El otoño taurino en Cataluña

EL EXILIO INTERIOR

El otoño taurino en Cataluña


jueves 4 noviembre, 2021

Tiempo de otoño, días de melancolía en la Cataluña taurina.

Balaña Monumental

Paco March

Si no hay conocimientos en las cenizas
dejémoslas caer en la belleza frágil
de este rosal que tiembla en el otoño

        (Francisco Brines)

El otoño es tiempo de melancolías, también de reflexiones. El otoño taurino, más.

Por eso proliferan, aquí y allá, de norte a sur, de este a oeste, las conferencias, las tertulias, los encuentros, las entregas de premios…

Y si, por ejemplo, en Sevilla se anuncian para mediados de noviembre sendas jornadas con título tan llamativo como recurrente “Toros sí, toros no”, con renombrados adscritos a uno y otro bando de los que- como siempre en estos casos- no se espera otra cosa que reafirmaciones en sus respectivos postulados, en Barcelona regresan, tras el paréntesis pandémico, las Conferencias en la Casa de Madrid, ciclo creado como “Feria de Otoño” hace una treintena de años por el recordado Luis Mª Gibert.

Tanto en vida de Gibert como después, con el infatigable aficionado y bibliófilo taurino Fernando del Arco al frente, esa cita era parte del calendario taurino catalán, una prolongación de la temporada en la Monumental, por la que pasaron nombres destacados tanto del toreo como afines a él desde sus respectivos ámbitos. No pudo ser en 2020 pero ahora, en los cuatro viernes de noviembre, se anuncian, por orden cronológico:

“El esportón, transporte de sueños”. Marilén Barceló.

“Bombita y Machaquito, las últimas figuras antiguas” Gerard Más,

“La evolución de los conceptos de José y Juan en la figura de Manuel Granero”. Nicolás Sampedro

“El fin de la Fiesta”. Rubén Amón

Todas ellas seguro que reclamarán el interés de la afición catalana, como también el día siguiente de la presentación del libro de Amón,  la Cena de Gala de la Tauromaquia Catalana  organizada por la Federación de Entidades Taurinas de Catalunya (FETC), en la que se premiará a Diego Urdiales (ya galardonado en 2018), al programa Tendido 5 de Radio Sant Boi y a la Casa de Madrid. Una FETC que desde finales de 2020 tiene nueva Presidenta y Junta Directiva.

El 7 de noviembre de 2014 quien esto firma resultó elegido ( once votos a dos, de los representantes de la distintas peñas y entidades taurinas catalanas) Presidente de la FETC, tomando el relevo de Luis Mª Gibert, fallecido cinco meses antes. Consciente de la complejidad del envite, acepté el reto, acompañado de la Junta (menguante con el tiempo), con el firme propósito no sólo de mantener viva la llama del toreo en Catalunya sino de contribuir en lo posible a revertir la situación.

A punto como estábamos de cumplirse tres años sin toros en Catalunya, la esperanza era que el Tribunal Constitucional fallase contra la prohibición decretada en 2010 por el Parlament, lo que se demoró hasta octubre de 2016. Y fue favorable, pero…

La Federación, siempre en precario en cuanto a recursos económicos, organizó conferencias, tanto en su sede como en la Casa de Madrid; actos culturales; apoyó en lo que pudo- quizás debió hacerlo más y mejor- a las entidades; propició que los aficionados pudieran seguir la temporada taurina  por televisión; mantuvo una presencia constante en los medios y redes sociales… Hubo- claro- quienes no apoyaron nunca y criticaron siempre.

Y esos, aún ahora, siguen haciéndolo, con injurias personales incluidas. Allá ellos.

Pero volvamos a 2016. Esa Federación convocó – apenas un mes después de la resolución favorable del TC-  a todo el toreo a una comida multitudinaria ( en el mismo enclave de años posteriores y ahora este) que fue tanto de celebración como de reivindicación, con entrega de premios que llevaban el nombre- cómo no- de Luis Mª Gibert.

Más de trescientas personas, nombres ilustres de la Fiesta llegados de toda España junto a la afición catalana, con la esperanza ilusionada en lo que- de momento- aún no es. Ni tiene trazas de ser.

En esa espera desesperanzada, aún hubo, en los tres años posteriores, nuevas convocatorias, menos multitudinarias, igual de relevantes.

La desesperanza y una cierta sensación de soledad llevó a mi dimisión como Presidente de la FETC el 29 de febrero de 2019 quince días antes de que se decretase el Estado de Alarma, no en “plena pandemia” ni de “forma poco ética”, como uno que yo me sé ha proclamado. Pelillos a la mar. O no.

Vuelve la “Feria de Otoño” a la Casa de Madrid; la comida de la FETC pasa a Cena de Gala ; el Circulo Taurino de Tarragona reconoce la gran temporada de Juan Ortega…

Tiempo de otoño, días de melancolía.

Cultoro Valdemorillo 2