La sede de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras acogió ayer las dos primeras ponencias del III curso ‘Tauromaquia y Cultura’ que la Fundación de Estudios Taurinos organiza con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería. Un acto inaugurado por Marcelo Maestre León (Fiscal de la Real Maestranza de Caballería), Pablo Gutiérrez-Alviz (Director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras) y Fátima Halcón (Presidenta de la Fundación de Estudios Taurinos), quienes tras unas breves palabras dieron paso a Alejandro Pizarroso Quintero (Catedrático Emérito de Ciencias de la Información de la Universitaria Complutense Madrid) y Álvaro Acevedo (Director de Cuadernos de Tauromaquia).
Tras la inauguración oficial del ciclo tomó la palabra Alejandro Pizarroso, quien destacó la figura del periodista como uno de los cuatro pilares fundamentales de la fiesta de los toros: “Tras el torero, el toro y el público está la prensa taurina. Esta es la encargada de difundir aquello que pasa en el ruedo multiplicando el número de espectadores de una forma exponencial”, explicaba
“Sin toro no hay fiesta, pero sin torero tampoco. Si el toreo es un arte, tiene que existir un artista, en este caso el torero, pero sin público, tampoco habría fiesta como tal” recalcó el catedrático dentro de una ponencia que se alargó más de lo debido.
El segundo protagonista de la tarde fue Álvaro Acevedo quien explicó por qué la crónica taurina es actualmente un género en peligro: “La destaurinizacion de la sociedad, más alejada de la fiesta que antes, es un factor clave de ello. El no aficionado no lee, o lee mucho menos que antes, y eso hace que cada vez las secciones taurinas pierdan presencia en los medios generalistas” explicaba el hispalense.
De cara a recuperar a esos lectores el hispalense daba algunas claves: ”Para que la gente lea de toros hay que aportarle algo nuevo. El cronista debe tener su sello, debe ser honesto con lo que escribe y hacer pensar al que decide leerle. El lector, cuando coja la crónica, debe tener claro que el periodista, en esencia, está diciendo lo mismo que diría en la barra de un bar”. Una intervención donde también declaró que “el estilo es una cuestión de talento”.
Acevedo también recalcó en su ponencia que “la crónica taurina es un género de opinión, y por lo tanto, es algo muy subjetivo. Aquel que se sienta para escribir de toros lo ve con unos ojos diferentes a su compañero de tendido. El cronista tiene que tener total libertad para escribir sin presiones externas o internas”. Por último puso especial énfasis en la censura, “una lacra tremendamente dañina para la fiesta” según sus propias palabras.
La sesión del miércoles 2 de abril la abrirá José Luis Ramón (Doctor en Ciencias de la Información) bajo el título Periodismo cultural taurino en las revistas semanales. Posteriormente será Fernando Iwasaki (escritor y profesor de Comunicación y Educación de la Universidad Loyola de Sevilla) aquel que lleve a cabo una ponencia titulada Belmonte antes que Chaves Nogales: su autobiografía peruana de 1918.
En la jornada de clausura, el 3 de abril Juan Carlos Gil González (profesor de Periodismo de la Universidad de Sevilla) llevará a cabo una ponencia bajo el título Las crónicas taurinas literarias de Antonio Díaz-Cañabate: el rescoldo del costumbrismo. Esa misma tarde y para poner fin a estas III edición del curso ‘Tauromaquia y Cultura’ se llevará acabo una una mesa redonda en la que intervendrán los periodistas Jesús Bayort, Antonio Lorca y Víctor Vázquez Alonso (profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla).