La historia taurina de Pedro Rufo está muy alejada de la clásica historia del hermano de torero que quiere seguir sus pasos por ser lo visto en casa.
Pedro tuvo claro desde pequeño que quería estar en el mundo del toro y dejó actuaciones en tentaderos que abrieron una esperanza tremenda bastante antes de la irrupción de su hermano.
Pronto demostró que en su cabeza tenía el torero y muchos recordarán actuaciones de un niño muy pequeño en plazas de la zona de Talavera que dejaban claro que el concepto estaba muy alejado del de su hermano pero que también era un torero muy especial.
A medida que fue creciendo el novillo Pedro, de gran personalidad, optó por parar ya que su concepto de entender el toreo no había llegado de la mano de su madurez personal. Ese parón no fue ni mucho menos definitivo y siempre tuvo en la cabeza volver.
Así, hace un par de años, empezó a volver a entrenar y en Alcaudete de la Jara un novillo de Guerrero le enseñó que por fin su madurez personal y torera estaban de la mano y que quería volver a intentar hacerse un hueco en los ruedos.
Con la facilidad de entender el toreo ganó el Bolsín de Bougue y realizó una temporada larga y de compromiso donde pisó el placer de la importancia de Dax o El Puerto. Solo la espada alejó más triunfos en faenas personales con su forma de entender el toreo.
Ha llegado el debut el próximo 12 de Abril en Toledo y lo hace como siempre ha sido su carrera, con un cartel por encima de la lógica midiéndose al novillero más preparado del escalafón y con el reto claro de dejar a todo el mundo presente que quiere ser torero.
Pedro tiene mucha personalidad y carácter y las comparaciones con su hermano son un peso que está dispuesto a asumir como hizo el año pasado sabiendo que será el toro el que le coloque profesionalmente.