El valenciano Enrique Ponce, el alicantino José María Manzanares, los sevillanos Borja Jiménez y Pablo Aguado, el sanluqueño Germán Vidal ‘El Melli’ y los novilleros Aarón Palacio y Martín Morilla hacían el paseíllo, este domingo ante un lleno, en el coso de El Pino de Sanlúcar de Barrameda en el festival del pequeño Manuel, que sufre el síndrome de Dandy-Walker, para recaudar fondos contra la enfermedad. Se lidiaban novillos, por este orden, de Fermín Bohórquez, Álvaro Núñez, La Palmosilla, Ave María, Virgen María, Fuente Ymbro y Torrehandilla.
Realizó Ponce una faena breve y a media altura al primero de la tarde un ejemplar con buena condición al que toreó con templanza y sutilidad en tandas cortas. Basó su labor a derechas toreando al astado en línea recta para no quebrantarlo en demasía. Al natural dejó algún muletazo aislado pero sin la continuidad necesaria para que la faena tomara vuelo. Tras enterrar el acero se le premió con una cariñosa oreja.
En segunda posición salió un utrero de Álvaro para Manzanares que bajó en presentación respecto al novilloque abrió plaza, un astado con buen ritmo y clase pero que tuvo marcada querencia a tablas. Lo lanceó a media altura para más tarde cuidarlo en el jaco antes de dejar una primera serie donde pudo dibujar algún muletazo de su personal concepto. Todo lo quiso hacer despacio ante un animal que tampoco estuvo sobrado de fortaleza, de ahí que su trasteo fuera más de acompañar que de someter. Con el astado rajado por completo su labor volvió a tomar algo de vuelo en una tanda a derechas junto a los tendidos de sol. Mató mal y saludó una cariñosa ovación.
Le formó un lío Borja Jiménez al tercero un utrero de La Palmosilla muy en tipo de la casa pero al que le costó entregarse en las telas. Ya desde el capote se vio que el sevillano no iba a venir a pasar la tarde. Jiménez apostó por un astado que siempre tuvo que llevar tapado, jugó con las distancias y las alturas para intentar que animal gaditano se soltara en los trastos. A derechas se desplazó algo más que por un pitón izquierdo donde tendió a no salirse de los vuelos. Se puso en el sitio para imponerse a un ejemplar nada fácil, un utrero que no consentía la brusquedad de ahí que el de Espartinas todo lo hiciera con mimo en muletazos a media altura. Apostó y ganó ante un astado que tuvo movilidad pero con el que había que estar muy de verdad a venirse muchas veces por dentro. Se acabaría de de montar encima antes de dejar una estocada que puso en sus manos el doble trofeo.
Anduvo Aguado muy por encima del complejo cuarto un utrero de Ave María que tendió a venir dormidito y frenarse a mitad de la suerte. Ya de capote marcó los defectos que luego acusaría en la faena de muleta, esos que poco a poco el sevillano iría limando hasta conseguir dibujar derechazos de su personal concepto. Aguantó miradas y parones de un novillo que siempre se sintió cómodo en la media distancia. A base de temple y buena colocación poco a poco fue limando esa aspereza que tenía el de Ave María hasta conseguir una serie final a pies juntos de gran cadencia y pulso. Dejó volar la muleta a zurdas en naturales de figura vertical, zapatillas asentadas y muñecas rotas. Fue el cénit de un trasteo donde mostró que, amén de torear bien, también sabe fajarse con los animales. Mató de una estocada arriba pero la tardanza en caer dejó el todo en una oreja.
Se movió mucho el quinto de Virgen María un animal con chispa y entrega al que El Melli realizó una sincera actuación tras irse a esperarlo a la puerta de chiqueros. Pese a estar poco placeado dejó patente que este invierno le está sirviendo para evolucionar en su toreo de firmeza y mando. Delante tuvo al astado más completo de los que llevamos de festejo, ese que aprovechó de principio a fin en una faena donde buscó siempre alargar el muletazo quedándose colocado para el siguiente. Ante sus paisanos cincelaría una labor de asentamiento, temple y muletazo largo. No desaprovechó la oportunidad que se le brindaba cortando el doble trofeo tras una estocada en buen sitio.
Pasó como un huracán Aarón Palacio por Sanlúcar de Barrameda, novillero maño que perdió el doble trofeo -cortó una- tras dejar dos estocadas bajas que hicieron guardia antes de enterrar el acero al tercer intento. Ya desde capote se puso rodilla en tierra dejando claro que no quería pasar como uno más en el cartel. Tras varias largas soltó muñecas para dibujar un recibo capotero presidido por el buen gusto. Con la muleta volvió a meterse al público en el bolsillo en un inicio explosivo donde también hubo muletazos largos y muy por abajo que quebrantaron al animal. Pese a rajarse el el de fuente Ymbro el aragonés no se amilanó y fue a buscarlo allí donde el utrero se sentía más cómodo. Volvió a asentarse en los riñones para pasarse por la cintura la desigual embestida del utrero de su presentación en esta plaza. A zurdas también dejó su sello alargando la embestida de animal hasta donde le daba el brazo. Aarón ratificó todo lo bueno que se le vio de él la temporada pasada demostrando nuevamente que además de tener un interesante concepto del toreo sabe entrar en batalla y estar en novillero cuando la ocasión lo demanda.
No tuvo suerte Morilla con el último del festejo un basto ejemplar de Torrehandilla que se apagó pronto. Pese a la disposición del novillero hispalense -oriundo de Morón de la Frontera- no pudo sacar agua de un pozo vacío de casta. Viendo que la faena no tomaba el vuelo acortó distancias para intentar montarse encima de este, pero el novillo ya andaba agarrado al piso y sin intención de irse tras los vuelos. Dejó un pinchazo y una estocada algo tendida antes de acabar con el insulso astado de un golpe de cruceta. Ovación.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. Festival taurino para recaudar fondos contra el síndrome de Dandy-Walker. Lleno.
Novillos, por este orden, de Fermín Bohórquez, Álvaro Núñez, La Palmosilla, Ave María, Virgen María, Fuente Ymbro y Torrehandilla.
Enrique Ponce, oreja.
José María Manzanares, ovación
Borja Jiménez, dos orejas
Pablo Aguado, oreja.
Germán Vidal ‘El Melli’, dos orejas
El novillero Aarón Palacio, oreja.
El novillero Martín Morilla, ovación
INCIDENCIAS: Los toreros y ganaderos actuantes fueron condecorados con una placa tras el paseíllo.
CUADRILLAS: Saludó sin desmonterarse Fernando Sánchez ante el primero
Fotografías: Eduardo Porcuna
