LA CRÓNICA DE SAN ISIDRO

Cuando sabes que has crecido


sábado 11 mayo, 2024

Román corta oreja y media de una enrazada y brava corrida de Ricardo Gallardo de la que Valadez sale lesionado y El Fandi, con bien

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Román se desplanta en Las Ventas con el primero de su lote © Luis Sánchez Olmedo

Vaya por delante que todo cuanto se va a contar sucedió con seis toros de inmaculada estampa, trapío sobrado y presentación de nota para la plaza más importante del mundo. Un señor encierro que llegaba tras un par de años de desencuentro de Gallardo con los resultados en Las Ventas, la plaza en la que más lidia y a la que nunca viene de cualquier manera. Hoy, además, tuvo el encierro correa, bravura, aspereza algunos, nobleza, otros, pero todos el denominador común de la importancia que cobraba lo que se le hiciera.

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En ese escenario se presentaban tres toreros en distinto momento, en distinto estado, pero sólo uno de ellos estaba en situación -por cómo viene la campaña- de saberse mucho más maduro. Cuando sabes que has crecido te plantas en Las Ventas -por segunda vez en el año- con el asiento, la firmeza y el poso que mostró toda la tarde un valenciano rubio y simpático que es también, a partir de hoy, más adulto en Madrid. Porque ha cortado más orejas en esta plaza; le han paseado en hombros y así ha llegado hasta Alcalá; ha derramado sangre y hasta ha podido dejar la vida en este ruedo. Pero la de hoy es una tarde de inflexión en su carrera. Es la tarde en la que Román supo que había crecido de verdad.

Y cuando sabes que has crecido te vas a lidiar por abajo a ese segundo de cuerna colocada y largo lomo en el que no quiso que pasase nada hasta que decidió brindar. Se le había visto alegre, corretón, hasta emotivo en las llegadas, pero aún no había embrocado el toro con una muleta exigente, y esa se la dio Román. Es verdad que lo citó de lejos, le puso la sarga en la zurda y lo recogió con decisión para trazarle con fe, pero sobre todo con sabiduría. Listo, el valenciano, supo enganchar y tuvo arrestos para verlo pasar por delante con todo el aplomo del mundo. Ya lo ha hecho otras veces, es verdad, pero nunca siendo tan consciente, tan convencido de dónde estás.

Ahí fraguó Román su tarde más rotunda en esta plaza, la menos parecida a cualquiera de las demás. Ahí creció para soplarle una serie diestra con la mano a la rastra, debajo del tendido 6, donde concluyó en un epílogo de poncina eterna, trinchera personal y un monumental pase de pecho. Román era otro. Es otro. Es mejor. Por eso cuando tuvo que liarse a navajazos con el callejero quinto, áspero, correoso, geniudo, incómodo para quedarse quieto, el valenciano se lió la muleta a la diestra para imponerse, primero, y aguantar las tarascadas defensivas, después. Fue grande, pero no tan rotundo como para cortar la oreja que le faltaba. Le exigió -eso, sí- Madrid que diese una vuelta al ruedo. Y la disfrutó sabiendo que ha crecido.

A estas alturas no tiene mucho margen para crecer un Fandi que derrochó profesionalidad, sentido de la lidia y conocimientos con la corrida de Gallardo, pero también orgullo de torero veterano para sobreponerse a un sector de la plaza que nunca lo pudo ver. Y él, sin embargo, continuó viniendo a Madrid, año tras año, pese a saber que no es su guerra, que no necesita este ruedo para hacerse rico en las plazas de segunda. No necesita Las Ventas, David, cierto es; pero pasa cada año por su fielato, y eso tiene mucho mérito para un torero como él. Y hoy -que tuvo que ‘comerse’ un toro más por la lesión de Leo- también había gente que quería ver cómo mostraba su espectacularidad en banderillas, un galleo de gran belleza para colocar al sexto, rematado con un monumental remate a una mano. Hoy también hubo gente para él en su paso por Madrid.

También la hubo para Valadez, que contó con una pléyade de paisanos para corear sus logros en el ruedo, pero se encontró con un toro de Fuente Ymbro, bravo y con la raza de los jandillas legendarios. Había manejado el capote con soltura mientras se arrancaba, alegre, el animal, pero cuando tuvo que imponerse, muleta en mano, no lo logró del todo. Y de ahí el disparo del toro en los finales, el punteo molesto en la muleta, que nunca permitió que remontase la faena. Y también, claro está, la tremenda voltereta que le propinó por sorpresa el toro y esa feísima forma de taparle la salida al entrar a matar, que dió con Leo en la enfermería con el hombro fuera. No hay más opción en esta feria.

Pero sí la habrá para un Román que sabe que se ha hecho mayor, que es el momento de su puñetazo en la mesa; que hubiera sido importante esa media oreja que se le quedó hoy en el ruedo, pero es mejor oreja y media cantadas que una puerta grande tachada de barata. Y eso también lo sabe Román.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de San Isidro, segundo festejo de abono. Corrida de toros. 18.497 espectadores.

Toros de Fuente Ymbro, impecables de presencia y en el tipo de la ganadería. Noble y enfondado el primero, de escasa humillación; alegre en la arrancada el buen segundo; emotivo y con cierto genio el bravo tercero; geniudo pero codicioso el acometedor cuarto, aplaudido; enrazado y exigente el quinto; de sosa embestida el sexto.

El Fandi (marino y oro): silencio tras aviso, silencio tras aviso en el que lidió por Valadez y silencio.

Román (celeste y azabache): oreja y vuelta al ruedo tras dos avisos.

Leo Valadez (esmeralda y oro): ovación camino de la enfermería, herido.

PARTE MÉDICO LEO VALADEZ

Luxación hombro derecho y contusiones y erosiones múltiple. Se reduce bajo sedación en la enfermería de la plaza de toros siendo trasladado para estudio radiológico al Hospital la Fraternidad Muprespa-Habana.

Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia.

Fdo. Dr. García Padrós / García Leirado 

FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

Fotogaleria Madrid 11 5 2024