AL NATURAL

La corrida concurso de Salamanca y otras tomaduras de pelo


viernes 26 julio, 2024

Ese festejo, en la provincia con más ganaderías de bravo de España, es para preguntarse por qué se queja la empresa de que no vaya la gente

Morante Gesto
El gesto de Morante en Salamanca. © Miguel Hernández

Ya están en la calle todos los carteles que BMF toros tiene previsto organizar esta temporada, y son curiosas las conclusiones que se pueden sacar de un somero análisis de la gestión de la Casa Chopera en las plazas que controla. Y no es muy propicio para su diligencia que digamos, porque hay demasiados factores que influyen en esa pérdida tan manifiesta y descontrolada de aficionados que se produce en Bilbao, en Salamanca, en San Sebastián o en Logroño, que son las plazas que aún conservan del poderosísimo imperio que llegó a construir el patriarca de la familia, el añorado Manolo Chopera.

Con él a los mandos, la plaza de Las Ventas alcanzó su cénit de abonados. Con don Manuel al timón, las colas eran eternas en Salamanca, en aquellas taquillas que la empresa tenía en la calle Íscar Peyra, al lado del también añorado mesón Pata Negra. Allí había que estar a las cuatro de la madrugada para adquirir una entrada suelta para la corrida de banderilleros. Hoy, cuando menos poblados están los tendidos de una Glorieta resignada a existir sólo al albur de su propiedad, los Martínez Flamarique, ahora en manos de Bailleres -también por su impecable gestión, claro- se nos desmarcan queriendo vender motos en la capital de la Charrería: intentan institucionalizar la corrida concurso de la Feria.

Y eso no estaría mal -es más, sería una idea extraordinaria- si no enmascarase otras intenciones. Como, por ejemplo, hacerle ver al cliente que Morante y Manzanares se prestan al gran espectáculo del toro, con diversidad de encastes, tres entradas al penco y la máxima exigencia con los animales que cada hierro presente. Eso estaría muy bien si no hubiera, por ejemplo, dos hierros de la misma casa para acomodar el orden de lidia, del que la pasada semana, por ejemplo, sólo se sabía que abriría plaza un toro de Capea. Todos esperaban la decisión de Morante para saber cómo cuadrar los demás animales -porque el orden de lidia, en una concurso, viene dada por la antigüedad de cada hierro, y no vale llevar cualquier toro.

Por eso, además, se ha quedado finalmente Juan Ortega fuera del festejo, y de ahí que cierre plaza el toro de Espioja -que es una extraordinaria ganadería, pero no la tienen contratastada quienes dirigen al sevillano, que prefieren los experimentos con gaseosa-. Por eso les viene tan bien de cara a la galería incluir en el festejo el debut como matador en La Glorieta del charro Ismael Martín. Con Morante y Manzanares,. Jamás la pensó más gorda.

Luego serán Capea, El Puerto, Garcigrande, Olga Jiménez, Hermanos García Jiménez y Espioja los hierros titulares de un elenco donde no han entrado ninguno de los dos hermanos Valdefresno, Nicolás y José Enrique, que tenían ambos toros para el cartel. ¿El motivo por el que los han tenido ‘liados’ para nada? La antigüedad de sus respectivas vacadas, que no encajaba para el orden de lidia. Así, la ‘gesta’ de Morante en la feria de Salamanca será la de matar un toro de Capea y otro de Olga Jiménez, mientras Manzanares firmará su ‘hazaña’ con un animal de El Puerto y otro de Matilla. Y será Ismael el que lidie el de Espioja -que él sabe que va a embestir- y, como premio, le ponen por delante el de Garcigrande. Una concurso, dicho está, con todo el aliciente del mundo.

Mientras tanto, en Salamanca, los aficionados imaginan una concurso con toros -por ejemplo- de Atanasio, Murube, Vega Villar, Santa Coloma, Raboso y Núñez, que ganaderías hay en el Campo Charro para hacerlo con interés, poniendo, además, a tres toreros de la tierra para que salgan a arrear. ¿De verdad no imaginan eso los ínclitos gestores del coso charro?