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La bravura ‘murubeña’ de María José Majeroni: «A mí nadie me puede hablar de feminismo ni de animalismo»

ENTREVISTA

La bravura ‘murubeña’ de María José Majeroni: «A mí nadie me puede hablar de feminismo ni de animalismo»


domingo 26 diciembre, 2021

María José Majeroni, ganadera de Castillejo de Huebra, es protagonista de una extensa entrevista con Cultoro en la que explica el pasado, presente y futuro de un hierro que procede del histórico encaste de Murube, pilar del campo bravo.

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María José Majeroni, ganadera de Castillejo de Huebra. © Pedro Octavio Villar
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Hablar de la ganadería de Castillejo de Huebra es hacerlo de un tipo de toro particular y bien definido, ya que los «murubes» vía Félix Cameno adquiridos en 1987 por la familia están considerados como uno de los hierros con mayor futuro del encaste al que representan. No es para nada una ganadería convencional, ya que hace algún tiempo que rompieron el techo de cristal que hace que las vacadas de este encaste estuvieran destinadas exclusivamente a corridas de rejones.

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Hablamos con María José Majeroni Sánchez-Cobaleda, mujer de familia ganadera por los cuatro costados. Hija del emblemático ganadero José Manuel Sánchez, mantiene vivo el legado de su padre. ‘Terrubias’ en San Pedro de Rozados (Salamanca), ‘El Zamarril’, en Portaje (Cáceres), ‘Santa María’ en Moraleja (Cáceres) y ‘Agustínez’ en San Muñoz (Salamanca) son las tres fincas que dan cobijo a los murubes de esta familia que ya es santo y seña del toro bravo. Ya no corretean por los cercados los berrendos que tanta gloria le dieron a la familia, sino que hoy son los toros negros y castaños de Murube los que llevan ya años escribiendo la historia de la casa.

María José nos habla de las diferencias que hay entre el campo charro y el extremeño: pese a lindar provincia con provincia, hay cambios, pese a que hoy en día se homogeneizó todo mucho. Hoy Castillejo de Huebra saborea esa sensación de trabajo bien hecho, esa sensación de saber que aun quedando mucho por hacer los resultados van llegando. El camino es el correcto y la pasión y la afición con la que afrontan el día a día tiene sus frutos.

María José Majeroni, cabeza visible de Castillejo de Huebra: «Como decía Juan Pedro Domecq, de Murube procede todo»

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María José Majeroni y su padre, José Manuel Sánchez © CANO

PREGUNTA- Todos sabemos del amor de vuestra casa por el toro de Murube, un encaste con una personalidad propia, ¿Cómo afrontáis el futuro?

RESPUESTA- Dentro de Murube lo nuestro tiene una personalidad propia. Date cuenta que lo de Félix Cameno no lo tiene prácticamente nadie en España, eso nos hace tener una joya que no podemos perder. Ascendiendo como asciende Murube de Vistahermosa, el toro de casa es un poquito más especial que el resto. Nosotros luchamos por la defensa del toro de casa por varios motivos; por herencia familiar, por concepto y por afición. El campo bravo tiene una riqueza genética enorme, preservar los encastes es fundamental, ya que la diversidad es lo que le da sentido a la fiesta de los toros. A mí el toro de casa es el que más me llena, pero también soy consciente que hay mucho más allá que el toro de Castillejo. Hay ganaderías extraordinarias, tanto de Murube como de otros encastes, las cuales ven como año tras año nadie les compra, o si lo hace son a unos precios por debajo de los mínimos. La paciencia, la afición y, sobre todo, la cartera se agota. Nosotros tenemos un toro bien definido, que tiene buena salida, pero al que tenemos que seguir exigiendo para no quedarnos en el ostracismo. La evolución es esencial para seguir en el candelero. El futuro lo vemos con optimismo, pese a que en estos momentos decirlo suena poco más que osado.

Muchas veces hablamos del encaste Murube y lo asociamos rápidamente a las corridas de rejones. En vuestro caso habéis conseguido entrar en el mercado de las corridas a pie, supongo que es realmente donde queréis estar.

Como decía Juan Pedro Domecq, de Murube procede todo. De toda la vida este tipo de toro le gustó mucho a las figuras. Era un animal que tenía un tranquito más que los demás, una manera de galopar muy buena, una humillación y un ritmo extraordinario, en fin, que era un toro con el que se podía expresar uno toreando. Pero que pasa, que precisamente ese tranquito de más, o ese galope, a los rejoneadores también les llamó mucho la atención. Debido a eso llegó un momento en el que hicieron acopio de todas las ganaderías de esta rama para sus corridas. Parecía que lo tenían en exclusiva. Nosotros pensamos que es fundamental que los espectadores puedan ver otro tipo de encastes que no sean siempre los mismos. Decidimos entonces devolverles lo que siempre había sido suyo, es decir, ver dentro de la variedad de encastes el toro de Félix Cameno, de Murube y ahora ya de Castillejo de Huebra.

