A CONTRAQUERENCIA

¡Uno que quiere ser!


miércoles 17 mayo, 2023

Por estos días, pareciera que los árboles no nos dejan ver el bosque. La presencia avasalladora y cada vez más mediática de un milagro como Marco Pérez acapara todos los focos y la luz que llega al escalafón de novilleros con picadores es residual, demasiado escasa como para fijarse en poco más de un escaso puñado de nombres.

Parejo

Por estos días, pareciera que los árboles no nos dejan ver el bosque. La presencia avasalladora y cada vez más mediática de un milagro como Marco Pérez acapara todos los focos y la luz que llega al escalafón de novilleros con picadores es residual, demasiado escasa como para fijarse en poco más de un escaso puñado de nombres.

Lo cierto es que sí que hay novilleros, y creo que bastantes más de los que pensamos, afortunadamente. El propio Christian Parejo se ha encargado esta tarde en Madrid de dejarlo claro. El gaditano, forjado en tierras francesas, sin apanas hacer un gesto después del violentísimo volteretón que sufrió al saludar al primero de su lote (debe llevar un varetazo tremendo en el muslo), se plantó valiente delante del peligroso maño como si fuese bueno, con una firmeza pasmosa pero sincera, sin vender heroicidades, sobrio, sereno, consciente. Y algún muletazo bueno robó, pero nada como para redondear faena. Sin embargo, quedó el sabor de una voluntad inquebrantable y de que la base para formar un torero la tiene, y de sobra.

Con el quinto fue distinto, pues el novillo tenía muy buenos inicios, a media altura, pero era otra cosa después del embroque. A partir de ahí se desentendía, buscaba la salida, aunque sin ninguna prisa. Una pena, porque no pudimos ver a Parejo en toda su dimensión, pero bastaron esas medias embestidas para que Madrid viera la pureza de su propuesta y el excelente corte de su trazo.

Muchas cosas podrán pasar con Christian y será el futuro el que lo ponga en el lugar que merece, pero da gusto ver novilleros con una proyección tan sólida y, sobre todo, con una personalidad bien formada.

Y, como el gaditano, se me ocurren en otros ejemplos a tener en cuenta, nombres a seguir por lo que vienen demostrando una tarde sí y la otra también. Ocultos para muchos porque los focos son escasos para el escalafón menor y suelen quedarse en los dos otres nombres que más suenan. O, incluso, en aquellos que tienen un sistema montado a su alrededor tan efectivo que evitan que los que realmente valen puedan brillar con luz propia. Por eso, después de ver lo de Christian Parejo hoy, me quiero acordar de novilleros como Manuel Román, o como Marcos Linares, Jorge Martínez, Tristán Barroso, Cristiano Torres, el propio Mario Navas, Víctor Hernández… y otros que seguramente me dejo en el tintero. Con algunos habrá que tener más paciencia que con otros, y será difícil que todos lleguen a donde sus carreras prometen, pero antes de que Marco Pérez asalte el escalafón mayor con la fuerza que se le presupone, tenemos una buena cantidad de propuestas que debemos valorar, porque entre ellos estarán las figuras del mañana.