EL INVIERNO MÁS DURO

“Todo el mundo debería querer ser un poquito torero”


jueves 25 febrero, 2021

En tiempos como estos en los que vivir es un reto por sí mismo, vivir “en torero”  supone un desafío a la incertidumbre que a todos nos envuelve. Nos lo cuenta Lama de Góngora...

En tiempos como estos en los que vivir es un reto por sí mismo, vivir “en torero”  supone un desafío a la incertidumbre que a todos nos envuelve. Nos lo cuenta Lama de Góngora...

En tiempos como estos en los que vivir es un reto por sí mismo, vivir “en torero”  supone un desafío a la incertidumbre que a todos nos envuelve. En ello está Paco Lama de Góngora, torero nacido en El Arenal de Sevilla y que el año que cumple seis desde su alternativa en La Maestranza se marca el objetivo de, si la autoridad, la pandemia (y los despachos) no lo impiden confirmar su doctorado en Las Ventas.

Lama de Góngora abrió la Puerta del Príncipe en una novillada sin caballos en 2012, hito que no ocurría desde dieciocho años antes, despertando todas las ilusiones de la afición sevillana y, por extensión, las del resto de la geografía taurina. Por eso, cuando tras la lujosa alternativa (Feria de Abril, Ponce padrino, Manzanares testigo) y otra comparecencia ese mismo año en la Feria de San Miguel decidió poner océano por medio rumbo a México, todos se extrañaron. Tres años allí, con incursiones en Perú, que forjaron a fuego a un torero que algunos veían frágil. Regresó en 2018, toreó en la Feria de Abril dejando regusto y poso (la espada impidió el triunfo) pero apenas le sirvió para sumar algunos festejos en plazas menores y tras un triunfal inicio de 2019 en la Feria de Ajalvir regresó a tierras mexicanas, donde, como también Perú, sumó corridas y triunfos y volvió a percibir el calor de sus gentes. Tras el paréntesis del 2020, los retos están ahí y de ellos- y otras cosas- hablamos con él.

La cita telefónica se concreta para última hora de la tarde, cuando Lama regresa de sus entrenamientos diarios: “Vivo en Sanlúcar la Mayor, muy cerca de Sevilla, en una finca de la familia y aquí es donde me concentro. Nací en El Arenal, allí tengo mi casa, en un barrio muy torero, pegado a La Maestranza, pero prefiero vivir aquí, puedo entrenar, tengo soledad , que es algo muy importante para mí, he aprendido a disfrutar de ella y de ella escribí hace tiempo que la soledad y yo caminamos de la mano, somos menos de un par de enamorados. Necesito la soledad para crecer y para auto exigirme. Aquí estoy en esa soledad buscada, tengo mi base para ir a los tentaderos, mis vestidos de luces, los trajes cortos,  los trastos de torear. Estoy con mi padre, aquí vivo”.

Un tendencia a la búsqueda interior que forma parte de su personalidad: “Cuando uno se siente torero y tiene un enorme respeto a esta profesión convierte su vida en una continua liturgia. Intento vivir sintiendo cada cosa que hago pero todo enfocado a mi sentir torero y la soledad es necesaria y desde ella busco en mi interior sensaciones, cosas a pulir, que luego permitan expresarme ante la cara del toro como yo lo siento, esa combinación de valor y estética, plenas de gestos, detalles, faenas, también valores, que están en los toreros que admiro. La célebre cita belmontina se torea como se es implica que primero se tiene que saber como se es”.

Sigue Lama: “ Ocurre y admito que ese aislamiento, esa falta de relaciones con el mundillo taurino y la poca sensibilidad que hay a veces en los despachos puede ser que me haya afectado. Pero aún así en la soledad, que no significa tristeza, uno profundiza en su forma de ver el toreo e interpretarlo y es tan gratificante como productiva. Necesito vivir así y cuando llego a un patio de cuadrillas sé que tengo los deberes hechos y salgo a entregarme por completo”.

Ser torero nacido en Sevilla no siempre juega a favor: “ Yo siempre lo he tomado con naturalidad, me siento sevillano por los cuatro costados pero eso de que nadie es profeta en su tierra  a veces se cumple y a pesar de que hay muchos aficionados de aquí que me apoyan y creen en mí, sí que pienso que  me está costando mucho volver a torear en Sevilla y tarde o temprano tendrán que cambiar las cosas. Es imposible doblegar a quien no se rinde y estoy convencido que esa Puerta del Príncipe de novillero volverá a abrirse como matador”.

Cuando llegue esa tarde de vuelta al lugar de los sueños ¿qué torero se van a encontrar los aficionados?: “ Un torero preparado, consciente y cuajado. El paso del tiempo, que crea muchas cicatrices, no impide sino que alimenta los sueños  y te hace consciente de que hay que entregar todo, ser fiel a una idea y un concepto. Y se encontrarán con un torero que en el vestido de luces lleva una parte pequeñita de esos aficionados que creen en mi”.

