CURIOSIDADES

Todos los secretos de Alejandro Talavante


sábado 3 febrero, 2024

Alejandro Talavante, tras decir adiós a los ruedos en 2018, lleva dos años intentando recobrar ese punto en su toreo que tanto encandiló a los aficionados antes de su retirada.

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Alejandro Talavante el pasado San Isidro. © Luis Sánchez Olmedo

Alejandro Talavante es uno de esos toreros que siempre ha estado en boca del aficionado. Lo estuvo tras aquella tarde como novillero en Madrid ante los pupilos de Paco Medina, una tarde que pese a torcerse con la espada le cambió la vida. Su irrupción en el año 2007 fue fulgurante con tres salidas a hombros en Valencia (Fallas), Madrid (Resurrección) y Sevilla (Farolillos). Un torero que cayó en un bache de irregularidad hasta que se cruzó con un Curro Vázquez que le volvió a dar es impulso que necesitaba.

México ha sido otro de los grandes benefactores de un espada que gracias a pasar grandes espacios de tiempos en dicho país volvió a España con aires renovados que lo volvieron a catapultar como una de las máximas figuras del toreo del momento. Varios años donde demostró que había encontrado un concepto propio, un tipo de toreo que para nada se parecía al de otros compañeros que tenía como espejo.

Tras decir adiós en octubre de 2018, se fue un torero que había calado profundamente en el corazón del aficionado. Su vuelta estuvo cargada de irregularidades, de un toreo monótono y sin ambición que no le llevó a alcanzar las cotas de aquel histórico 2018. Pese a ello, es esperado por una afición que sabe que, igual que se fue, pude volver de nuevo. Un 2024 donde espera reencontrarse con aquella versión que atrapó a un gran número de aficionados.

Los apoderados a lo largo de la trayectoria de Alejandro

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Alejandro Talavante, junto a su apoderado Simón Casas el pasado San Isidro. © Luis Sánchez Olmedo

Nombres como Corbacho, Manuel Chopera, Curro Vázquez, la Casa Matilla, José Miguel Arroyo ‘Joselito’ o Simón Casas, entre otros, han llevado la carrera de un espada diferente, un diestro que caló en el aficionado desde el primer momento, pero que ahora vive un momento de dudas e irregularidad que no le dejan sacar ese toreo que encandiló a los aficionados durante varios años. Alejandro es un torero muy personal, un espada que en varios momentos de su carrera apostó por el apoderado independiente, pero que en otras se echó a los brazos de una casa importante que le garantizase un puñado de festejos en la temporada.

Antonio Corbacho, apostó por un novillero que nadie conocía, convirtiéndolo en una máxima figura del toreo. Esa que consiguió en el primer año como matador de toros éxitos sonados en plazas de envergadura. Luego su carrera iría por otros derroteros teniendo una carrera llena de cimas y simas que le ayudaron a evolucionar y convertirse en aquello que siempre soñó.

La clara postura respecto a la televisión de Alejandro

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Alejandro Talavante en un paseíllo en Las Ventas © Luis Sánchez Olmedo

Alejandro ha sido siempre un torero que ha tenido una postura clara respecto a la televisión pese a no desvelarla en público. El extremeño, pese a tener en muchas ocasiones la sartén por el mango, no tomó el camino de la imposición y sí se dejó televisar tanto en festejos de pago como otros en abierto (TVE1, Canal Extremadura, Telemadrid, CMMedia, Canal Sur…). Un diestro que en muchas ocasiones tuvo que tragar, como se suele decir, y dejarse televisar en largos seriales como Madrid, Sevilla o Bilbao.

De ello habló en su tiempo Talavante en un encuentro con los aficionados de la asociación El Toro de Madrid: “La televisión ha sido algo de lo que nunca me he pronunciado. Estoy a favor de que la televisión pública pueda televisar grandes acontecimientos. Es algo positivo para el toreo que las corridas de toros pudiesen volver a los hogares, y a mí, particularmente, ir a una Feria y que te impongan televisarte, y además con una cadena privada a la que no todo el mundo tiene opciones de acceder vuelve el toreo más elitista”.

La ganadería de Talavante, con la procedencia Cuvillo como base

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Talavante, en su ganadería. © Instagram

Talavante es un gran amante de los hierros con talento, un fiel admirador de un ganadero que con su intuición y su gran concepto llevó junto a su padre a la divisa familiar a lo más alto. Y ahí es donde aparece el hierro de Núñez del Cuvillo, ganadería por la que siempre apostó el extremeño. Ahora con Álvaro navegando en solitario con el hierro que lleva su nombre. Una vacada que entiende a la perfección y que le ha dado grandes alegrías, al igual que otras como Juan Pedro Domecq, Zalduendo, Gracigrande o Victoriano del Río.

“No tengo trayectoria como para hablar de mí como ganadero” comentó en el mismo coloquio en la Asociación El Toro de Madrid. “Es algo que me ilusionaba desde que era niño, pero ahora la tengo muy enfocada en mis entrenamientos y en las novilladas, o incluso en la pandemia, cómo tenía allí bastantes utreros y toros, y aproveché para llamar a novilleros o toreros que lo necesitaban y apoyar su carrera en momentos difíciles en los que no iban a torear nada”.

Otros aspectos relevantes de su día a día

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Talavante brinda un toro en Valencia. © Pablo Ramos

Pero Talavante tiene algunos secretos que el aficionado de a pie no conoce. Uno de ellos tiene que ver con su miopía, algo que le condiciona en el ruedo. Veo al toro difuminado como a 25 metros, por lo que lo paso bastante mal. A mí me gusta conocer -por detallista- el peso de los toros y cuando anuncian el cartel en la plaza yo no soy capaz de verlo, por eso le pregunto a mi mozo de espada el peso que marca la tablilla, entonces tengo siempre la sensación de que me engaña, me dice un peso menor al que realmente se anuncia, dándome luego cuenta de la cruda realidad, comentaba entre risas en el programa Late Motive hace unos años.

Cuando el toro va llegando a la jurisdicción Alejandro, éste ya ve al animal con nitidez, pudiendo canalizar en la muleta la embestida del animal. Un Talavante que necesita del contacto visual con el animal, mirarle a los ojos, porque la mirada te dice mucho de las intenciones del toro. Su miopía tampoco ayuda a la hora de ver la tablilla con el peso del animal, algo que siempre ha provocado momentos de risas con los miembros de su cuadrilla..