El misterioso cayado de madera de olivo que Morante ha regalado a Rafael de Paula (y del que no se separa)

CURIOSIDADES

El misterioso cayado de madera de olivo que Morante ha regalado a Rafael de Paula (y del que no se separa)


martes 27 septiembre, 2022

Para los dos días que Morante toreó en la Feria de San Miguel, le acompañó Rafael de Paula, torero al que admira el sevillano y que llegó a ejercer las labores de apoderado durante un tiempo.

Morante Rafael Paula
Rafael de Paula con el cayado que le regaló © Morante. Toros

Sin duda el protagonista del fin de semana en el cierre de la Feria de San Miguel ha sido el sevillano José Antonio ‘Morante de la Puebla’, un torero que dejó el pasado viernes 23 de septiembre una faena para el recuerdo al cuajar al cuarto toro de García Jiménez en una faena histórica.

El domingo con los toros de Juan Pedro Domecq el torero sevillano tendría menos suerte con su lote, dejando el protagonismo de la tarde a Ginés Marín y Pablo Aguado con el corte de sendas orejas. Pero José Antonio es mucho más de lo que vemos en el ruedo, ya que fuera de éste también sigue acaparando los focos.

La atención con la que se vivieron sus dos tardes fue el preludio de aquello que más tarde en el ruedo se llevaría a cabo. Para esos dos días de San Miguel le acompañó Rafael de Paula, torero al que admira el sevillano y que llegó a ejercer las labores de apoderado durante un tiempo.

Rafael acudió al callejón de La Maestranza en silla de ruedas tanto el viernes como el domingo, y en sus manos portaba un cayado de madera regalo del propio Morante de la Puebla. Últimamente la movilidad de Rafael es muy limitada, de ahí que este regalo le ayude en su día a día cuando no tenga que usar la mencionada silla de ruedas.

¿Qué significado histórico tiene un cayado como el que Morante regaló a Rafael de Paula?

En el catolicismo y como metáfora religiosa simbolizando el cayado de los pastores de almas, se materializa en el báculo del obispo por su dignidad de abad mitrado. El cayado, según cuenta la Biblia, fue utilizado por Moisés en varias ocasiones; para transformar el agua en sangre en la primera plaza (Evangelios: E. 7:20), para sacar agua de la roca (Evangelios: E. 17:5-6), así como para expulsar a los amalequitas (Evangelios: E. 17:9). Para acreditar su misión Dios le comunicó a Moisés el poder de hacer prodigios por medio de la vara que tenía en la mano.

Ese cayado, de madera de olivo llamó mucho la atención de los presentes por sus dimensiones, no separándose ni un instante Rafael del regalo de su amigo y admirado Morante de la Puebla. Pero hubo más cosas que llamaron la atención de aficionado aquellas dos tardes. Sentado en uno de los burladeros del callejón de la plaza junto a la Puerta del Príncipe, el torero nacido en Jerez abandonó su localidad una vez finalizó su actuación el torero de La Puebla del Río.