que aquel semidios con alma todavía de humano asomara sus ojos y
mirase de frente a algún elegido. No lo hizo hasta en punto. Pero Dios, por no profanar el misterio de
la Trinidad, no se encarnó en José Tomás hasta las 20:43, ni lo hizo de su
misma condición hasta ese momento, ni hizo que los hombres viesen su semblante
en el flequillo nevado de su verdad hasta esos divinos diez minutos en que
vendió su alma a un mortal
.

Le
bailó a la muerte aquel cadáver vivo vestido de marino con el Verbo encarnado
de su propia divinidad en el inicio por derechazos al segundo; le mostró taciturno el semblante despiadado
al mismo satanás en aquella proposición no apta para mortales y le enseñó esa
misma tez coronada ya por la pasada cuarentena de cárdeno y perla para morirse
vivo en la cara del de Cuvillo
. Vivir para ver morir pensaban las once mil
almas en el cemento. Vivir para morir pensaba José Tomás. Y Dios, por no
profanar el misterio de su Trinidad, le regaló 45 días de vida más de los que
sólo Huelva sabrá si son o no el último trance del que quiere dar la vida por
la tauromaquia. Y todo eso en el segundo, una hora antes de que vendiese su
alma a un mortal.

Debía aún demostrarle el mito al Altísimo su
verdad para conseguir su alma por unos instantes, y atestiguó con creces JT que
está hecho por trayectoria a esto de las alturas a las mismas 20:43
. Del cielo y el trueno de Zeus
fueron los delantales y tafalleras del quite; de entre los muertos de Hades
resucitaron los estatuarios de inicio; del mar de Poseidón resurgió el
desprecio a ese prólogo; de la sabiduría de Atenea salió la estructura al bravo
de Cuvillo; del olímpico Ares brotaron los cambios de mano y del fuego de Vulcano
brotaron los derechazos de espanto. Y
ahí, sólo ahí cuando el JT humano había demostrado a Dios su diversa divinidad
terrenal, éste le vendió su alma por diez minutos para torear al natural
. Hasta
ahí puede explicarse, lo demás tiene por desgracia la llave del otro mundo.

Como
también la tiene estar a la derecha de Dios por Hogueras. Y permanecer a ese
lado como el maestro Manzanares para vibrar con su hijo debe ser morirse en el
cielo de la eternidad. Y ya es difícil. Porque a la derecha del padre vibró Dols
por ver cómo José Mari se enfurruñó con dulzura ante el gran sexto para
pasearle dos orejas. Lo hizo para hincarse con la diestra y proponer con valor
ante el negro la gracia que Madrid atestiguó y que volvió a demostrar ante
los suyos en cuatro tandas. Soberbios los naturales a ese toro, encandiló a
Alicante, y la gloria le ofreció en las dos orejas. Antes, no hubo tercero que
valiese ni Manzanares que le hiciese faena al imposible de Cuvillo.

En el
Manuel menor creyó el destino pero no estuvo acertado hoy entre los suyos. No logra romper en su escalafón el menor de
la saga, y no es porque no le ayudase hoy un noblón abreplaza de Bohórquez al
que el cielo le entregó la virtud noble de la transmisión
. Ni tampoco
porque el bonachón cuarto, que sí es cierto que se vino a menos, tuviese la
gracia divina del empuje franco. Pero el cielo, que es sabio, ya había vendido
su alma a un semidios por diez minutos para torear al natural en carne humana.

Hoy, que bajó Dios a humanizarse vestido de
luces, vi por vez primera a un mito que dejó de serlo porque pasó a la
divinidad de los de arriba
. Por eso el Dios que se escribe en mayúscula merece la profanación de
la terrenal divinidad de un José Tomás al que se nombra desde hoy con
minúsculas. Porque el Dios celestial vendió al dios terrenal su alma para
hacerse eterno con la zurda: vendió su
más preciado tesoro a un divino humano para torear con la mano izquierda esta
tarde en Alicante.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Alicante. Tercera de la
Feria de Hogueras. Corrida de toros. Lleno de No Hay Billetes.

Toros de Fermín Bohórquez para
rejones y Núñez del Cuvillo para lidia a pie. Noble pero
aplomado y sin raza el primero; manejable pero sin transmisión el segundo;
manso de libro el tercero; soso y sin chispa el cuarto; bravo y con entrega el
quinto, premiado con la vuelta al ruedo; con entrega y transmisión el buen
sexto.

El rejoneador Manuel Manzanares: ovación
y palmas.

José Tomás (marino y oro): oreja y dos orejas.

José María Manzanares (celeste y oro): silencio y dos orejas.