Ganadera y brava: así es Pilar Prado, la joven que combina su trabajo en Londres con el cuidado de sus animales en ‘la ruta del toro’

ENTREVISTA

Ganadera y brava: así es Pilar Prado, la joven que combina su trabajo en Londres con el cuidado de sus animales en ‘la ruta del toro’


lunes 20 diciembre, 2021

Pilar Prado, actualmente al frente de la ganadería de Torrealta junto a su padre, es una de las jóvenes sobre las que recae el futuro del campo bravo. La entrevistamos.

Pilar Prado ganadera
Pilar Prado, en Torrealta. © Carlos Núñez

Hablar del hierro de Torrealta es hacerlo de una de las ganaderías más importantes de la cabaña brava española. Una divisa que sigue manteniendo viva su llama de la ilusión gracias a la sabia nueva que actualmente corre por El Toñanejo. Se trata de un hierro que desde hace un tiempo tiene a los mandos a Pilar Prado, hija y nieta de ganaderos, y que actualmente es la cabeza visible de una vacada con mucho futuro. Pilar es una de esas mujeres hechas a sí misma, puesto que con tan sólo 25 años es capaz de compaginar su trabajo en Londres con la ganadería brava en tierras de Medina Sidonia.

La suya es una de esas historia que merece la pena ser contada por la afición y vitalidad que desprende, y por ser capaz de sacar hacia adelante dos mundos tan opuestos y diferentes sin una queja. Llevar esta ganadería a tantos kilómetros de distancia tiene un mérito enorme. y los que la conocen bien saben de su tenacidad y perseverancia. Mujer luchadora, una joven de su tiempo que sabe disfrutar de la vida sin olvidar sus obligaciones. Ama el campo y a los animales, apasionada de toro bravo y sus raíces, podríamos decir sin temor a equivocarnos que ella si le da sentido pleno a la definición de la palabra animalista.

La llamamos y ahí está, siempre con una palabra amable y ganas de hablar de toros. Hoy se encuentra en Madrid, ya que la cercanía de la Navidad le trajo hasta su casa. Nos apetecía conocer sus inquietudes, su posición ante diversos temas relacionados con la tauromaquia y la ganadería que tanto lleva a gala, un hierro que estuvo en lo más alto no hace tanto y que hoy está volviendo a sonar en los corrillos de los aficionados.

Ganadera
Pilar Prado en la finca. © P. P.

PREGUNTA- Tercera generación ganadera de la casa, sin duda un orgullo pero también una gran responsabilidad.

RESPUESTA- Efectivamente, soy la tercera generación de la ganadería actual, aunque es verdad que también tengo que decir que el bisabuelo de mi padre fue el Duque de Veragua con lo cual ya era ganadero, o sea por tradición llevamos muchos años relacionados de forma directa con el mundo del toro. Si nos remontamos a la época más reciente, por así decirlo, fueron mis abuelos los que compraron la ganadería, pero fue mi padre el que se ocupó de ella desde siempre. Su involucración fue total desde un principio. En los últimos años, viendo mi gran afición delegó ciertas responsabilidades en mí. Empecé a tomar decisiones desde muy joven. Yo no me considero para nada ganadera, soy aprendiz de ello. Las decisiones importantes siempre las tomamos entre los dos. Es un gran orgullo seguir sus pasos y aprender día a día de sus conocimientos. Ser un eslabón más de la historia de Torrealta me hace sentir muy orgullosa.

P- Entendemos por tanto que no hay un momento puntual en el que su padre le cediera los trastos de la ganadería.

R- Así es, yo diría más bien que es un proceso, yo no recuerdo un momento en el que mi padre me dijera, a partir de hoy tu te vas a encargar de la ganadería. Como te dije, desde muy pequeña siempre tuve una pasión enorme por el toro, tengo fotos ya con tres años disfrutando de tentaderos, viendo los toros y las vacas en el campo. Se podría decir que fue un amor a primera vista. Yo soy la menor de tres hermanos, los tres tenemos gran pasión por el toro, siempre que podemos venimos a echar una mano. Desde chica todo lo veía como un juego, conforme fui cumpliendo años lo empecé a ver de una forma distinta. Como te dije todo tiene un proceso, con el tiempo te vas involucrando más y más hasta que llega un día que pasas a tomar ciertas responsabilidades.

«Lo primero que aprendí de mi padre es que el ganadero tiene que tener un concepto muy claro del toro que busca»

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Pilar Prado, junto a su padre. © P. P.

P- Una vez que te involucras en la ganadería pasas a tener una visión más especifica de ésta. Esas decisiones de las que nos hablabas tendrán una relación directa con el toro que buscas, ¿no?.

