Morenito: “Interiormente necesitaba hacer algo, por eso me anuncio con Adolfo en Madrid”

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ENTREVISTA

Morenito: “Interiormente necesitaba hacer algo, por eso me anuncio con Adolfo en Madrid”


viernes 30 septiembre, 2016

El próximo domingo se anunciará porque quiere y porque lo siente con una corrida de Adolfo Martín en Madrid; antes, se sincera con CULTORO tras una temporada de toreo roto e injusticias

El próximo domingo se anunciará porque quiere y porque lo siente con una corrida de Adolfo Martín en Madrid; antes, se sincera con CULTORO tras una temporada de toreo roto e injusticias
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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA:
LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

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Que le pregunten a Morenito si es fácil o no
el camino de la verdad… un rosario de orejas aisladas en la catedral del toreo,
un portón de la gloria contractualmente minsuvalorado, una y mil veces cantada
la verdad en la plaza y en los sueños hechos muletazos. Pero ni una sola
palabra de lo injusto del sistema en la siguiente entrevista. Porque la verdad
ni se queja ni usa el rencor como arma futura. Y, además, por si el alma de un
torero no fuese frágil, sobreponerse en su temporada a la tarde que todos
sabemos. Así es Jesús Martínez, el que el próximo domingo se anunciará porque
quiere y porque lo siente con una corrida de Adolfo Martín en Madrid como Morenito
de Aranda.

¿Por qué Adolfo en Madrid, Jesús?

Me
encuentro muy bien. Creo que ha sido una temporada buena y sobre todo quizá
haya sonado más ahora porque los sitios que he pisado han sido más importantes,
como Aranda o Arles. Ha sido una temporada de mucha importancia para mí.
Interiormente necesitaba hacer algo importante, por eso me anuncio con Adolfo. Para
mí es un compromiso muy importante que afronto con mucha responsabilidad y
mucho deseo de cuajar una gran tarde de toros. Ojalá y la corrida embista, se
preste y se pueda ver algo grande.

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Todos sabemos lo que ha ocurrido este año que
no era fácil pasear en Madrid dos tardes y cómo te sobrepusiste para cortar una
oreja con muchísima fuerza en pleno San Isidro. Matar la corrida de Adolfo, sabiendo
la historia y también la intrahistoria de Morenito, no deja de ser un gesto de
torero en madurez.

La mato
porque quiero. Ha sido decisión mía. En Iniesta, estando en la plaza, se lo
pedí al apoderado e hizo las gestiones y la empresa lo atendió. Gracias a Dios
estamos. No deja de ser un compromiso muy importante. No he matado muchas
corridas de toros del encaste y es una responsabilidad grande. Este año he
tenido la oportunidad de torear varias corridas de Adolfo y, a parte de la de
Sevilla, también la de Victorino en Almodóvar del Campo. La verdad que uno le
va cogiendo el ritmo al encaste, lo va conociendo a base de ponerse delante de
ese toro y analizar su comportamiento sobreponiéndote a muchas cosas. Era el
momento de hacerlo, lo hago con mucha ilusión y en la plaza que se lo merece.
Siempre me ha mostrado un cariño, un gusto por mi forma de interpretar el toreo
especial.

¿Cómo fue esa toma de contacto última con el
encaste el pasado 18 de septiembre con «victorinos” en Almodóvar del Campo?

Muy
bien. Las dos últimas corridas de toros que he matado de este encaste han sido
en Almodóvar, y tanto esa como Miajadas me han dado mucho sitio. He estado a un
nivel muy importante a pesar de no haber cortado muchas orejas por la espada,
pero han sido tardes muy rotundas, de mucha comunión con el toro y de hacer el
toreo que a mí me gusta. Voy lleno de buenas sensaciones. No cabe duda que
Madrid es diferente, el toro que sale es muy serio y muy fuerte, un poco reñido
con lo que es este encaste, más chico y recogido. Pero últimamente lleva unas
temporadas con mucha regularidad Adolfo, y ojalá Dios quiera que salgan toros
con la impronta que está saliendo en esta ganadería. Interiormente lo que puedo
dominar es mi tarde, aceptarla con mucho deseo y la mente muy despejada para
sacar todo lo que en estos años de profesión me ha hecho creer en esto. Que la
gente me conozca y mucha gente se identifique con mi forma de torear.

Dos tardes me interesan que desgranes: tu ya
tradicional apoteosis entre los tuyos en Aranda de Duero y esa generosidad con
un bravo de El Tajo al que desorejaste en Arles después de entrarlo hasta
cuatro veces al caballo.

