EL REPORTAJE

Así se decide sobre la vida y la muerte: Esaú cuaja a un toro corraleado de Victoriano con seis años


lunes 11 diciembre, 2023

El sevillano mostró su faceta de orfebre con la tremenda clase de un toro que embestía arrancando de parado

Victoriano Rio Esau
Victoriano del Río, junto a Esaú Fernández y un imponente toro detrás. © I. G. y Pablo Ramos

¿Cómo se decide en el campo qué toro debe continuar en los cercados para procrear qué toro debe embarcarse para las plazas? Es cierto que ahora esa labor es mucho más específica de los veedores, pero éstos sólo eligen toros entre los que les muestra el ganadero. Cuando el criador se va a los libros. las hechuras y la reata reserva varios ejemplares que serán tentados para semental. Pero el ganadero también comete ‘errores’.

Lo son porque, como asegura Íñigo Sánchez-Urbina, ganadero de Sepúlveda, «el indulto en una plaza es un error del ganadero, que se le ha ‘colado’ el toro y lo lo ha tentado en su momento». Simplificando un poco menos, es verdad que el criador debe buscar la bravura por los libros y las familias, pero no siempre suman cuatro dos y dos. De hecho, es eso lo que sucede cuando se producen los indultos en las plazas, cuando el toro ya es ‘viejo’ para empezar a procrear.

Viejo era también, sin duda, Tallista, el número 79 del guarismo del 8 con el hierro de Victoriano del Río. Un toro bajo, de mano corta, morrillo prominente, amplio pecho y poderosa trana. Tal vez un pelín basto para lo que es la casa. Tal vez por eso quedó como sobrero en Sevilla el año pasado y no salió al ruedo; quizá fue también por eso por lo que ocupó los chiqueros de Valencia, también como sobrero, y en ambas ocasiones regresó al campo sin haber pisado el albero. Y se le pasó la edad…

Fue ayer. Fue una mañana de diciembre, gris, plomiza, triste y húmeda. Fue esa mañana la elegida por el ganadero, Victoriano del Río, para quemar al toro. Y se lo echó a Esaú Fernández, uno de los toreros de la casa, acostumbrado a lidiar con mil tracas y avezado lidiador si el asunto no salia como el ganadero había previsto segñún los libros.

La reata era extraordinaria. Por eso lo quería tentar Victoriano. Cierto que se podían matizar un par de flecos en su morfología para que fuera el toro ideal, el perfecto según el fenotipo para fijar la genética de la familia. Pero el zorro ganadero de Guadalix sabía que allí había algo que no había salido a relucir. Y lo quería. Por eso es quien es.

Bravo fue Tallista desde su salida. Bravo, pero no áspero. Bravo, pero no huidizo. Fijo en el caballo, apretando con la trana para que no se pudiera escapar la pieza que le hería. Tres veces se encontró con el penco y las tres le dio batalla con el ímpetu y la fe de los bravos. Pero llegó el momento de la muleta, y ese también era delicado. ¿Saldrían a pasear los seis años del toro? ¿Llegaría el desfonde por la pelea en el rocín?

No se pierdan el vídeo para ver las embestidas que se perdieron Sevilla y Valencia, pero también para ver la versión más profunda y más reunida de un Esaú en estado de gracia. Un documento para la historia: el indulto de Tallista, ya semental de Victoriano del Río.