LA CRÓNICA DE SALAMANCA

Cuando sobran los motivos


viernes 10 septiembre, 2021

“La ventaja de que esta tarde con la que arrancó la Feria de Salamanca le llegara al de Ledesma en un momento de madurez extrema es que su buen toreo brota en cada lance, en cada apuesta, y en cada paso delante”

Roca Rey
Roca Rey. © Joserra Lozano

María Fuentes

Determinación, obstinación y resistencia. Constancia para continuar sin darse por vencido. Todo eso lo tiene López Chaves, y por eso le sobran los motivos para seguir creyendo. Lo sabe. El toreo quiere a Domingo, y viceversa. Creyó, apostó y ganó. La ventaja de que esta tarde con la que arrancó la Feria de Salamanca le llegara al de Ledesma en un momento de madurez extrema es que su buen toreo brota en cada lance, en cada apuesta, y en cada paso delante. No fue la de Núñez del Cuvillo la corrida deseada que ansiaba la afición y seguramente con la que soñaba el propio torero, pero sí le sirvió para dar fe de la magnitud de su concepto. Mientras cuajaba al serio ‘Nenito’, primero de la tarde, ahí brotaba ya su capacidad incuestionable para lancear encajado a la verónica, medir los tiempos y templar la embestida bajando la mano. Quietud en la diestra y llevándolo siempre muy largo al natural. Y le siguieron sobrando motivos ante el protestón cuarto que también sirvió para seguir dando fe de su oficio. Le exigió mucho, porque ‘Madrilito’ no tuvo clase y fue siempre muy reservón, pero a estas alturas a Chaves todo le sirve: lo toreó en corto, poderoso, intentó someter siempre esa embestida reservona en maestro, con la muleta siempre puesta enganchando el morro para que siguiera, con poso y con aplomo, de uno en uno, exponiendo siempre, jugándosela para ganar la batalla hasta que lo logró. Este ciego no mira para atrás, como diría la canción de Sabina.

De no mirar atrás y andar además también sobrado de motivos sabe algo Roca Rey. En su primero no hubo opciones porque el animal estaba carente de todo. Pero ahí no iba a parar. La exposición consciente y la entrega sin miramientos llegó ante el sexto, cuando salió por chiqueros ‘Blanquito’ y ahí dijo Roca que iba a ser hoy. Sí o sí. Y por eso era el momento de la apuesta franca desde que lanceó a la verónica y después selló un ajustadísimo quite por chicuelinas en los medios. A partir de ahí, el don de exponer e imponerse con todo. Inicio por estatutarios con los pies clavados al suelo. Siempre pasándoselo muy cerca. Poder, y más poder. Lo que le faltó al animal lo puso él. Valor seco para seguir tragando por ambos pitones, y aquello llegaba arriba. Unas bernardinas finales para culminar después con una estocada entera tras pinchazo. Tremendo.

En volandas con el salmantino, sin Manzanares. El primero de Manzanares fue un insulso justo de fuerzas, pese al esfuerzo del alicantino que apostó por la media altura siempre, muy medido, siempre a favor del toro. Tiempo y distancias. Se pidió la oreja, pero el palco no la otorgó. Su mejor versión vino con el quinto de Cuvillo, toreo de altos vuelos, y sólo le impidió un triunfo mayor el mal uso de la espada. Fue exigente ‘Pregonero’, muy encastado, y tuvo clase. El colorao se desplazaba y humillaba desde los inicios. Con fuerza empujó en el caballo. Con doblones fue el inicio del trasteo de muleta. La faena fue a más. Le dio el ritmo justo a la exigente embestida del animal, porque Manzanares sabe hacerlo a base de un toreo muy templado. Con ritmo, con compás. Así lo vimos en la Glorieta el día que volvieron los toros más de 700 días después y los tendidos se llenaron con 6.000 almas. También nos sobran los motivos. 

Hoy, turno de la novillada.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Glorieta, Salamanca. Toros de Núñez del Cuvillo, deslucidos. Primera de abono de la Feria de la Virgen de la Vega. Corrida de toros. Lleno en el aforo permitido.

Se guardó un minuto de silencio en memoria de todas las víctimas del Covid-19 y en memoria del maestro Pedrés.

López Chaves, oreja y oreja.

José María Manzanares, ovación y oreja.

Roca Rey, silencio y dos orejas.