Los prometedores novilleros Javier Zulueta y Marco Pérez protagonizaron ayer una nueva edición de los Mano a Mano de la Fundación Cajasol, en concreto la número 73 de estos encuentros culturales que se celebran en Sevilla desde 2007.
La convocatoria se desarrollaba en dos circunstancias muy particulares que marcaban su hilo conductor. La primera es que ambos protagonistas compartirán otro mano a mano de distinto signo y escenario el próximo 28 de abril en la mismísima plaza de la Maestranza, delante del toro. La segunda es que ambos se encuentran a las puertas de sus respectivas alternativas que en el caso del precoz novillero charro –que cortó un rabo en su época de becerrista en Sevilla- se verificará en la próxima feria de Pentecostés de Nimes. Zulueta tendrá que esperar algo más: su doctorado llegará en San Miguel. En ambos casos el padrino será Morante de la Puebla.
La sesión, que logró llenar hasta la bandera el salón de actos de la Fundación Cajasol, volvía a estar moderada por José Enrique Moreno, impulsor de estos encuentros taurinos y culturales que en esta ocasión renunciaban al formato habitual para enfrentar a dos jóvenes toreros que se expresan como experimentados catedráticos por más que el encuentro llevara el título de ‘El toro y la juventud’. Entre el público, además, no faltaban los empresarios de la plaza de la Maestranza, Ramón Valencia padre e hijo, que además ejercen como apoderado del novillero sevillano.
Había que abrir fuego. Moreno recordó que Marco Pérez ya había participado hace tres años en un ‘Mano a Mano’ anterior junto a El Juli siendo apenas un niño. Zulueta, por su parte, debutaba en el encuentro. “Desde muy jóvenes hemos tenido que madurar muy rápido, es lo que te demanda el toro y forma parte de la profesión, llevar a las espaldas esa responsabilidad para sacar lo mejor de ti mismo” señaló Marco Pérez hablando de la fugacidad del tiempo antes de contemplar un vídeo en el que El Juli definía taurinamente al joven novillero: “Hace unas cosas que a todos los que amamos esta profesión nos tiene locos”, decía el maestro madrileño que había compartido cartel con él hace tres años en un festival celebrado en Granada que sirvió para comentar con Morante la precocidad del futuro matador.
Morante iba a servir de hilo para que Javier Zulueta evocara un regalo muy especial. El diestro de La Puebla regaló al novillero sevillano el capote con el que toreó a ‘Ligerito’, el toro de Domingo Hernández al que cortó el rabo en 2023. “Lo usé en mi debut sin caballos en Sevilla pero lo guardo como oro en paño”, comentó.
Juventud
Había que seguir hablando de esa juventud que hila la trayectoria de ambos novilleros. “No tenemos ese miedo escénico que tienen nuestros compañeros de instituto cuando presentamos un trabajo en público”, señaló Marco. “Es que hay que estar muy maduro para estar delante de un toro, aguantar la presión… la mente hay que trabajarla para poder llegar”, apuntó Zulueta que también habló del atractivo que puede despertar entre la gente de su edad su presencia en los ruedos.
El moderador comprometió a ambos al preguntarle qué tenía el contrario que no tuvieran él mismo. “Javier tiene una manera de expresar el toreo muy sevillana que le permite meter al público en la faena con un simple trincherazo”, apunto Marco. Zulueta, en su turno, habló de “la inteligencia que va ligada al valor, que permite pensar en la cara de los toros” como la principal virtud de su rival, pero el sevillano abundó en otras ideas como la vocación precoz como torero. “Me veía vestido de luces, jugando al toro, cortando orejas en Sevilla y Madrid”, evocó el de Sevilla. Marco recordó el flechazo que supuso ir a los toros en Ciudad Rodrigo: “Mi hermana se empeñó en que fuéramos, presencié un festival taurino y lo que empezó siendo un juego acabó siendo el comienzo de un camino repleto de ilusiones cuando mis padres comprobaron que yo iba en serio”.
Referencias y madres
Marco Pérez mencionó sus propios referentes taurinos, empezando por el gran maestro salmantino Santiago Martín ‘El Viti’ al contemplar una fotografía de ambos que inició un friso de imágenes acompañado de otras figuras que en su momento le abrieron las puertas de su casa asombrados por su precocidad taurina. Moreno se detuvo especialmente en la imagen de su madre. “Fue la primera que me llevó a la escuela taurina”, señaló Marco aludiendo a la cercanía y confianza con ella. “Aunque el mundo del toro nos hace ser hombres desde muy pequeños en casa somos sus hijos”, matizó.
