Un extremeño ante las minas del Perú: las dudas de Talavante contra la apisonadora de Roca Rey

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Un extremeño ante las minas del Perú: las dudas de Talavante contra la apisonadora de Roca Rey


martes 11 octubre, 2022

Dos de las principales figuras se miden en la última corrida de la temporada venteña con un De Manuel agazapado que puede sorprenderlos

Talavante Roca Rey
Talavante y Roca Rey. © Luis Sánchez Olmedo

Los dos vienen a cobrarse deudas. Los dos. Uno porque regresaba al circuito de las grandes ferias con la vitola de haber sido el gran ausente de los últimos años, tras su inesperado adiós al toreo en aquella feria de El Pilar donde las cosas no rodaron redondas. El otro, porque tiene tanta hambre de gloria que necesita devorar a sus rivales. Y mucho más cuando representan conceptos tan opuestos, a la vez que necesarios para que sólo pueda quedar uno. Caben más, es verdad, pero eso, ahora mismo, ni a Alejandro Talavante ni a Andrés Roca Rey les importa un comino. Mañana van a ir a morder(se).

A morder debe salir Talavante si quiere recuperar el crédito de Madrid, que lo vio irse en el momento en que su nivel rayaba más alto y lo vio regresar en mayo haciendo esfuerzos para atisbar a aquel torero entre las cenizas del que se inmoló en cuatro tardes a ‘cojón de mico’ cada una. Se fue porque se sabía el mejor, porque estaba solo en ese peldaño intermedio entre Dios y la mortalidad. Y, sin embargo, los emolumentos que percía le parecían escasos para la calidad que era capaz de ofrecer. Hasta ahí, todo legítimo. Todo incluso coherente. Hasta que no entendiese que un empresario no podía pagar unos dineros que un torero no generaba me parece razón suficiente para decidir lo que decidió. Porque Alejandro siempre ha sido muy peculiar. Distinto. Diferente. Y cuando se fue, lo hizo con un nivel, que es el que el aficionado recuerda.

Desde aquel mes de octubre de 2018 hasta este otro de 2022 han pasado muchas cosas. Entre otras, que aquel imberbe peruano que apuntaba a sentarse a la mesa de los mayores -y ya entonces había hecho méritos para conseguirlo- ahora la preside con la naturalidad de quien se sabe generador de riqueza para el que firma los contratos. Entre porrazo y porrazo de los que se ha llevado mientras Alejandro se dejaba barba y se paseaba por Londres a las luces de Instagram, Andrés ha sabido hacerse imprescindible no para una feria, sino para garantizar la asistencia a una simple corrida. Y, multirico como está, se sigue arrimando como un poseso para que ese flujo cartel-taquilla-emolumentos cada vez esté más gordo. Así que, como sin querer, el peruano espigado, flaquito y con cara de determinación lleva una temporada entera pasando la apisonadora por casi todo el escalafón.

Así las cosas, el duelo de mañana en Madrid -con la ganadería más brava, con más entrega y más codiciosa de los últimos años anunciada en el cartel- será el combate por el trono entre los que siguen el toreo que Talavante nos dejó en la memoria y los que entronizan a Roca Rey por ese valor seco y descarnado que sigue asombrando retinas. En sus manos -en las de los dos- está que, además, haya un agarrón que el aficionado que ya ha colgado el ‘No hay billetes’ pueda llevarse al paladar.

Pero, ojo, que hay otro torero en el cartel. También espigado y flaquito. También valeroso y entregado. Y también triunfador este año en todas las plazas que ha pisado que llega como premio tras ganar la Copa Chenel y no es ningún melindroso que no se atreverá a ponerlos en un brete. Teniendo esta ocasión -ganada con sus dos bemoles- Fran de Manuel saldrá mañana a demostrar que allí no habrá corrida si no se cuenta con él.

Y eso -¿qué quieren que les diga?- no lo va a poder evitar ni el tan célebre gerente del CAT que tantas portadas acapara últimamente…