LA CRÓNICA DE ZARAGOZA

Tarde de hule y verdad


lunes 10 octubre, 2016

Tarde muy certera de Fuente Ymbro que deja tres heridos. Un firme Fandiño, corneado en el sexto, un inteligente Adame que puntúa y la verdad de un herido Javier Jiménez. Rafael Limón también herido.

Tarde muy certera de Fuente Ymbro que deja tres heridos. Un firme Fandiño, corneado en el sexto, un inteligente Adame que puntúa y la verdad de un herido Javier Jiménez. Rafael Limón también herido.

EMILIO TRIGO

La segunda corrida de la Feria del Pilar de Zaragoza traía un cartel en el que hacían el paseíllo
Fandiño, Adame y Javier Jiménez. A las seis en punto arrancaba la función
protagonizada por los toros de Fuente Ymbro.

Una tarde muy certera de
Fuente Ymbro que deja tres heridos. Encierro que se movió pero con poca
clase. Un firme Fandiño, corneado en el
sexto, un inteligente Adame que puntúa y la verdad de un herido Javier Jiménez.
Rafael Limón también herido. Esa sería la lectura de una tarde donde se ha vivido
la otra cara del toreo. El perfil de la dureza y verdad de la fiesta, donde los
hombres se juegan la vida sin trampa ni cartón. Esa cara que hace que los
toreros sean los únicos mortales que ponen en liza su vida para crear un arte
efímero y único. Hoy esa verdad, la han pagado cara tres valientes en el
cumplimiento de su profesión y para grandeza del toreo. Así de duro es nuestra
Fiesta que es capaz de pasar del éxtasis del triunfo de Adame, a los terrores
de las cornadas.

Hoy lejos de las faenas
estéticas, que en cierta parte las hubo, -segunda y tercera- lo que más
predominó fue la disposición y capacidad
de una entregada terna. Fandiño se llevó el peor lote con diferencia y tuvo que
tirar de raza y buen oficio toda la tarde. Y lo peor la cornada ante el sexto,
dos seguidas de este valiente guerrero que reaparecía hoy después del percance
de Úbeda. Joselito Adame pudo saborear las únicas embestidas enclasadas de la
tarde. El segundo permitió expresarse a Adame con la fidelidad de su concepto.
Oreja a la entrega y buen hacer del mexicano que mató de buena recibiendo. Con
el otro, y con todo a contra, se puso el terno de trabajo. Cerraba el trio el
sevillano Javier Jiménez que dado una tremenda dimensión. Ha ratificado en su
presentación en Zaragoza todo lo bueno que demostrado durante su corta pero
ascendente temporada. Expuso mucho y lo pagó caro al entrar a matar en el único
que estoqueó. Valor, temple y muy buenas formas de Jiménez ante el manejable
tercero.

Bella y sería estampa del
primer astado de Fuente Ymbro. Un prototipo de la casa ganadera de origen. Iván
que llegaba al compromiso aún con los puntos en su pierna, lo recibió con
decoro a la verónica aunque sin calentar del todo puesto que empujó para
adentro el astado. Fandiño lo cuidó en varas sin castigar más de lo debido. El
primero estaba justito de fuerzas y el quite de Adame no lo vino nada bien.
Rodó por los suelos el abreplaza. Fandiño brindó al respetable en los medios.
Se presagiaba una digna pelea con su oponente pero nada más iniciar su trasteo
el toro se tambaleó y fue a menos. Un astado de buena condición y entrega pero
escaso de poder con lo que Fandiño no pudo conjuntar una faena con ritmo. El
Fuente Ymbro pareció afligido. Sí pasajeó a su astado con templanza y estética
pero sin poder apretarle puesto que de hacerlo iría al suelo. Bien Iván con
suavidad en sus muñecas y dando tiempo a su oponente. Superior para el poco
material que tuvo enfrente.

Un auténtico toraco saltó al
ruedo en cuarto lugar. Astado abierto de cara, amplio de sienes. Uno que pasta
en el Romeral de gran cuajo. Fandiño volvió a lucir sus conceptos y poderosa
muleta, esos mismos que le llevaron a los puestos de privilegio. Hubo mando,
quietud y la capacidad que siente un torero con gran vergüenza. No tuvo la
suerte de cara con el deslucido cuarto peto nuevamente dejó constancia de su
enorme entrega. Su faena fue una constante búsqueda y una demostración de sus
buenos argumentos.

