VILLA DEL PRADO

Sánchez Vara y Paulita pasean orejas y un solvente De Pablo las pincha


sábado 9 octubre, 2021

El torero maño resultó volteado dramáticamente por el quinto en una tarde de veteranía del alcarreño y de firme propuesta del de Colmenar Viejo

Paulita

Marco A. Hierro / Fotogalería: Copa Chenel-@sonandoenbravo

Sánchez Vara, Luis Antonio Gaspar “Paulita” y Miguel de Pablo trenzaban este sábado el paseíllo en una nueva cita de la Copa Chenel, un festejo en el que se lidiaban toros de Quintas y Partido de Resina.

Embistió con humillación y con ritmo el berrendo de Quintas que abrió plaza, en un saludo a la verónica en el que meció el capote con gusto Sánchez Vara. Acusó el puyazo aculándose en tablas el toro, pero supo sacarlo Javier para protagonizar un solvente y brillante tercio de banderillas. Y fue pasador en la muleta, noblón y con movilidad mientras lo dejabas a su aire, que fue lo que hizo Sánchez Vara para ligar las primeras tandas. Cuando llegó la exigencia de mano zurda sólo aguantó un par de muletazos embistiendo largo; después siguió topando y sin clase, como era su condición, mientras despachaba muletazos el alcarreño Sánchez Vara. Quedó algo más que desprendida la espada, pero el tendido premió el afán del torero con una oreja.

Al segundo lo lanceó con más gusto que conveniencia Paulita, que estaba loco por torear, pero debió medir primero al feble animal. Lo mismo le ocurrió en el inicio de muleta, midiendo el toro el suelo en un par de ocasiones. Por eso tuvo que ponerse a apuntalar a media altura, pero con la torería templada que siempre desprende Antonio. Así, fue de menos a más en la interpretación, al igual que un toro que tuvo clase, pero le faltó fondo físico para aguantar la exigencia del toreo encaderado y profundo del torero maño. Pinchó antes de dejar una estocada tendida y escuchó una ovación.

Al tercero, primero de Partido de Resina, lo recibió Miguel de Pablo con una larga cambiada en el tercio y afanosas verónicas, que varió con dos chicuelinas y remató con una larga cambiada de rodillas en el mismo centro del anillo. Quitó el de Colmenar Viejo por chicuelinas bien dibujadas y le dio después, en la muleta, una lidia inteligente al noble toro de Partido de Resina, que humilló, embistió con franqueza y le respondió al buen trato que le dio siempre De Pablo. Tuvo un momento de gran sinceridad la faena, cuando quiso apretar de verdad el torero y conquistó el tendido con dos dos series de profunda brillantez con la mano diestra. Pero se atragantó con la espada y lo que iba para premio tras la notable faena se quedó en ovación.

Con el cuarto midió mucho Sánchez Vara cada cosa que se le hacía. Justito en la raza, pero acometedor, sirvió para un espectacular tercio de banderillas en el que incluso puso el par de la silla. En la muleta pasó y pasó sin decir mucho el cárdeno, a peor siempre, porque terminó soltando la cara y comportándose de forma vulgar, ante la sabiduría lidiadora y la experiencia de Sánchez Vara, curtido en mil tracas. Le echó la mano abajo, se impuso con solvencia y muleteó siempre con mucha seguridad. En todo menos con la espada, porque dejó un feo bajonazo para acabar con el toro por el que el propio torero pidió disculpas. Vuelta al ruedo.

Muy bien hecho estaba el quinto, pero era un toro por encima de lo que exige una plaza de tercera categoría. Y por encima de lo que exige su concepto lo saludó Paulita, que le pegó un farol de rodillas antes de torearlo por delantales, rematados con una media. Por chicuelinas fue el quite, donde se paró un poco más el de Partido de Resina. Pero luego se arrancó de largo en un inicio de rodillas en el centro del ruedo, del que resultó prendido dramáticamente el maño, en unos momentos de de hicieron presagiar un resultado peor. Pero volvió a la cara el torero, con raza y con expresión, para cuajarle por abajo -aunque visiblemente conmocionado- la humillación que le entregó el cárdeno. Y aunque pinchó en primera instancia, el público premió el esfuerzo con una oreja que no pudo pasear porque se lo llevaron a la enfermería.

El que cerró plaza tenía capa de vaca lechera y como tal se comportó en el saludo capotero de Miguel de Pablo, al que le echó las manos por delante y dejó la cara por detrás. Algo más templado en el quite del colmenareño, ya le auguró el animal un recorrido más bien escaso. A Paulita brindó el toro, que no perdió las manos ni midió la arena por el trato templado y preciso que le dio un De Pablo que ofreció una imagen de mucha más solvencia de la que indican sus dos corridas de toros en el año. Afanoso y sin perder la paciencia, Miguel fue aprovechando esa condición del toro de venir mejor que se iba. Pero falló repetidamente con la espada, que no terminaba de calar en el toro, y allí se esfumó toda posibilidad de premio. Ovación.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Villa del Prado, Madrid. Corrida de toros. Copa Chenel, última clasificatoria.

Toros de Quintas (primero, segundo y sexto) y Partido de Resina (tercero, cuarto y quinto).

Sánchez Vara, oreja y vuelta.

Luis Antonio Gaspar “Paulita”, ovación y oreja.

Miguel de Pablo, ovación y ovación.