EL TENDIDO DE LOS SASTRES

11-S: el toreo mira a Arles


jueves 9 septiembre, 2021



Talavante

Paco March

En estos tiempos inciertos, tránsito hacia una “nueva normalidad”  o normalidad  a secas en la que la vida recupere su latir cotidiano de alegrías y sinsabores, la temporada taurina vive una paradoja: pese a la disminución de festejos, la cancelación de ferias, aforos restringidos, salarios de los profesionales también y ¡ay! una huelga con razones y sinrazones, muchos de los festejos que se han dado, en plazas relevantes o en otras no tanto, dan motivos para la esperanza. Y en esa esperanza, desde que se anunció allá por la primavera, una fecha, una plaza, un torero, en todas las agendas: 11 septiembre, Arles, Alejandro Talavante.

Alejandro Talavante no se ha vestido de luces en público desde que el 14 de octubre de 2018,  sin previo aviso y al acabar la corrida de la Feria del Pilar que era la del adiós -ese sí anunciado- de Juan José Padilla, decidió hacer mutis por el foro. A partir de ahí y durante largo tiempo,  silencio y apenas unas fotos, en distintos parajes de la geografía mundial y con una imagen digamos que alejada de la habitual en los toreros. Todo ello empezó a quebrarse precisamente en Arles, en la última Goyesca, la de 2019, que también fue la despedida de los ruedos de Juan Bautista, ya volcado en su faceta empresarial ,también ganadera y como apoderado/consejero de Marco Pérez, el niño salmantino que tiene a todos encandilados. Y en Arles, esa tarde,  discretamente,  estuvo Talavante. A partir de ahí creció la perspectiva de un inminente regreso, que a principios de 2020 se anunció oficialmente para la Feria de Pascua de Arles, en abril. Pero llegó el Covid y mandó a parar.

Fue el 2020 un año convulso y desolación, el que el dolor y las muertes de tantos, en toda la geografía mundial, apenas se pudo paliar con el sacrificio- muchas veces heroico- y el voluntarismo de quienes, en sus respectivos ámbitos, se entregaron a la causa. Y la Ciencia, en una carrera contra reloj contra la muerte, puso el resto, con bandazos, sí, también con contradicciones y, a veces, sucumbiendo a oscuros intereses, no ajenos a la peor cara de la política y la economía. Pero llegó la vacuna, las vacunas y, con ellas, el aliento a la esperanza, aunque las desigualdades de un mundo globalizado pero en manos de los de siempre, siguen poniendo una nube gris en el horizonte.

Con ellas, con las vacunas, la actividad económica y cultural de muchos países (queda dicho lo de las desigualdades sistémicas y sus consecuencias) ha ido recobrando el pulso, no sin alteraciones puntuales. También el toreo. Tanto en España como en Francia, incluso Portugal y a la espera de lo que ocurra en América.

Y sí, en lo que llevamos de temporada 2021, son muchos los motivos para la alegría y algunos, aún, para la desazón. Y como de alegría se trata, volvamos a la vuelta de Talavante.

La Goyesca de Arles, ese invento del añorado Luc Jalabert  que su hijo Juan Bautista sigue prolongando en el tiempo, es un acontecimiento taurino y cultural de primer orden. Muchos aficionados recelan de festejos en lo que el ritual taurino se ve alterado, en lo accesorio, por vestimentas de los toreros, escenografía  o músicas fuera de lo habitual. Y cierto es que, a veces, tal parafernalia desvirtúa la esencia del rito. No es el caso de Arles.

Todo en el Coliseo, en esas Arenas que, para la ocasión y tanto en su ruedo como en tablas, callejón y gradas, han decorado artistas plásticos de renombre mundial, incluido el matador Luis Fco. Esplá,  quien en 2016 reapareció por un día para ser el artista dentro de su obra, rezuma belleza, emoción ética y estética. Este año, es el pintor colombiano Diego Ramos  quien ha puesto su talento e inspiración al servicio de la causa.

Y es ahí donde regresa Alejandro Talavante, en mano a mano con Andrés Roca Rey. Palabras mayores.

Será, además, la primera corrida, en cualquier plaza del Mundo, con un cien por cien de aforo desde el estallido de la pandemia. De que se complete se encargará tanto la afición francesa como los llegados de todo el planeta taurino, como reflejaban informaciones de los últimos días, con el impacto económico en la ciudad que ello supone y que tanto se ha echado de menos en este tiempo.

Roca Rey no va de comparsa en el acontecimiento, menudo es él y su posición en el toreo así lo demuestra. Pero a nadie se le escapa que el principal argumento, el reclamo, es Alejandro Talavante.

¿Qué Talavante se verá?. Él mismo, rompiendo su silencio pero alimentando el misterio, ha dicho recientemente – a EFE- que: “ No sabría detallar los motivos de la retirada…necesitaba volver a ilusionarme, tomar un camino diferente para reencontrarme con los valores con los que empecé”, para concluir: “Ahora sólo me interesa generar ilusión”.

Y así, con ilusión en todos, en los protagonistas y en el coro del público, se llenará el Coliseo de Arles, imponente, majestuoso, con toda su Historia, taurina o no, a cuestas.

Al reencuentro de Talavante.