MADRID

Perera y Roca Rey puntúan ante la dilución de López Simón


miércoles 31 mayo, 2017

Variada corrida de Victoriano del Río de la que destacaron segundo y quinto, que se le fueron con las orejas puestas a López Simón; Roca Rey tocó pelo ante un manso y también la profundidad de Perera

Variada corrida de Victoriano del Río de la que destacaron segundo y quinto, que se le fueron con las orejas puestas a López Simón; Roca Rey tocó pelo ante un manso y también la profundidad de Perera

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO /
FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ-OLMEDO

Los tres toreros que hacían el paseíllo esta tarde en Madrid
tendrán el último toque de campana de su particular Feria de San Isidro. Miguel
Ángel Perera, Alberto López Simón y Andrés Roca Rey se enfrentaban a la corrida
de Victoriano del Río-Toros de Cortés en uno de los carteles para los que antes
se acabaron las entradas anticipadas de todo el serial. Ni un hueco libre a las
siete en punto en los tendidos. Se lidió una variada corrida de Victoriano del Río de la que destacaron segundo y quinto, que se le fueron con las orejas puestas a López Simón; Roca Rey tocó pelo ante un manso y también la profundidad de Perera. 

«Jocundo” llevaba por nombre el primero de la tarde, herrado
con el número 49, negro bragado meano nacido en agosto de 2011 y pesando 590
kilos. Abanto le entró al capote de Miguel Ángel Perera, que logró dejar tres
capotazos templados y cantados por el llenazo de la plaza. Se arrancó empujando
en el caballo de Ignacio Rodríguez en la primera vara, pero siempre con la cara
alta. Inexistente fue un segundo puyazo en el que solamente lo señaló el
piquero, quitando Perera por chicuelinas tras el tercio. Bueno fue el primer
par de Javier Ambel ante la lidia siempre efectiva de Curro Javier, clavando en
la cara en un rápido embroque Guillermo Barbero. Con prontitud se arrancó a la
muleta del extremeño el animal, que le aguantó tres series antes de que cantase
la gallina. Por encima de las circunstancias Perera, logró imponerse a un toro
que cantó su mansedumbre de un animal que no se prestó al lucimiento del
torero. Mató de un soberbio estoconazo, tragándose la muerte el de Victoriano y
siendo silenciado el torero.

«Cangrejero” llevaba por nombre el segundo, número 54,
nacido en septiembre del 2012 y con un peso de 556 kilos. Pronto se le quedó en
el capote a López Simón y también pronto levantó la primera vara Ángel Rivas,
no dándole en exceso sino señalando al de Victoriano. Vicente Osuna colocó el
primer par ante la lidia de Domingo Siro. Al rey fue el brindis de López Simón,
arrancándose el toro directamente a los medios al de Barajas para enjaretarle
una tanda con el cuerpo erguido y con conexión por la mano diestra. Buena fue
también la siguiente serie por la mano derecha, ligando el toreo en tan sólo
unos metros cuadrados. Los feos enganchones deslucieron la siguiente tanda, que
bajó un punto la intensidad de la faena, además de no darle el sitio que
requería el de Victoriano. Cuando lo intentó al natural le debió perder pasos porque
le costaba más al astado. De nuevo volvió a la diestra y le repitió humillando
el animal, al que remató labor por luquecinas y manoletinas. Mató en lo alto. Ovación. 

El tercero de la tarde llevaba por nombre «Beato”, herrado
con el número 63, negro de capa, toro de nombre histórico en la ganadería con
un peso de 639 kilos. De comportamiento abanto de salida, muy suelto, muy
corretón y siempre hacia la querencia se mostró el animal, que también hizo lo
mismo en el tercio de varas, andando de un caballo a otro y picándolos los
hombres de oro como pudieron. Entró al quite el peruano con el capote en la
espalda ante un animal que continuaba correteando por toda la plaza. Juan José Domínguez
pareó en primer lugar ante la lidia de Viruta. Paquito Algaba entró en segundo
lugar. En un momento de apuro, Guillermo Barbero se topó con el animal encima
de él y destrozó las tablas cercanas a toriles. Tras brindis real, a punto
estuvo el toro de echarle mano en el primer muletazo a pies juntos en terrenos
del tendido cinco, yéndose suelto el animal. Cerradísimo en las tablas lo
intentó Roca Rey ante un animal manso de libro que siempre quería el olivo: se
lo pasó incluso por bajo por la mano derecha, pasándoselo encajado por ese lado.
A zurdas también consiguió conectar, dejándosela siempre puesta en la cara.
Mató de un soberbio estoconazo en toda la yema. Se tragó la muerte el toro,
pidiendo el público la oreja, concediéndola el palco.