En ese torero cuajado, se antoja trascendente el antes citado asentamiento durante tres años en México: “ Por supuesto.  Me fui solo, en el avión iba con un hatillo cargado de dudas, también dolor, pero consciente de lo que buscaba. México se presentaba como un laberinto que desvelaría la verdad sobre mí mismo. Si aquella alternativa soñada, en La Maestranza y con dos grandes figuras del toreo había sido real. Y esos casi tres años en México, donde empecé desde abajo, yendo de tapia con los matadores de toros, ganándome los tentaderos hasta torear más de veinte corridas al año,  me dieron la respuesta afirmativa. Era, soy torero y me queda mucho por delante”.

De ese periplo, Lama asegura: “Enriqueció mi tauromaquia. México es un país increíble, que vive el toreo con una pasión tremenda. Aprendí y estudié, a través del toreo. México me enseñó que todo se puede hacer aún más despacio, que en la sencillez es donde está la grandeza y que cuando estaba ante el toro, al otro lado del mundo, para mí no era tal, mi único mundo era eso, estar toreando”.

El regreso, la tarde de Sevilla al margen, ¿fue un choque de realidad?: “No exactamente. Sí que noté falta de sensibilidad, venía de los éxitos en México y no contaron conmigo”. Pese a ello,  Lama comenta: “Para 2020 las expectativas eran muy buenas, habíamos trabajado mucho para estar en la parrilla de salida, al margen de corridas firmadas en México y Perú, tenía ya fechas para Francia, el anhelo de volver a Sevilla y el objetivo de confirmar en Madrid. Todo se frustró con la pandemia pero tuve la suerte de que mi vida no cambió demasiado, siempre he vivido en el campo, pero sí me faltó poder vestirme de luces y demostrar en la plaza lo que yo soy en este momento como torero. Pero seguir agarrado a mis sueños y decidí que era el momento de sacar la raza que llevo dentro, prepararme el doble. Y en ese proceso tengo la suerte de estar con los mejores, al lado de José Chacón y Curro Robles, incrementando el imprescindible toreo de salón. A base de una educación torera exhaustiva me han hecho sacar cosas de mi que yo desconocía. Y sin coba, ni facilidades, buscando los porqués de aquello que no sale como debería. Además debo agradecer que los ganaderos me han atendido mucho y bien. He ido los tentaderos con el maestro Marismeño que es todo un referente para mi. Hace pocos días tuvo la satisfacción, en la ganadería de La Quinta, de torear cinqueños que hubieran ido para Las Ventas  que embistieron de forma extraordinaria y fue un satisfacción enorme, también por el trato. Ojalá alguno hubiera sido de esa confirmación que tanto anhelo”.

Estamos en 2021, todas las incertidumbres siguen ahí, pero ya hay movimientos para anunciar alguna corrida, tal vez feria reducida, caso de Sevilla, para la que incluso , entre la realidad y el deseo, se dan por hechos los carteles y en ellos no aparece el nombre de Lama de Góngora: “ Yo creía que podía estar ahí pero bueno, en cuanto llegue la oportunidad aquí estoy. Espero, eso sí, estar en alguna de las que en otras plazas puedan darse, ya sea Gira de la Reconstrucción o no. También miro a Francia, donde he toreado y triunfado como novillero y parece que volveremos, si todo va bien”.

Y en ese horizonte no tan lejano, la confirmación en Las Ventas se alza como el gran objetivo. Pese a los silencios y la inacción, todo apunta  (lo contrario sería una terrible y amenazadora noticia para la Fiesta) que un momento determinado de la temporada la plaza de Madrid abrirá sus puertas: “ Creo que en cuanto se den toros en Madrid debería tener opción real de poder confirmar la alternativa. Cuando he tenido la oportunidad de torear allí de novillero la afición de Madrid y yo digamos que hemos congeniado, dejé buen sabor de boca. Estoy convencido de que voy a conectar con ellos. Mi necesidad y ambición de ser torero pasa por Madrid y tengo unas ganas tremendas de que llegue ese día. Si es este año mejor, y si no al próximo. Pero va a ser este, ya verás. Además creo que estoy capacitado y mentalizado para torear todo tipo de encastes”.

Llegamos al final de una conversación en la que Lama de Góngora ha dejado patente que hay torero para rato. Antes de rematar, una pregunta que puede parecer retórica ¿qué es para Paco Lama de Góngora ser torero?: “ Es ser la representación viva de unos valores en peligro de extinción y de un arte llevado a su máximo exponente. Todo el mundo debería querer ser un poquito torero porque viviríamos todos con un respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás que llevarían a la sociedad a ser mejor. Ser torero es una forma de vivir, de expresarse, ante las circunstancias que te plantea la vida”.

PACOMARCH