LA CRÓNICA DE SAN FERMÍN

No hay que llegar primero, hay que saber llegar


miércoles 10 julio, 2024

Roca Rey corta tres orejas con petición de cuatro en tarde de poder de Miguel Ángel Perera, que se lleva un apéndice del cuarto, y de naturales caros de Tomás Rufo, que cuaja y desoreja al tercero.

Roca Tomas
Roca Rey y Tomás Rufo a hombros. © Emilio Méndez

Coreaba el necesario y bullidor tendido de sol de Pamplona, cuando Roca Rey le plantaba cara al imponente segundo de Fuente Ymbro, el mítico “Rey” de Vicente Fernández, una obra que ha trascendido lo puramente musical e incluso poético, para formar parte de la idiosincrasia de la ciudad. Una ciudad que no duerme durante ocho días, que vive al latido del toro y que, hoy, vibró al latido de su Rey, que es Andrés.

Porque desde que era novillero, el peruano ha tenido a Pamplona como el más y mejor exponente de su temporada. Su pilar ante un Madrid intermitente en su carrera y una Puerta del Príncipe que se le resistió –y le negaron- hasta la pasada temporada. Por eso la ciudad de la multiculturalidad, la plaza de la diversidad de ideas y de condiciones, el ruedo en el que todos los conceptos son importantes, es el suyo. Y hoy, también, el de Rufo, un torero castellano que cuajó en el Reino navarro una obra para el recuerdo por naturales, porque los hubo caros al tercero, los hubo de gobierno y los hubo de sometimiento. Hoy creció un punto más el toledano en medio de una tarde de poder y de tragar de Perera, soberbio con el cuarto.

Pero para entonces, el aluvión Roca Rey ya había dado su primer golpe de efecto en su bastión navarro con el segundo, un “bou” de asfalto al que parecía materialmente imposible que un torero se pasara por detrás y por delante de esa forma. El de más imponencia de toda la Feria. De una apabullante seriedad. Pero lo hizo el Rey, que ha conseguido una vez más una tarde de máxima autoridad en un coso de primera categoría.

Porque ese “Pijotero” metía bien la cara en el embroque ya en la capa de Andrés, fue presto el animal hacia el caballo de Sergio Molina, y ya dejaron su carta Tomás Rufo en el quite por chicuelinas y la respuesta del peruano por saltilleras, cantadas por el tendido. Y toreó auténticamente a placer de rodillas Roca Rey en el inicio de faena, pasándoselo por la espalda con una suprema naturalidad y posteriormente en toreo en redondo, también de hinojos, incluso con el hombro caído. Una locura en la plaza. Le costaba humillar y daba un feo tornillazo al final del viaje el serísimo animal, pero poco le importó, que le dio fiesta al animal y logró momentos profundos por ambos lados con calado arriba. El final, en cercanías, fue también de suprema autoridad, antes de una estocada entera y le cortó las dos orejas. Al quinto le dejó dos series de sometimiento por la mano derecha de inicio a una media altura que también sometió en cercanías. Y le cortó otro premio con petición de dos.

Ese “camino” de Vicente Fernández lo tenía bien claro Rufo ante el “Manirroto” tercero, que ya se entregó en varas y que, aunque con poca fuerza, hizo augurar una buena condición. Tras el tercio de banderillas, se echó de hinojos Tomás Rufo para iniciar la obra, conectando con el tendido. Con una gran profundidad toreó de muleta el toledano en las primeras tandas por ambos lados al animal; obra de compromiso del manchego, despacioso en su trazo ante la brava condición de su oponente, al que intentó embeber en redondo especialmente al natural, por donde la obra alcanzó grandes cotas. Los remates de serie también tuvieron garbo, y cuando el animal se vino a menos, atacó en cercanías Tomás, antes de dejar una estocada un punto baja pero efectiva y pasear las dos orejas. No pudo redondear más premios ante el deslucido y desclasado sexto.

Y, aunque con una oreja, pero de mucho peso, se fue un Perera que abrió la tarde con un toro que tenía cierta calidad, pero le faltaba ese punto de fuelle para repetir. Gobernó en series profundas por ambos lados, y ya con el animal a menos, se lo pasó cerca. Y el premio llego con el cuarto, que se defendía mucho en el final del muletazo; exigente, con él Perera anduvo poderoso y dejó toreo profundo especialmente al natural, por donde sometió y le pudo al de Fuente Ymbro. Le bajó la mano para decir que mandaba él, porque era la medicina que el toro requería. Faena larga, pero que no perdió la intensidad, y que remató por circulares invertidos que llegaron con fuerza arriba.

Y así acabó la tarde: con una corrida que no perdió el interés a pesar de sus defectos y con tres toreros que no pierden su camino de verdad. “No hay que llegar primero, hay que saber llegar”, que narra el que ya es un himno de la ciudad. Y ese lema lo honran los tres que hoy se anunciaron en su Monumental.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Pamplona. Sexta de la Feria del Toro. Corrida de toros. Lleno.

Toros de Fuente Ymbro. Noble pero sin chispa el primero; de poca humillación y dando un feo derrote al final del viaje el pasador segundo; con poca fuerza pero con fondo de bravo el tercero; muy exigente el cuarto; embestidor a media altura el quinto; desentendido el sexto, que salía suelto del embroque.

Miguel Ángel Perera, ovación y oreja tras aviso.

Roca Rey, dos orejas y oreja.

Tomás Rufo, dos orejas y silencio tras aviso.

FOTOGALERÍA: EMILIO MÉNDEZ

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