Recibido a los sones de la
jota saltó el sexto al ruedo. Un toro abierto de pitones que metió la cara en
el percal de Fandiño con poca gracia. Este lo brindó a Javier Jiménez y recibió
el brindis la cuadrilla del sevillano. Fandiño volvió por sus fueros guerreros,
plantando cara con sinceridad a su desclasado antagonista. Un toreo humilde,
transparente ante su adversario que vendió cara todas sus embestidas hasta
echar mano. Prendió a Iván por la ingle derecha hiriéndolo visiblemente. No se
tapó Iván y volvió a la cara del toro como si nada hubiera pasado. Fandiño todo
honor y vergüenza torera firmó una faena de muchos cimientos armados. Pundonor
y capacidad en su máxima expresión.

Toro de grandes pechos, con
amplia badana y de manos cortitas. Su morfología invitaba a buenas embestidas
pero su romana le restaba ímpetus a las arrancadas. Justo viaje por corto y
flojito en el saludo. No hubo nada relevante con el capote. Otro que cumple el
trámite de varas y punto. Brindis público. Un Joselito dispuesto comenzó la
faena dentro del tercio con viveza y estética. Hubo explosión inicial con un
par de trincherillas muy toreras. El de Ricardo Gallardo sacó fondo y entrega.
De hecho claudicaba por su gran humillación, todo lo quería por abajo y
protestaba cuando era por arriba. Fiel a su regreso y concepto le conjuntó una
faena por ambos pitones basada en los reaños internos del mexicano. Hubo
transmisión dentro de una obra con mucho contenido y a veces algo de prisas.
Cuando el antagonista aflojo en su poder fue entonces cuando Joselito se rompió
a zurdas. Presentó y corrió la izquierda con sentido temple. Limpió el natural.
Tal vez, le faltó algo más de reposo en todo, pero su quehacer tuvo mucha
altura.

Protestado de salida el
quinto, un toro que se tapaba por sus importantes defensas. El hidrocálido que
también los tiene bien puestos enjaretó un decidido saludo a la verónica. Lo
único que se aplaudió durante una irascible lidia. Ambiente extraño con un
público a la contra. En un trance de la lidia el toro arrolló hiriendo a Rafael
Limón, tercero de la cuadrilla de Jiménez. Adame llegó al último tercio con un
ambiente hostil de inexplicables reacciones. Lo mismo recibía pitos por el toro
que palmas al cerrar las tandas. Rarezas del público. Joselito se aisló de todo
y de todos, planteando una faena de amplio recursos. El mexicano tiró de raza y
oficio ante un deslucido que dejó estar.

Toro fino, largo de cabos y
limpio de pitones el tercero que salió algo dormido de chiqueros. Jiménez hizo
alarde de un templado manejo del capote. Dulces lances que no tuvieron el
suficiente calado en él tendido. Se midió en el peto. El toro de la presentación
de matador del sevillano hizo cosas positivas en la lidia como un buen son. Al
igual que sus compañeros brindó a los presentes. El hispalense ofreció la
dimensión que ha venido dando durante todo el año. Valor sin aspavientos y un
temple titánico. Javier estuvo hecho un tío ante un ejemplar que al que fue
haciendo hasta entregarse irremediablemente a su firme y capaz obra. Javier
comenzó de uno en uno, mandón, imponiéndose en cada muletazo. Pisó los terrenos
que marcan las diferencias, poseedor de su capacidad y con un toreo al natural
exigente. Todo ante un astado manejable al que Javier le buscó el fondo dejando
la muleta siempre en la cara para que obligatoriamente el toro repitiera. Labor
al alza, con un Jiménez que se pegó un tragantón de los de verdad. Importante
arrimón ofreciendo toda su sinceridad y en todo momento con los riñones
encajados. Quiso reventar a su oponente y se durmió en los tiempos de la suerte
suprema. Ahí, le echó mano y le hirió. El sevillano perdió el triunfo que se
había ganado a ley por una actuación de muchísimo peso.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La
Misericordia, Zaragoza. Tercera de Feria. Corrida de toros.

Seis toros de Fuente Ymbro.

Iván Fandiño, ovación,
ovación y ovación en el que mató por Jiménez.

Joselito Adame, oreja y
ovación.

Javier Jiménez, herido.

Cuadrillas: Saludaron montera en mano Iván García y Víctor Manuel Martínez en el primero. José Luis Romero ‘Lipi’ y Rafael Limón en el tercero.