ENTREVISTA

Paco Ureña: «Ser torero debe ser un acontecimiento, no puede ser un trabajo»


martes 16 julio, 2024

El murciano ha vuelto al campo tras el tremendo percance de Madrid y se enfrenta al mano a mano con Román en la inminete Feria de Julio

Paco Ureña
Paco Ureña tiene muy claro quién es y cuál es su camino © Luis Sánchez Olmedo

Hoy volvía de nuevo al campo, tras el tremendo percance de Madrid, con fracturas, magulladuras y demás secuelas que le dejó el toro de Jandilla. Salía de tentar en casa de Santi Domecq cuando atendió nuestra llamada. «Ya estoy mucho mejor y hoy es el primer día que tiento», nos explica Paco Ureña, «pero las sensaciones están siendo muy buenas. Ya estoy deseando volver a vestirme de torero».

Es precisamente ahí donde quiero detenerme con el murciano. Después del dramatismo de las imágenes de Madrid, después de haberle entregado tanto al toro y al toreo, no sé si merece la pena seguir haciéndolo, si eso significa quedarte fuera de ferias como Bilbao, donde ha cortado nueve orejas en siete tardes, cuatro de ellas en el mismo festejo. «Es que yo no toreo ni me entrego para nadie más que para quien quiere venir a verme, Marco», me espeta con total naturalidad. «Yo sé quién soy y lo que estoy dispuesto a dejarme en una fiesta que yo no concibo de otra manera. Sobre todo en las plazas importantes, que es donde creo que yo doy mi verdadera dimensión».

La respuesta me hace pensar de inmediato en las plazas más pequeñas, donde también ha toreado y también con excelentes resultados, pero Paco me aclara la duda de inmediato. «Ser torero debe ser un acontecimiento, no puede ser un trabajo», asegura, «al menos, tal como yo lo concibo. Ya me gustaría a mí estar al mismo nivel de entrega 40 tardes al año, pero sé que no lo estoy, porque eso es de superhombres. Por eso entiendo que lo mío tienen que ser 25 ó 30, donde sí puedo alcanzar ese nivel que merece el público que paga su entrada, que es a quien yo me debo». La sentencia del murciano es demoledora, pero tan real como que tiene por delante un mano a mano con Román en una de esas plazas en las que de verdad su toreo se expande.

Un mano a mano de peso en una de sus ferias fetiche

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Valencia es la plaza donde decidió reaparecer cuando perdió el ojo. La plaza donde quedó triunfador en la Feria de Julio tres años consecutivos, de 2017 a 2019. La plaza donde también se ha visto a Ureña entregarlo todo sin medida. La plaza donde fue premiado con la mejor faena la pasada feria de Fallas. Por eso Ureña piensa que el mano a mano con el valenciano «tiene todo el sentido. Yo tengo mis hitos en Valencia, pero también Román está en un momento de madurez extraordinario, con triunfos en Madrid y en casi todas las plazas, también en Valencia», analiza Paco meticuloso, que tampoco lo entiende como un enfrentamiento de uno contra el otro.

«Yo no me voy a pegar con él», bromea el murciano, «pero sí es cierto que me motiva mucho torear con un compañero así, porque también está entre sus características principales la entrega sin medida, y ese concepto, que el el mismo que el mío, es el que yo siempre defiendo». Ese el motivo por el que Ureña se deshace en halagos para el que va a ser su rival en la arena de la calle de Xátiva, que también es otro sufridor independiente como él. Y también se ha quedado fuera, entre otras plazas, de Bilbao.

La decisión de ser independiente y sus consecuencias

Urena Y Juan Diego

Me interesa mucho conocer cómo se vive teniendo que ganarse los contratos en la arena y, aún así, que proliferen las zancadillas, las trabas, los ninguneos. «Ya me gustaría a mí que esto fuera de otra manera y que los triunfos contasen por delante de cualquier otra cosa», expresa Ureña con una sonrisa resignada, «porque nosotros -mi apoderado y yo- no podemos ofrecer nada más que mi toreo. No tenemos cromos para cambiar. Pero eso también me hace a mí sentirme libre y no deber nada a nadie más que a mi mujer y mi hija. También es cierto que tengo que sacar adelante a mi familia y para eso tengo que torear, pero no soportaría hacerlo por hacerlo. Yo no puedo entender el toreo así. Por eso es por lo que seguimos trabajando en esta lucha», afirma el murciano categórico.

Mi análisis es mucho menos benevolente que el suyo; si a un tío que se juega el cuero en una plaza, que triunfa en una plaza, que se entrega a este rito en una plaza, no se le contrata de nuevo porque hay que ‘atender’ -un verbo muy taurino- a otros con los que te has comprometido, mal vamos a poder explicarles a los chavales que hoy empiezan que aquí sigue existiendo grandeza. Aunque para toreros como Paco -para personas como Paco- siga mereciendo la pena morir por ello. «Es verdad, como dices, que le he entregado mucho a esta profesión, pero también lo he recibido de ella», explica el de Lorca, «por eso seguirá mereciendo la pena mientras pise tres veces Las Ventas y se cuelgue el cartel de No hay billetes en las tres, pero también mientras haya una persona que se moleste en ir a verme».

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