GIJÓN

La capacidad, el temple y la raza, menguados por el acero


lunes 14 agosto, 2017

Sirvió mucho el encierro de Garcigrande y Domingo Hernández para que El Juli, Miguel Ángel Perera -único que cortó oreja- y José Garrido dieran una gran tarde de toros

Sirvió mucho el encierro de Garcigrande y Domingo Hernández para que El Juli, Miguel Ángel Perera -único que cortó oreja- y José Garrido dieran una gran tarde de toros

El Juli, Miguel Ángel Perera y José Garrido –en sustitución del herido José María Manzanares- hacían el paseíllo en la tarde de hoy en la Feria de Begoña de Gijón. Un encierro de Garcigrande y Domingo Hernández era la materia prima para el festejo en el coso de El Bibio.

Lucía el hierro de Garcigrande el primero de la tarde, que resultó un toro noble y con clase que se fue yendo a menos por la falta de fuerza. Aún así, El Juli le dejó un solvente ramillete de verónicas rematadas con una media. Cumplió el toro en el caballo, pero ya se le fue quedando corto a Julián en el quite. Aprovechó el madrileño lo que quedaba, esperando mucho la embestida y rascando el fondo del animal hasta conseguir muletazos muy estimables donde otro hubiese tirado las tres cartas. Un estocadón rubricó la obra, que se premió con una ovación.

Al segundo, con el hierro de Domingo Hernández, le faltó ese punto de fuerza o de transmisión para romper. Lo saludó con verónicas Perera, que le dejó un quite por chicuelinas de mano baja antes de que cumpliese en el penco. Tuvo suavidad y largura el toreo de Miguel Ángel con la mano derecha, en la que basó una faena en la que viajaba más corto a zurdas el animal. Todo temple el extremeño, falló con la espada y escuchó palmas.

También de Domingo Hernández fue el tercero, un gran toro que le sacó a Garrido nobleza, calidad y clase para que lo saludase as la verónica muy templado, con las muñecas dormidas, torerísimo el extremeño. Empujó el toro con bravura en el jaco, justo antes de un ajustado quite por chicuelinas del titular, que le vio pronto la condición. Por eso se fue a los medios tras brindar a Carlos Zúñiga hijo, y de rodillas inició el trasteo de forma espectacular, aperovechando en los medios la boyantía del pitón diestro del animal. Más corto a zurdas, tocó menos ese palo Garrido, que imprimió profundidad y muchísima largura al toreo para que rompiese el tendido, ya entregado a José. Lamentablemente falló con el acero, sonó un aviso y lo que iba para premio grande quedó en ovación para toro y torero.

El bravo cuarfto también fue de Domingo Hernández, y se le fue detrás del percal a Juli para que lo cuajase hasta la larga de remate. Fue de maestría y de oficio la faena de muleta, con la particularidad del conocimiento de este hierro. Redujo al animal, le abrió el camino para que embistiese como él quería hasta que llegó al fondo que le interesaba para dejarle una serie excelsa. Llegó al tendido el toreo de remates del epílogo, pero falló con la espada, sonó un aviso y el premio no pasó de una ovación.

La faena de Miguel Ángel Perera al buen quinto, de Garcigrande, fue de figura del toreo. El extremeño le meció las verónicas con el capote muy despacio, lo quitó por chicuelinas y tafalleras, siempre con mucha quietud. Embestía por ambos pitones el animal, y hubo derechazos de mano baja y máximo temple, pero lo mejor llegó al natural. Preciso para tocar, firme para embarcar y largo en el trazo, muy Perera en la faena, muy templado y sin un miserable enganchón. Terminó dejando el estoque en la arena y toreando con la mano desnuda por ambos pitones antes de soplarle manoletinas de tremendo ajuste y una estocada al segundo intento que dejó el premio en una oreja.

El sexto, con el hierro de Garcigrande, fue el más complicado del encierro. Tuvo que bregarlo José Garrido para hacerse con él en verónicas de saludo rematadas con una media. Y se empeñó Garrido en cuajarlo con el capote en un quite por delantales antes del segundo puyazo y otro por verónicas antes del tercio de banderillas. Sacó ciaerta guasa el animal, que se puso muy complicado en la muleta, pero tiró de valor y de raza el extremeño para ponerse firme con él y mostrar una dimensión de torero muy capaz, con muletazos de mucho mérito. Pero se puso casi imposible para entrar a matar, sonaron dos avisos y tuvo que conformarse Garrido con las palmas de El Bibio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de El Bibio, Gijón. Quinta de la feria de Begoña. Corrida de toros. Casi lleno en los tendidos.

Tres toros de Garcigrande (primero, quinto y sexto) y tres de Domingo Hernández (segundo, tercero y cuarto) de correcta presencia para Gijón. Noble y enclasado el feble primero, muy a menos; de nobleza sin transmisión el segundo; de gran clase, bravura y calidad el tercero, ovacionado; exigente en el fondo el bravo cuarto; complicado y a arreones el sexto.

El Juli, ovación y ovación tras aviso.

Miguel Ángel Perera, palmas y oreja.

José Garrido, ovación tras aviso y palmas tras dos avisos.

Se desmonteraron Javier Ambel tras banderillear al quinto y Antonio Chacón tras hacer lo propio con el sexto.