SEVILLA

‘La Consentida’, la finca de Roca Rey en Sevilla: el lugar donde se prepara


jueves 18 julio, 2024

El diestro peruano adquirió en 2020 una escisión de «La Caprichosa», finca de unas 10 hectáreas situada muy cerca de la localidad sevillana de Gerena

Roca Rey Finca
Roca Rey y, a la derecha, su finca. © Eduardo Porcuna

Muchos matadores son los matadores de toros que una vez llegado a ocupar puestos de privilegio deciden invertir parte de sus ganancias en fincas donde poder descansar y llevar a cabo sus entrenamientos diarios. Algunos de ellos deciden apostar por alojar en ella una punta de ganado bravo, mientras únicamente la utilizan como vivienda. Al tratarse de cortijos, muchos de ellos poseen corrales y plaza de tientas, algo que aprovechan sus dueños para torear a puerta cerrada en los momentos claves de la temporada.

Diestros como Paco Camino, El Viti, Antonio Ordóñez, Francisco Ruiz Miguel, Diego Puerta, Paquirri, El Niño de la Capea, Espartaco, Joselito, Enrique Ponce, El Juli o Talavante, entre muchos otros, decidieron empezar desde cero un proyecto ganadero con el que aportar su granito de arena a la fiesta. Vacadas creadas con sangres muy diversas, destacando encastes como el de Santa Coloma, Atanasio Fernández, Conde de la Corte, Núñez, Murube, Guateles o Torrestrella entre otros.

Pero el caso de Andrés Roca Rey es distinto, el espada limeño compró en 2022 una escisión de «La Caprichosa» por un montante de 1.000.000 €, finca adquirida en 1984 por la nieta del magnate de la prensa americana William Randolph Hearst. La parte de la finca que ha adquirido el peruano Andrés Roca Rey cuenta con un vistoso cortijo dentro de un perímetro de unas 10 hectáreas a pocos minutos de Gerena.

Dicho cortijo fue diseñado por el arquitecto Aníbal González (Sevilla, 10 de junio de 1876 – Sevilla, 31 de mayo de 1929), siendo posteriormente remodelada por Joanne Hearst Castro tras su adquisición en 1984, construyendo Éste una coqueta plaza de toros muy similar a la original, publicó el diario ABC. El cortijo de «La Consentida» intenta ser una reproducción del originario, de ahí las continuas obras que su propietario realizó durante años para su remodelación total.

González es considerado una de las figuras más representativas de la Sevilla de finales del XIX y comienzos del XX, participando este de forma activa en el proyecto y la realización de la Exposición Iberoamericana de 1929, siendo la Plaza de España una de sus obras icónicas. Pese a tener una línea académica historicista, sus primeras creaciones fueron modernistas, algo que se puede notar en un gran número de edificaciones salpicadas por la capital hispalense.

El sevillano tuvo también especial devoción por la localidad serrana de Aracena, lugar donde pasaba gran parte de los veranos. Allí construyó el casino de la localidad amén de varias edificaciones. La hacienda Monte San Miguel es el mayor legado arquitectónico que Aníbal González dejo en esta preciosa localidad onubense, un lugar donde este realizó una gran cantidad de proyectos de la mano de la familia Sánchez Dalp. Hace algunos años que los animales del encaste Núñez marcados fuego con los hierros de la familia González dejaron paso a los Domecq del Parralejo propiedad de la familia Moya.