Aranda
fue una tarde muy importante, mano a mano con López Simón, una corrida de toros
de Carlos Charro remendada con dos toros de Victoriano del Río. Estaba muy bien
presentada, para cualquier plaza de segunda, y tuvo mucho que decir. Desde
primera hora mostré la ilusión que siempre presento en mi tierra: siempre
quiero que mi gente se sienta orgullosa de mí. Desde primera hora me fui a la
puerta de chiqueros, le corté una oreja y quizá la faena más rotunda fue la del
segundo toro mío, pero desgraciadamente lo pinché. A ese toro lo toreé muy bien
con la mano izquierda. El último toro apretó mucho de salida, lo toreé muy bien
con el capote, lo banderilleé y luego lo toreé muy despacio y con mucho sentido
para mí, cortándole las orejas. Fue una tarde en la que noté mucho la exigencia
de mi tierra, pero también el reconocimiento a lo que había hecho. La tarde de
Arles, por su parte, fue muy intensa: el primero de mi lote fue un toro duro de
El Puerto con el que anduve queriendo mucho, con mucha actitud y deseo, no
concediendo el palco la oreja y di una vuelta; le corté dos orejas a un toro de
El Tajo, bravísimo en el caballo, donde recibió cuatro varas porque era una
corrida concurso e intenté hacer las cosas lo mejor posible para que la gente
viese al toro, siendo luego bravo en la muleta pero no fácil. Quizá por la
cantidad de veces que entró al caballo y todo el tiempo que duró el tercio de
varas, luego en la muleta lo acusó un poco, pero a base de empujarlo y
dominarlo lo pude torear bien y a gusto. Lo maté de una estocada muy buena y la
gente estuvo siempre muy conmigo con el esfuerzo que estaba haciendo, cortando
dos orejas que me hacían mucha falta en Francia.

Hemos hablado muchas veces esto, pero ¿empresarialmente
era la temporada que esperabas?

Sinceramente
no me paro a pensar ya en eso. Me apetece vivir el día a día porque es una
pérdida de tiempo. Cuando lo pasé mal, lo pasé mal el año pasado. Era todo
mucho más reciente y no sabías el porqué de las cosas. Quiero ser cada día
mejor torero y estar en la profesión al nivel que quiero estar y poco a poco lo
voy sintiendo más cerca, voy adquiriendo todo ese equilibrio que hace falta
tener en esta profesión. Dios quiera que esta corrida que marca mucho con el
hierro de Adolfo sea una gran tarde de toros, que sea un paso al frente en mi
carrera.

Dicen que los toreros cuando están felices en
lo personal lo escenifican siempre en la plaza. Así fue el año pasado. Y este tu
toreo en la plaza hace presagiar que pasas por un gran momento personal
gratificante.

Estoy
muy bien. Tengo mucho equilibrio interior y eso te lo da la gente que te rodea.
No es fácil, porque esta profesión en el momento en el que está hay que estar
todos los días a un nivel un poco reñido con tu forma de sentir el toreo.
Parece que hay que tener mucha prisa, que todo sea rápido y ya… y eso a veces
hace que tu forma de entender el toreo no salga con la fluidez que debe. Para
que no te pueda el ansia del triunfo y la responsabilidad en una tarde tienes
que tener esa tranquilidad interior que te la da tu día a día. Y eso gracias a
Dios lo tengo.

También tu apoderado parece estarlo. Lo
corroboró en Benidorm junto a Morante y Manzanares y ahora se anuncia en el
festival por José Manuel Soto en La Maestranza… ¿cómo ha evolucionado vuestra
relación en los últimos meses?

A parte
de ser un torero grandioso, el maestro es una persona que su vida es el toreo.
Todo lo que saco en conclusión de sus conversaciones es que respira el toreo.
No puede vivir sin ello. Ese es el principal lazo de unión. No hace falta que
hablemos mucho, porque nos sentimos cerca y además sabemos que es entre
toreros. Si encima de todo eso, es tu apoyo en cuanto a hablar con los
empresarios es muy importante. Entre el maestro y su sobrino Paco son pilar
importante en mi carrera.

He querido evitar una pregunta que es
obligada como periodista. Con todo el respeto del mundo, ¿cómo te marcó aquella
tarde del 9 de julio?

Marca
una vida. Al final uno en el toreo tiene total compromiso y sabe que estas
tardes pueden llegar, pero cuando las vive tan cerca y de verdad sientes que se
va alguien con el que has vivido cosas bonitas, con el que has tenido
conversaciones de toros y hablado incluso de esas cosas, te hace recapacitar y
te da una lección. Para mí ha sido un cambio radical en la forma de pensar. Y
no lo debemos olvidar, porque aquí nos olvidamos muy pronto de los triunfos y
de las tragedias. Esto sí que no se debe olvidar: la lección que en ese momento
nos dio Víctor a todos y la unidad que surgió ahí no se debe perder porque al
final es una de las esencias más importantes del toreo. Me ha servido para ver
la vida de otra forma y sobre todo sentir mi profesión de una manera más pura,
más bonita, disfrutando más y dándole más importancia a todos los que se ponen
delante del toro. De verdad nos jugamos la vida.

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