CAMPO BRAVO

Victoriano del Río habla del «secreto de la bravura»: «Ya se lo he contado a mis hijos; espero que lo hayan aprendido”


domingo 4 febrero, 2024

La casa de Victoriano del Río ya asume la sexta generación ganadera en la familia.

Victoriano Del Rio Perfil
Victoriano del Río, durante una entrevista. © M. A. H.

Hablar del hierro de Victoriano del Río es hacerlo de una de las ganaderías más importantes de la cabaña brava, una vacada amplia donde la búsqueda de un tipo definido de toro no va en consonancia con la amplitud de caracteres. Una divisa que lleva varios lustros encaramada en la parte alta de un escalafón donde las máximas figuras del toreo exigen su presencia para anunciarse en plazas como Madrid, Valencia, Sevilla, Pamplona o Bilbao.

Un hierro con una amplia variedad de caracteres, esos que dotan de una mayor versatilidad a una vacada que estará dos tardes en Sevilla y tres en Madrid durante la temporada de 2024. Pero para llegar al punto donde se encuentra se necesita de una mente abierta, buscando siempre el animal del mañana y no el del hoy. Victoriano lo sabe, y eso es algo que le inculcó a sus hijos desde pequeños. Únicamente los ganaderos que saben adelantarse a lo que está por venir serán los que ocupen lugares preferenciales en el escalafón de ganaderos.

Victoriano siempre ha tenido las ideas claras, ese que le inculcó a sus hijos tanto el amor por el toro como su forma de ver y descifrar esa bravura, muchas oculta en un comportamiento que puede llevar a confusión. Esa delgada línea que va de la bravura al genio, esa balanza donde es muy importante no poner todo el peso en un mismo lado, de hacerlo podría llevar a la vacada a caer en la mansedumbre.

“Yo se lo he contado, pero no sé si lo han aprendido. Por ejemplo, en algunas ocasiones les corrijo, porque el criterio no puede ser miméticamente igual” comentaba Victoriano en el programa El Toril de Onda Madrid, respecto a sus hijos, que con los años han ido aprendiendo de su padre los secretos de una selección donde hay que mantener un concepto, adaptándose, eso sí, a la evolución de un animal que tiene que ir evolucionando en su forma de embestir.

“Mi toro embestía a media altura en el año 90, y ahora el 80% de los toros intento que embista por debajo de verdad, y entregado. Y ese cambio se ha puesto a base de saber lo que quieres y en el formato que tú lo has trazado” explicaba el ganadero madrileño, un hombre que tiene claro que el relevo está garantizado en una familia donde se busca la bravura por encima de todo. “Mis hijos son buenos ganaderos y creo que lo van a ser. Sería una pena que una tradición de sexta generación en Guadalix de la Sierra, y habiendo llegado a estos niveles, no haya descendientes. Sería maravilloso que sigan el camino”.

Son varias décadas al mando de un hierro que ha pasado por distintos momentos, esos que le hicieron crecer y soltar aún más los cimientos de un hierro que vive uno de los mejores momentos de su historia. Victoriano echa la vista atrás para valorar todo lo conseguido, un hombre que se siente tremendamente orgulloso de ser lo que es hoy en día: “Ser ganadero de bravo es lo más bonito que se puede ser. Un premio aquí vale por mil premios de otro tipo, y gracias a Dios conseguí aquello que soñe. Es tan excitante, tan bonito, tan emocionante y tan bello…”