EL EXILIO INTERIOR

Díaz Yanes, torería y valor


jueves 30 marzo, 2023

Cuando quien más quien menos de entre “la crema de la intelectualidá” echa la patita atrás o, directamente, se esconde o reniega de ello, Díaz Yanes ha reivindicado, alto y claro, su afición.

Diaz Yanes
Díaz Yanes, durante el programa "Hoy por Hoy" este jueves. © La Ser

Esta mañana, en La Ser, programa “ Hoy por hoy” de Ángels Barceló, el cineasta Agustín Díaz Yanes ha dado una lección (una más) de torería y valor.

Cuando quien más quien menos de entre “la crema de la intelectualidá” echa la patita atrás o, directamente, se esconde o reniega de ello, Díaz Yanes –Tano para los amigos, entre los que me encuentro y es un privilegio- no sólo ha reivindicado, alto y claro, su afición– adicción- taurina, mamada desde la infancia y en el entorno familiar (hijo del gran banderillero Michelín) sino que lo ha hecho desde su ideología y discurso de izquierdas. Una izquierda que, como él mismo ha dicho,  a lo largo de la Historia no solo no era desafecta a la tauromaquia sino que esta formaba parte de su propia andadura.

Díaz Yanes, que ya había firmado varios guiones para otros directores, debutó en ese desempeño en 1996 con “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” y lo hizo a lo grande: éxito de público y crítica, que no siempre van de la mano, y 8 premios Goya. Una película que era tanto un homenaje al mundo del toro (inolvidables secuencias como la de Victoria Abril, esposa de un banderillero al que una cogida dejó en coma irreversible, enseñando a su hijo adolescente a liarse el capote de paseo o la final con el propio Michelín, Antoñete, Pacorro, Macareno y Curro Vázquez, junto a Victoria Abril, llegando a un funeral con porte torero y aroma de paseillo) como también a esa izquierda- los comunistas, que el resto estaba “de vacaciones”- que sufrió décadas de exilio, cárcel y muerte, encarnada en una memorable Pilar Bardem, madre del banderillero postrado.

Díaz Yanes, queda dicho, no abjura sino al contrario, ni de su afición- adicción taurina ni de su ideología de izquierdas, entre otras cosas porque ambas no solo son compatibles sino que uno diría que son complementarias. Y por eso le duele tanto la desafección  taurina de las izquierdas de toda ralea y la consiguiente estigmatización y persecución de la tauromaquia  como la apropiación indebida que de ella hace la derecha y, más aún, la ultraderecha.

Díaz Yanes sigue trabajando en lo suyo, el cine (tiene ahora tres guiones entre manos, uno de ellos sobre el gran fresco de la Guerra Civil que es “A sangre y fuego”, sin duda, junto a su “Juan Belmonte, matador de toros”, obra mayor de Chaves Nogales) y también sigue acudiendo a las plazas y a cuantos actos con la tauromaquia en el centro se le reclama. Y esto último, su militancia taurina, la  lleva con el mismo valor, pasión y compromiso con el que en los años oscuros lo hizo para defender las libertadas negadas.

Quedan aquí los enlaces para poder escuchar a Díaz Yanes hablando con torería y valor.