R- Lo primero que aprendí de mi padre es que el ganadero tiene que tener un concepto muy claro del toro que busca. Para eso pienso que es muy importante conocer la opinión tanto de los toreros como de otros ganaderos. Yo tengo la suerte de aprender cada día de ellos, creo que hay que tener la mente abierta en ese sentido. Si te hablo de ganaderos te diré que admiro a muchos de ellos, los cuales siempre compartieron muchas de sus opiniones conmigo. Como te dije hay que tener un concepto claro pero también hay que saber nutrirse de otras opiniones que puedan aportarte, eso sí, siempre manteniendo una línea y un criterio propio. Mi padre y yo compartimos una forma de ver al toro muy similar. Podemos tener pequeñas discrepancias, pero no son insalvables.

P- Se dice que el ganadero trata de transmitir en los genes que selecciona su propio concepto de la vida. Entiendo que ese concepto de toro va marcado por un tipo definido de embestida.

R- Así es, para nosotros es clave la entrega. Esa virtud que tiene que ir acompañada de humillación. De un tiempo hacia acá andamos en la búsqueda del ritmo. El toro evoluciona constantemente, quizás antes se buscaba otro tipo de embestida, pero a mi juicio ahora eso cambió, de ahí que no podamos quedarnos estancados en el toro del pasado. Desde nuestra opinión el toro tiene que embestir sin inercias, ya que creo que éstas van muchas veces en contra del ritmo. Luego hay muchas cosas complementarias, pero a groso modo pido tres cosas: entrega, humillación y ritmo. Nuestro objetivo es el triunfo del torero: si ellos triunfan, nosotros triunfamos.

«En Torrealta necesitábamos meter sangre nueva para poder evolucionar y no quedarnos estancados»

Torrealta
Pilar Prado. © P. P.

P- Dicen que el torero además de serlo tiene que parecerlo, algo así debe pasar con el toro bravo, ¿es así?

R- Totalmente, para nosotros son fundamentales las hechuras. Que sea bajo, de manos muy cortas, lomo recto, fino de cabos, con mucho cuello… creo que son criterios básicos que compartimos casi la totalidad de los ganaderos.

P- Nos hablabas antes de esa evolución, de esa constante búsqueda de la bravura; renovarse o morir. ¿Habéis incluido nuevas sangres en la casa para consolidar esa idea de toro?

R- Creo que como todo en la vida hay que evolucionar. Desde mi punto de vista el toro es demasiado perfecto, tan tan perfecto que es una embestida algo previsible. Debido a ello nos pusimos a pensar y llegamos a la conclusión de que necesitábamos meter sangre nueva para poder evolucionar y no quedarnos estancados. No de una forma comercial sino porque a nosotros nos llena esa embestida. Dentro de una base consolidada que ya teníamos en casa, fuimos buscando sementales con características muy definidas que nos ayudaran a dar un salto más. De ahí que fuéramos a buscar toros tanto a casa de Justo Hernández como de Núñez del Cuvillo. Los resultados están siendo muy positivos, aún nos queda mucho camino por andar, como bien sabéis esto es un proceso muy lento y en el que hay que ser muy paciente.

P- Pilar no es una ganadera al uso, pese a su juventud compagina sus labores en la ganadería con un puesto de trabajo de gran responsabilidad en Londres. ¿Cómo se combina trabajar tan lejos de la ganadería y saber llevarla día a día?

R- Creo que todo es cuestión de organización. Claro que tiene sus complicaciones, como todo, pero por suerte tengo un gran equipo en el campo que ayuda a que todo esté en su sitio. Soy cuadriculada a tope, tengo mis fines de semana organizados para poder dedicarle tiempo a todo. Al vivir en Londres no tengo la suerte de poder estar en el día a día en el campo, pero yo tengo claro que esto es cuestión de esfuerzos, y con ese esfuerzo diario se llega a la meta. Para mi esto es una afición, y como tal no podía dedicarle todo mi tiempo, debía compaginarlo con el trabajo. La ganadería como te dije es una afición, no un negocio, entonces para poder mantenerla tengo claro que tengo que hacer mi carrera más allá. Es verdad que no tengo tiempo para todo, que me pierdo cosas que por mi edad me tocaría disfrutar, pero la vida es cuestión de prioridades.

P- Según tengo entendido hace ‘encaje de bolillos’ para poder ir al campo. Vuelos a Gibraltar, pocas horas de sueño…

R- Yo trabajo en el sector financiero con todo lo que ello implica. La gestión de responsabilidades es algo que tengo muy interiorizada, la falta de sueño va siempre conmigo, así que no me cuesta echar más horas de la cuenta. Yo decidí tomar este camino y no me arrepiento en absoluto. Por suerte tengo vuelos Londres-Gibraltar para bajar al campo aunque sea para pasar allí un par de días. Como te dije todo es cuestión de organización.

«Ahora nuestro objetivo es poder volver a las plazas de mayor responsabilidad los días grandes»

P- Se decía que el Domingo de Resurrección era el día de Curro Romero, pero durante muchos años también lo fue de Torrealta. Supongo que anhelando esos momentos y trabajando duro para volver a veros anunciados en las ferias de mayor fuste.