Eres la continuación de una estirpe ganadera, supongo que la ilusión y la afición irán conjuntamente de la mano de la responsabilidad.

Yo soy la encargada de gestionar las explotaciones familiares, y dentro de esas explotaciones está la ganadería de bravo. La ganadería no es mía sino de toda la familia, yo soy la cabeza visible de este proyecto ganadero. Tengo una gran responsabilidad, ya que a parte de buscar que la ganadería siga en buen momento, tengo que hacerla viable económicamente. Esto no es solo trabajo, es una ilusión, un afición, con sus momentos buenos y sus momentos malos, pero a mi sinceramente me compensa. Miro atrás y veo las generaciones que me han precedido, y siento que no les puedo fallar. Por la parte de Cobaleda llevamos cuatro generaciones como ganaderos, mientras que por la de Castillejo casi 35 años. Es una historia, un legado que nos dio el toro bravo, el cual debemos luchar para no se pierda. Yo me levanto todos los días con gran ilusión por seguir al pie del cañón, el campo es mi pasión. Aquí también tenemos manso, pero no es lo mismo. El toro bravo tiene una belleza y una personalidad que no te la da ningún otro animal. Lo de Cameno fue un gusto personal de mi padre, y eso te marca mucho para no traicionar a tus raíces. Tras muchos años conseguimos crear un encaste propio, tras casi 35 años de dura y pura selección podemos considerarlo así.

«Las ganaderías económicamente no son rentables, pero si encima perdemos la ilusión estamos muertos»

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María José Majeroni, en Castillejo de Huebra. © María Fuentes

Los ganaderos sois los que estáis sufriendo en mayor medida esta pandemia. Sin duda un momento en el que muchos se pueden llegar a plantear incluso abandonar. Sabemos de vuestra afición y sacrificio por sacar adelante vuestra ganadería, pero; ¿la pandemia os hizo replantearos vuestra idea de ganadería?

Como todos los ganaderos, nosotros estamos pasando unos momentos complicados. Esto fue una prueba de fuego para todos, ya no sólo era importante la afición que tuviéramos, sino que las pérdidas, en ocasiones millonarias, no hicieran, que un número nada desdeñable de ganaderos se vieran obligados, o bien a bajar la persiana o a reducir mucho sus cabezas de ganado. Pienso humildemente que todos los ganaderos tenemos la obligación de aportar algo distinto a la tauromaquia, en nuestro caso, seguir luchando por salvaguardar este tipo de toro que tanto nos costó conseguir. Son momentos duros, difíciles, en los que los ganaderos lo estamos pasando realmente mal, pero confío en mis compañeros, en su capacidad de resistencia, en su amor por el toro bravo. Son momentos en los que no podemos venirnos abajo. Las ganaderías económicamente no son rentables, pero si encima perdemos la ilusión estamos muertos.

¿Cómo os fue en esta temporada recién finalizada?

La temporada ha sido complicada, empezó todo con una gran incertidumbre, porque la verdad es que nadie hacía nada, nadie se movía para al menos intentar revertir la situación, y eso para los ganaderos sinceramente era como tener una soga al cuello. Nosotros arrancamos la temporada en Castilla y León apostando mucho y dando todo tipo de facilidades para que se pudiera reactivar todo esto. Fue en Villoria y a partir de ahí los empresarios se confiaron un poquito más, la situación epidemiologica mejoró y pudimos sacar algo la cabeza. Al final acabamos lidiando seis festejos, más animales sueltos en las novilladas de la Fundación y el festival de Moraleja. No escapamos mal, pero o esto va hacia arriba y la situación se estabiliza o la cosa se va a poner más negra de lo que está.

El toro bravo es un animal muy particular. Son ejemplares que debe estar constantemente supervisados por la gente de campo para evitar peleas. Supongo que la ilusión con la que se afronta la temporada muchas veces se choca de bruces con la realidad del día a día.

Así es, uno se ilusiona cada año con la camada que va a lidiar. Los ves en el campo, repasas sus reatas, estás deseando que te llamen para lidiar en corrida de toros a ese animal que llevas cuatro años criándolo, pero la gente desconoce las bajas que tenemos los ganaderos todos los años. Desde que termina una temporada hasta que empieza la otra, o incluso en plena temporada, los ganaderos perdemos muchos animales por el camino. Muertes en peleas, pitones o patas rotas…, cada día es una lucha continua por intentar que el tren no se salga de la vía. Ayer sin ir más lejos mandé al matadero a cuatro animales que quedaron inutilizados para la lidia. Toros que criamos con gran mimo pero que su destino será irremediablemente el matadero. Los toros son muy jerárquicos y las peleas por el poder se dan mucho. Esto es la ley del más fuerte.