«Cantapájaros”, otro nombre histórico en la ganadería de
Victoriano del Río, llevaba por nombre el cuarto, número 109, cinqueño, con un
peso de 640 kilos y segundo del lote de Miguel Ángel Perera. Suelto en el
primer tercio salía el segundo, recetándole Francisco Doblado dos varas, pero
dejándolo crudo en el caballo como acostumbra Perera. Eficaces estuvieron sus
hombres de plata, especialmente dándole Javier Ambel muchísima suavidad ante un
toro que, como sus hermanos, salía muy suelto de los capotes. Templadísimo el torero
de dinastía lidiándolo. Buenos pares dejó Curro Javier y fácil anduvo Guillermo
Barbero. Torerísimo fue el acercamiento al burladero de Javier Ambel, rematando
así una excelente brega. Al público fue el brindis de Perera, que comenzó labor
entendiendo al animal a base de profundidad. Excelente fue la siguiente serie
por el pitón derecho, arrancando una serie redonda y llegando con fuerza a los tendidos.
Por fin un toro le ayudó a Perera a exhibir de nuevo su tauromaquia en la plaza
de Madrid como demostró en la siguiente serie, en un temple absoluto y profundo
que llegó al primer escenario taurino del mundo. El toro tuvo virtudes pero el
defecto de quererse ir, y a base de técnica Perera logró convencer también al
animal. Por circulares finiquitó su labor, matando de estocada y cortando una
merecidísima oreja.

De nombre «Cojito”, herrado con el número 68, castaño
chorreado, cinqueño, con un peso de 649 kilos y más basto de hechura era el
quinto, segundo del lote de López Simón. Tras no lucirse el torero en los
capotazos iniciales, derribó en el primer encuentro de varas al caballo de Tito
Sandoval. Al relance lo cogió Tito Sandoval en el segundo encuentro, agarrándose
perfectamente con un valor inconmesurable aguantándole en el caballo con la
puya apoyada en el suelo. No era fácil aguantarle la arrancada al animal como
lo hizo el salmantino, dejando Sandoval una de las varas de la feria.
Extraordinario tercio de varas, que Madrid supo ver y ovacionar fuertemente,
levantándose la plaza en su despedida y saludando el picador antes de
marcharse. Alegría mostró el toro en el primer par de banderillas de Domingo
Siro, también luciéndose Arruga en su turno, apretando mucho el toro hacia el
olivo. Tras brindis al público, comenzó faena López Simón de rodillas en los
medios, conectando con el tendido. Vibró también la plaza en la segunda serie a
diestras, ante un toro que pedía sitio y ahora sí se lo dio Simón. Corta fue la
tercera serie, viniéndose de largo el de Victoriano a diestras. Pero bajó la
intensidad de la faena cuando tomó la mano izquierda, no siendo ya el mismo el
animal cuando de nuevo volvió a la derecha. Pinchó en el primer encuentro López
Simón , no cayendo pronto, además, el animal.

«Entrador” se llamaba el sexto, número 78, negro bragado
meano y listón nacido en enero de 2012, con un peso de 592 kilos. Con la cara
alta entró al caballo de Sergio Molina, solventando los hombres de plata las
dificultades. Al público fue el brindis del peruano, que se enfrentó a un toro
que no ofreció tantas opciones como sus hermanos. Una buena tanda por el
derecho le aguantó el peruano, ante el mal final de embestida que tenía
soltando la cara. A pesar de ello, le bajó la mano Roca Rey, sin demasiado eco
en el tendido. Sin emplearse en ningún momento el animal, Roca Rey se topó con
el garbanzo negro del encierro, agarrado al piso en todo momento y con el que
era muy difícil estar delante. Silenciado tras matarlo el peruano.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Vigésima de la Feria de San
Isidro. Corrida de toros. No hay billetes.

Seis toros de Victoriano del Río, justos de presencia y desiguales de tipo y hechura. Desordenado y bravucón el rajado primero; mansito repetidor sin clase el segundo; manso de carretas humillado y con clase el tercero; de gran clase y profundidad y raza justa el mansito cuarto; de extraordinaria fijeza y celo por el pitón derecho el buen quinto, ovacionado; áspero y con disparo el protestón sexto. 

Miguel Ángel Perera, silencio y oreja. 

Alberto López Simón, ovación y leves pitos. 

Andrés Roca Rey, oreja y silencio.