CAMPO BRAVO

Desaparece una conocida ganadería brava extremeña ‘puro Jandilla’: adiós a más de 200 toros y vacas


miércoles 3 enero, 2024

Un hierro cacereño pone fin a un periodo de 40 años criando toros bravos.

Toro
Un toro en imagen de archivo. © J. J. Diago

Aventurarse a ser ganadero de bravo en estos tiempos tan dificultas es algo que los aficionados debemos aplaudir, más si cabe cuando se tiene una vacada humilde, esa que no pisa los grandes circuitos ni se lleva los focos cuando las cosas salen como su ganadero sueña. Hierros que luchan a capa y espada por seguir estando en el mercado, esos que se sienten respaldados por ayuntamientos y aficionados que año tras año gustan de ver sus animales en esas plazas donde la afición sigue latente.

Este es el caso de la vacada cacereña de Ciriaco Toscano Martín, hasta hace unos meses en manos de su hijo Antonio. Y hablamos en pasado porque este ganadero ha dividido echar pie a tierra y vender la totalidad de los animales que pastaban en su finca. No lo hizo por falta de afición, sino por la imposibilidad de poder ser ganadero sin comerte los ahorros familiares. “La subida de piensos se hacía insostenible. Nosotros éramos empresarios en la zona de Cáceres y Extremadura. Mi padre era mayor y yo estaba cansado de pelear. Llevábamos 40 años haciendo pueblos, festejos de rejones, novilladas, toros en las calles… pero ya lo dejamos. La burocracia que hay y los Gobiernos que tenemos nos hacían la vida imposible”.

La mayoría de la procedencia de este hierro, Jandilla, aunque también con vacas de Núñez vía Valdeolivas

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Toro de Ciriaco Toscano lidiado en las calles de Torrejoncillo en 2022.

Una vacada que se sustentaba en dos líneas, una Núñez Marqués de Domecq vía Valdeolivas y otra Jandilla, que era la mayoría de su procedencia: “Aquí casi todo era puro Jandilla, pero había algunas vacas viejas también de Núñez que le vendió la familia Gil a mi padre. Por desgracia lo he quitado todo, la situación como te dije antes es insostenible, sobre todo para ganaderos como nosotros que no vamos a las plazas importantes”.

“El peligro y el trabajo que da, para luego no ganar nada… no merece la pena. Lo quité muy a mi pesar. Eran 130 vacas y el resto, hasta 200 cabezas, machos. Es una pena, pero así está esto, lamentablemente la situación no es buena para nadie, pero menos para ganaderos como nosotros”, explicaba.

Un 2023 donde se le ha dado salida a la ganadería, ya fuera en los pocos festejos que lidiaron o en la venta a otros ganaderos: «Hubo una parte que la lidiamos y otra se la vendimos al hierro de La Conquista, propiedad de un político y empresario peruano, el cual al final ha quitado también nuestra parte, quedándose solamente con la rama de Santa Coloma que le han comprado a Flor de Jara y con la de Atanasio adquirida a Los Bayones». Una ganadería que también le dio salida a los machos con la venta de toros y utreros a la empresa Toropasión.