R- Después de todos estos homenajes al maestro hemos recordado muchos de esos momentos. Nuestra relación con él siempre fue maravillosa. Nos llena de orgullo el poder decir que durante 25 años acompañamos en ese día tan grandioso a un torero de la talla de Curro Romero. Yo, por mi edad, no pude estar presente en esas tardes, pero ahora recordándolos mediante imágenes me llego incluso a emocionar. Todo eso fue gracias a la obra de mi padre, estoy orgullosísima de decirlo porque llegar a ese nivel y hacerlo durante tantos años es algo muy complicado. A día de hoy ese es el objetivo: poder volver a las plazas de mayor responsabilidad los días grandes. Poco a poco estamos volviendo a la ferias, pero quizás nos queda ese pasito para volver al lugar donde estuvimos. Sabemos que no es fácil, pero confió en el trabajo que hacemos. No tenemos miedo a tomar esos riesgos, en la vida hay que ser valientes. Es verdad que nos llamaron para ir a plazas importantes estos años atrás, pero decidimos que aún no era el momento, iremos cuando estemos 100% preparados.

P- Sin duda Torrealta es una marca potente dentro del mundo del toro, supongo que eso también ayuda en cierta manera.

R- El trabajo de mi padre queda ahí, eso es indiscutible. Dentro del mundo del toro siempre se nos consideró como una ganadería de prestigio, una divisa con muy buen nombre, pero eso sin trabajo no vale de nada. De ahí que pese a ser de naturaleza valiente no queramos dar un paso en falso. El objetivo lo tenemos marcado, es cuestión de tiempo que estemos otra vez ahí.

«El toro bravo me ha enseñado a ser humilde»

Pilar Prado Ganadera
Otra imagen de Pilar Prado. © P. P.

P- Nos hablas continuamente por tu amor al campo, hacia los animales, pero ¿qué te enseñó el Toro bravo?

R- A ser humilde. El toro es una prueba constante, una continua cura de humildad.

P- ¿Y tu padre?

R- Todo. Mi padre me enseño lo que es el día a día de una ganadería, a solventar situaciones complejas, a gestionar un equipo de personas, cosa que muchas veces no es nada fácil. Todo eso me sirvió luego en mi trabajo, en saber mantenerte fría en ciertas situaciones, a pelear por lo que crees justo. Creo que aprendí unos valores que solo te puede dar el mundo del toro. Mi casa es una casa de tradiciones en la que tanto mi padre como mi madre nos educaron e inculcaron una serie de valores que hoy por desgracia se ven poco en la sociedad».

P- Nos hablaste de tus raíces, de tu relación con el toro bravo, del concepto que tienes como animal, pero, ¿qué le puede aportar Pilar Prado a su ganadería?

R- Es un trabajo grupal en el que tanto mis padres como mis hermanos intervienen, luego es verdad que somos nosotros dos los que llevamos el timón del barco. Yo te diría que aporto ilusión. Creo que el que gente joven se involucre en las ganaderías es muy positivo para el futuro de estas. Yo trabajo en otro sector por y para un día poder mantener mi ganadería, es lo que me ilusiona de verdad. Lo que si tengo claro es que siempre iré de la mano de mi padre.

P- Actualmente se les llena la boca a muchos políticos hablando de feminismo. Tú eres una mujer joven, trabajadora, luchadora y encima ganadera. ¿Qué le dices a todos aquellos que usan dicha bandera para la confrontación?

R- Yo no enarbolo ninguna bandera, me parece tan absurda esa confrontación que es que no entro. Para míi eres mujer o eres hombre, pero luego el cerebro es neutral, entonces no me paro a pensar si tengo en frente a un hombre o a una mujer. Los valoro a los dos por igual. Yo no alardeo ni de ser mujer, ni mujer ganadera. En mi caso personal creo que me pueden mirar de forma distinta por ser joven más que por ser mujer. No me gusta alardear de ser ganadera, creo que es mucho más bonito el poner el foco en ser la siguiente generación de la ganadería de Torrealta. Igual por tópico sería más normal que uno de mis hermanos ocupara el puesto que tengo yo en la ganadería, pero como en mi casa nunca se lo han planteado al tratarnos a los tres por igual pues ni se nos pasó por la cabeza».

Nos despedimos de Pilar dándole las gracias por este rato de charla. Tenemos claro que la ganadería gaditana está en buenas manos. Una divisa que está volviendo, gracias al trabajo de todo su equipo, al lugar que se merece. Pilar nos demostró ser una persona tremendamente cualificada para llevar a cabo lo que se proponga. Siempre tiene a su padre en la boca, alguien al que admira por encima de todo. Un referente empresarial y ganadero. Sin duda vienen aires de cambio en El Toñarejo, tiempos en los que la ilusión y la juventud de una incipiente ganadera se abren paso en el mundo del toro bravo. 2022 debe ser el año de su consolidación definitiva.

Foto de portada: Carlos Núñez