EL TENDIDO DE LOS SASTRES

¿PACMA? Bien, gracias


jueves 14 enero, 2021

Las huestes antitaurinas ya no necesitan al PACMA, que no ha podido reunir los suficientes avales para presentarse en Cataluña. Pero sus ideales ya los cubren otros grupos con representación...

Las huestes antitaurinas ya no necesitan al PACMA, que no ha podido reunir los suficientes avales para presentarse en Cataluña. Pero sus ideales ya los cubren otros grupos con representación...

Las huestes antitaurinas ya no necesitan al PACMA, que no ha podido reunir los suficientes avales (5600) para presentarse a las próximas elecciones al Parlament, fijadas en principio para el 14 de febrero aunque con visos de aplazarse por la pandemia. Que el PACMA quede fuera de juego en Catalunya no tiene mayor relevancia, habida cuenta de que la prohibición taurina en esta autonomía no parece reversible hoy por hoy. Tampoco sus resultados en distintas convocatorias electorales en los últimos años, tanto autonómicas como nacionales, les han permitido ocupar siquiera un mísero escaño.

Ocurre que sus objetivos, con la abolición de la tauromaquia en el centro, ya los cubren otros grupos políticos, esos sí con representación parlamentaria y poder de decisión. Y ahí está el peligro.

Creado en Euskadi en 2003 (como Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal) el PACMA  se instaló en Catalunya cuatro años más tarde ( después cambiaría lo de Antitaurino por Animalista, pero su esencia es la que es) sumando sus fuerzas a otros colectivos como Libera- con el inefable Leo Anselmi a la cabeza- ADDA o Animal Naturalis, entre otros. Un lobby político-económico, generosamente financiado desde sus mansiones suizas por Franz Weber y su Fundación, que “tomó por asalto” el Parlament, con la Plataforma PROU en funciones de “Caballo de Pavía”, con el beneplácito de la mayoría de grupos políticos. Unos, los nacionalistas catalanes (lo de independentistas aún  se llevaba de tapadillo) y otros (esa izquierda meapilas, puritana y censora) sumaron para que las corridas de toros fueran prohibidas en Catalunya. Se saltaron la Ley (algo recurrente a partir de entonces) pero una vez conseguido el objetivo y pese a sentencia en contra, el mal ya estaba hecho y aquí paz y después gloria. Y vergüenza – claro- de un sector taurino incapaz de reaccionar.

El PACMA es residual, no sólo en Catalunya, pero no así – al contrario- su esencia antitaurina, recogida en puntos programáticos de partidos con responsabilidades de gobierno y que, a la que pueden, sacan a pasear, como se ha visto en la temporada (sic) de 2020, con prohibiciones de última hora, denegación de permisos y goebbelinas campañas en las redes sociales y medios de comunicación.

El Gobierno de España tiene en uno de sus dos socios (Podemos) un furibundo detractor de la tauromaquia y en el otro (mayoritario en cuanto a representatividad) posturas diversas -incluso con ministros declaradamente taurinos- y como imprescindible apoyo parlamentario en la mayoría de iniciativas a grupos (ERC, JxCat,  Eh Bildu…incluso PNV) declaradamente antitaurinos. Un equilibrio que en lo taurino y por sistema se rompe siempre a favor de estos, como prueban la nula presencia de la tauromaquia en los Presupuestos Generales; la errática gestión del Ministro de Cultura o la sangrante gestión del Ministerio de Trabajo negando ayudas legales  a los profesionales taurinos.

Por no mencionar esa Dirección General de Bienestar Animal a cuyo mando el Vicepresidente Iglesias ha colocado a uno de sus amiguetes, generosamente remunerado. La tauromaquia afronta retos jamás imaginados en la peor de las pesadillas pero su Historia es la de la superación constante de ellos y de todo índole. El de ahora es formidable.

Y este también lo superará. ¿El PACMA?: bien gracias.