Llama poderosamente la atención que Francia, por distintas circunstancias, aún no haya visto como matador de toros en una plaza de primera a un nombre como Borja Jiménez.
Es cierto que en tres ocasiones se anunció el pasado año, pero una por la lluvia caída horas antes de la corrida (Béziers el 15 de agosto) y otras dos porque la cornada de Pamplona se lo impidió (Bayona y Mont de Marsan) impidieron que hiciese el paseíllo y, en consecuencia, debutase en un coso de primera galo.
Remontándonos una década atrás, Borja Jiménez dio toques firmes de atención de novillero, erigiéndose como el triunfador del sudeste galo en el escalafón menor y cortando hasta tres orejas en el Coliseo de Arles. Y precisamente ese bagaje impoluto como novillero no le sirvió de nada una vez que dio el salto a matador de toros.
El 8 de octubre de 2023, el hombre que fue alimentándose simplemente de los tentaderos y de la atención de los ganaderos para seguir sembrando su ilusión hasta que Julián Guerra entró en sus días, hizo realidad su sueño. O el primero de ellos: cruzar el umbral de la calle de Alcalá para empezar el camino hacia las alturas del toreo. Eso le valió para debutar como matador en Francia el pasado mes de junio en Istres.
Y ahora llega el turno de las plazas de primera del país, ¿quién ‘comprará‘ su debut?