BADAJOZ

Ferrera: mezcolanza de versiones para honrar al arte del toreo


sábado 24 octubre, 2020

Antonio Ferrera se enfrentó de forma exitosa en solitario a seis toros de Zalduendo en una encerrona que será uno de los capítulos del año COVID para recordar siempre.

Antonio Ferrera se enfrentó de forma exitosa en solitario a seis toros de Zalduendo en una encerrona que será uno de los capítulos del año COVID para recordar siempre.

TEXTO: JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOS: ALFONSO PLANO

Llegaba el gran día de Antonio Ferrera esta temporada, en una cuidada encerrona celebrada en su plaza de Badajoz y con el ganado de Zalduendo, hierro propiedad de sus apoderados.

“Pueblo”, girón chorreado, de 546 kilos, era el primero de la tarde, un animal al que dejó con ple na personalidad verónicas Ferrera antes y después del tercio de varas. No le sobraban las fuerzas a un toro al que Ferrera brindó al respetable, llevando a media altura al de Zalduendo y consiguiendo por ese lado momentos de real magia ante un animal duradero, muy repetidor y que mantuvo la emoción durante toda la obra del extremeño. Se descomponía el animal en el momento en el que echaba arriba del todo la muleta, pero la experiencia del torero supo adueñarse de la situación a media altura y componer para llegar al tendido. Por el izquierdo logró Antonio compendiar una tanda de buen trazo ante la movilidad del astado en el epílogo muleteril. Poco a poco le llegó andando Ferrera con la espada montada al toro, enterrando el acero a la primera y paseando una oreja.

El segundo, también serio, lo recibió Ferrera con la rodilla genuflexa a la verónica. A la inversa decidió picar el torero al animal, indicando al varilarguero que se pusiese prácticamente en el centro del anillo, como así hizo, derribándolo en la primera vara. Inspirado Ferrera en el inicio de faena, se fue sacando al toro a los medios incluso con un pase de las flores en un prólogo muleteril de personalidad. Y a partir de ahí, aunque con más tiempos muertos que su labor anterior, sí consiguió congeniar su tremenda forma de entender el toreo con la embestida del de Zalduendo, especialmente al natural entre los terrenos del tercio. Mató de otra estocada y paseó la segunda oreja de su encerrona.

“Primoroso”, bragado meano mulato, fue el tercero de la tarde, de 542 kilos, un animal al que Ferrera cerró el saludo con una larga con la rodilla genuflexa. Resultó Ferrera prendido en la segunda de las tandas por el pitón izquierdo. Lo zarandeó por los aires y, tras la voltereta, se repuso. Lo toreó como pudo ante la evidente peligrosidad del animal, matando con dignidad a un dificultoso animal. Fue ovacionado.

“Utópico”, de 565 kilos, número 18, fue el cuarto de la tarde, un animal con sus dos puntas al cielo y con el que derrochó gusto capotero Ferrera a la verónica. Consiguió darle ritmo a las embestidas del serio animal a base de tragarle mucho, de perderle pasos cuando se le quedaba en los tobillos en el momento del embroque y de estar firme para brillar por momentos. Incluso dejó instantes de inspiración, toreando con la mano izquierda con la muleta montada como si estuviese toreando a diestras. Mató como los cuatro toros anteriores: colocándose de lejos y dejando la estocada en todo lo alto. Dos orejas.

“Ofuscado” llevaba por nombre el quinto, un animal al que Ferrera dejó detalles capoteros de inicio. Más apagado que sus hermanos anteriores, no logró conectar con al tendido Antonio más que con una tanda al natural de muletazos aislados, ya que al de Zalduendo le costaba repetir en redondo. Tuvo que demostrar su capacidad lidiadora ante el animal.

Al sexto lo saludó en los mismos medios de la plaza a portagayola en unos segundos que se hicieron eternos por lo incierto del toro antes de llegar a la jurisdicción del torero. Raúl Ramírez ejecutó la suerte de la garrocha por partida doble antes del tercio de varas, ya que el primer intento no salió bien. Posteriormente, en banderillas, dejó a los sobresalientes hacer sus quites, ambos a la verónica, Álvaro de la Calle y Enrique Martínez “Chapurra”. Ferrera sufrió una espeluznante cogida al intentar poner los rehiletes, dándole el toro dos derrotes de pitón a pitón que acabó por lanzar al torero hasta las mismas tablas. Se repuso y dejó una faena de vergüenza torera que acabó premiada con las dos orejas.

Al sexto lo saludó en los mismos medios de la plaza a portagayola en unos segundos que se hicieron eternos por lo incierto del toro antes de llegar a la jurisdicción del torero. Raúl Ramírez ejecutó la suerte de la garrocha por partida doble antes del tercio de varas, ya que el primer intento no salió bien. Posteriormente, en banderillas, dejó a los sobresalientes hacer sus quites, ambos a la verónica, Álvaro de la Calle y Enrique Martínez “Chapurra”. Ferrera sufrió una espeluznante cogida al intentar poner los rehiletes, dándole el toro dos derrotes de pitón a pitón que acabó por lanzar al torero hasta las mismas tablas. Se repuso y dejó una faena de vergüenza torera que acabó premiada con la oreja. 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Badajoz. Corrida de toros extraordinaria. Lleno en el aforo permitido. 

Seis toros de Zalduendo.

Antonio Ferrera en solitario: oreja, oreja, ovación, dos orejas, palmas y oreja. 

INCIDENCIAS: Se guardó un minuto de silencio tras el paseíllo por las víctimas del COVID, antes de éste sonó el himno de Extremadura por la banda del Maestro Tejera y la Escuela Taurina de Badajoz homenajeó a Ferrera.