Javier habló de la “gran afición” de su propia madre, de la saga taurina de los Lebrija. Su padre, por su parte, fue novillero, es alguacilillo de la plaza de la Maestranza y además es sobrino del ganadero Gabriel Rojas. “Mi madre es la que más me exige, y es la que me ayuda con el carro al entrar a matar; sabe de qué va esto”, advirtió Javier entre el asombro del público.
Pero había que seguir contemplando imágenes. Marco Pérez habló de aquella presentación madrileña como becerrista que se saldó con su salida a hombros. En mayo le esperan seis utreros para despedirse como novillero…
Zulueta podía presumir, siendo un niño, de posar a la cámara junto a Curro Romero. “Me vio torear en un escenario de salón y lo hice como si estuviera en la plaza de la Maestranza”. Javier habló de su apoderamiento por parte de la empresa Pagés. “Ha sido clave en mi carrera; su apoyo ha sido fundamental y están haciendo las cosas fantásticamente”, matizó el novillero sevillano.
El salmantino, por su parte, comentó su relación profesional con el diestro francés Juan Bautista, su apoderado y mentor. “Decidió apoderarme después de verme en un tentadero en Arlés, en homenaje a su padre –que falleció después- que le animó a ello a pesar de mi corta edad; contaba con sólo doce años y fue el verdadero arranque de mi trayectoria gracias a la confianza de Juan Bautista que ha tenido mucha fe en el proyecto; el sueño que teníamos entonces, que era la alternativa, está cada vez más cerca”.
Los dos hablaron de su cercanía con la juventud actual, cada vez más interesada por el mundo de toro. “Me veo reflejado en esos niños; hace pocos años yo tenía esa misma admiración por los toreros y nos motiva mucho para seguir evolucionando e intentar que cada vez venga más gente a los toros”.
Zulueta aparecía en una de las fotos con un impecable smoking recogiendo un trofeo en Santander. “Me gusta ir bien vestido y en mi familia tenemos una sastrería”, bromeó el novillero sevillano recordando e festejo del coso montañés en el que compartió cartel con el propio Marco y Samuel Navalón en un festejo marcado por la lluvia y el mal estado del ruedo en el que tuvieron que hacer un impresionante esfuerzo.
Sevilla
José Enrique Moreno aludió, como no podía ser de otra forma, a la próxima cita en la Maestranza. “Los dos queremos salir por la Puerta del Príncipe”, señaló Marco Pérez recordando su salida a hombros en el festival de 2022. Zulueta, por su parte, mencionó la “exigencia” que supone jugar en casa. “Somos amigos pero la amistad no está reñida con la competitividad”, añadió Zulueta esperando que el festejo “se convierta en una novillada de la juventud, en una apuesta de futuro”.
El moderador pidió titulares. Los dos novilleros, bromeando, se proclamaron futuros triunfadores del festejo. En realidad se estaba trasluciendo la sana amistad que comparten ambos novilleros que comparten confidencias y el tiempo libre en la espera de vestirse de luces. Moreno sacó una imagen final, que corrió por las redes, con ambos novilleros con otros compañeros cenando en una hamburguesería de Antequera. “Es que estoy tieso”, bromeó Zulueta.
Pero aún había que contemplar algunos vídeos delante del toro, expresándose como toreros. Antes hablaron de sus estudios, de su preparación ante la vida. “Hay que adaptarse a los tiempos que corren y la tauromaquia, más que defenderla, hay que enseñarla”, señaló Javier recordando a Víctor Barrio y alabando la labor divulgativa de Roca Rey. Las imágenes proyectaron a Marco Pérez toreando en Sevilla en octubre de 2022. El rabo que cortó ese día, curiosamente, se lo iba a entregar el padre de Javier Zulueta en calidad de alguacilillo. Su hijo iba a comentar las imágenes de su debut con picadores en Olivenza, una fecha crucial en su carrera que le colocó en la cabeza del escalafón. Hablaron de espejos, modelos, expectativas, técnica, sueños… “de la magia de toreo”, añadió Javier Zulueta.
Por delante tienen la meta de esa alternativa cada vez más cercana, “ese sueño tan lejano que crees que nunca llega y de repente te encuentras si estás preparado para competir con las figuras del toreo”, matizó Marco Pérez, que la tomará en Nimes. “Lo que define ese día es la ilusión; siempre soñé con tomarla en Sevilla y todavía no me veo entre Morante y Roca Rey”, concluyó Zulueta..
SEVILLA
Javier Zulueta y Marco Pérez, un Mano a mano de juventud y talento en Cajasol
jueves 3 abril, 2025
Estos actos llegaron a su edición número 73 con un nuevo lleno hasta la bandera

El acto.