Sombras de una batalla (Barcelona, once años sin toros)

EL EXILIO INTERIOR

Sombras de una batalla (Barcelona, once años sin toros)


domingo 25 septiembre, 2022

Aquel 25 de septiembre de 2011, el gentío sacaba a hombros a Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín.

Barcelona
Taquillas de la Monumental de Barcelona.

Aquel 25 de septiembre de 2011, el gentío sacaba a hombros a Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín. muchos cientos guardaban en sus bolsillos arena del ruedo y otros tantos lloraban abrazados a sus compañeros de tendido tantos años. Era la última corrida en Catalunya, la última en La Monumental de Barcelona, la última Mercè con toros. El final- o no- de una historia secular, memoria sentimental y cultural de un pueblo que los nuevos inquisidores han decidido arramblar.

Pero ya meses, años antes, unos cuantos, con un loco maravilloso al frente, Luis Mª Gibert (y, antes y con él, Juan Segura Palomares) empezaron una batalla en la que contaron con muy pocos aliados. Quijote y Sancho, Sancho y Quijote contra los molinos de viento de la intolerancia, la manipulación, la política…Y, con ellos, un ejército de voluntarios con las únicas armas de la afición (taurina) y el voluntarismo para defender causas perdidas, que son las mejores.

Entre la incomprensión, la insolidaridad, la inacción  e incluso cierto pitorreo del propio “sector” taurino, Gibert y sus huestes consiguieron en sólo unos meses  recoger por la geografía española,  en forma de ILP, más de medio millón de firmas contra la prohibición del Parlament. De ahí a su trámite en el Congreso de los Diputados, donde fue rechazada y, después llevada al Tribunal Constitucional, que acabaría derogando la prohibición. Era octubre de 2016 y en aquel momento se abría una puerta a la esperanza, cuya llave maestra estaba en manos del propietario del inmueble y dueño del destino de la Monumental: Pedro Balañá Mombrú.

Pero pasaron los meses, los años, y Balañá seguía mudo. Hasta que habló, con voz queda, para decir que, dar toros “de momento, no”. Y en ese momento interminable seguimos.

Cada inicio de temporada taurina, cada efemérides, cada Mercè sin toros, la nostalgia y la rabia agitan el corazón de la afición taurina catalana, resistente y menguada (el paso del tiempo deja bajas por el camino), que apenas encuentra consuelo en actividades promovidas por la Federación, las peñas o la, encomiable, Escuela taurina.

Ayer ( festividad de la patrona de ciudad ) hoy (misma fecha del último festejo), La Monumental, cerrada, oscura y sombría,  sigue ahí, en esa esquina de Gran Vía y Marina que tantos años, tantas tarde, vio salir a hombros a los toreros, envueltos en el entusiasmo del pueblo, ese mismo pueblo que el 24 y 25 de septiembre de 2011 llevó en volandas hasta el hotel a Morante, Manzanares, El Juli, Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín.

Un pueblo, una afición que sigue en pie.

 Resiliencia lo llaman. Prefiero esperanza, que es lo último que se pierde ( y ya son muchas las batallas perdidas).