El 2022 de Castillejo de Huebra: entre cinco y seis corridas de toros y alguna novillada

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Un toro de Castillejo de Huebra en el campo. © Diego Alcalde

Tras dos temporadas complicadas en la que la pandémia os golpeó con fuerza, ¿cómo afrontáis la campaña venidera?

Para este año tenemos una camada que nos gusta mucho, tanto por hechuras como por reata. Es similar a las de años anteriores pese a ser más larga en animales herrados. Esto se debe a que toreamos en casa un número importante de ellos para florear las camadas y adaptarnos a la demanda, de ahí que nos mantengamos en el mismo número. Esos números son en torno a 5 o 6 corridas de toros y alguna novillada que pueda lidiarse o bien en un festival o en festejos con picadores. Aún es pronto para saber el destino de la camada.

Si hay un torero que tiró del carro la pasada temporada fue Morante de la Puebla. El sevillano apostó por la apertura tanto de ganaderías como de carteles. Vosotros tuvísteis la oportunidad de que se apuntara a una corrida de la casa, ¿cómo fue la experiencia?

Como bien dices, Morante este año se echó toda la temporada a la espalda, apostó por ganaderías y compañeros distintos, y en el caso de Castillejo le estamos muy agradecidos. El que se fijara en nosotros ya es un premio. La ganadería sabíamos que estaba en un buen momento, pero cuando una figura de ese calibre apuesta por ella, sabes que está a un nivel más alto si cabe. Las figuras lo son por algo, matan lo que ellos creen que sale mejor, y vernos entre ellas da mucha satisfacción pero también algo de vértigo. Era una tarde importante y por suerte todo salió bastante bien. Ya sabes que muchas veces pones las mejores de tus intenciones, preparas todo con mimo y sale todo al revés. Por suerte esta vez no fue así.

Tras el buen resultado de la corrida lidiada en Navalcarnero y el triunfo del sevillano, ¿mostró interés Morante en volver a acartelarse con los toros de Castillejo de Huebra?

Sobre la temporada que viene también hay ciertas incógnitas. Los veedores están viniendo a casa pero con un ritmo más pausado que de costumbre, con cierta incertidumbre que da el no saber por dónde va a tirar la pandemia. Sí sabemos que a José Antonio le gustó la corrida, que salió satisfecho tras triunfar con ella, pero aún es pronto para saber si repetirá este año o no. Sabemos que este tipo de toro le gusta, confiamos en que si le vuelven a ofrecer una corrida de casa nos la vuelva a matar. Es un torero que está comprometido al 100% con la tauromaquia y eso es de agradecer. Nosotros, sin duda, estaríamos encantados de que nos matara, una, dos o las corridas que él estime oportuno.

«Este año va a faltar el toro grande»

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La ganadera, en una plaza de toros la pasada temporada. © C. H.

Según comentan los veedores vamos a tener escasez de toros de plaza de primera en 2022-23 debido a la reducción de cabezas de ganado durante la pandemia, ¿estáis al corriente de dicha situación?

Eso es lo que se está comentando en general. Va a faltar el toro grande. Yo creo que más en Madrid que en otras plazas. Las Ventas da muchos festejos al año y según estoy viendo dudo que haya suficiente oferta para esa posible demanda. Ahí si podría subir el precio del toro, que por otro lado vemos como en otras plazas no deja de bajar. Creo que la demanda será mayor que la oferta, de ahí mi razonamiento anterior. También hay que tener en cuenta el tipo de encaste. Unos favorecen más que puedan ir a esas plazas y otros menos. En nuestro caso si disponemos de toros de plaza de primera, pero no una camada entera. Nuestro toro es de tipo medio. Me consta que eso lo saben tanto las empresas como los veedores y por supuesto los toreros. Si al final no hay toro y se tiene que bajar un poco el tipo, el aficionado debe ser capaz de entenderlo. Creo en la integridad y la seriedad del animal, pero también pienso que hay plazas donde el volumen y el trapío es excesivo.

Esa reducción de toros de plaza de primera puede conllevar dos vías: o bien anunciar otras divisas en buen momento que por ‘h o por b’ no tenían opción a entrar, o bajar el toro y amoldarse a los que hay en el campo. ¿Cuál ves más fiable?

Yo soy de la opinión que las plazas tienen que tener su seriedad, cada una tiene su trapio y tipo de toro. El año pasado en algunas plazas se lidio un toro por encima de la categoría de la misma, cosa que creo que este año no será así. Por otro lado también sería importante abrir las ganaderías en esos lugares en los que pueda faltar toro. Sería una oportunidad única para dar cabida a ganaderías y encastes en buen momento. Esos que llevan luchando tantos años por meter la cabeza y que o bien, por exigencias de los toreros, o por no tener ese trapío que se pide, no pueden verse anunciados. La diversidad siempre es positiva. Este espectáculo se hace por y para el público, eso no debemos olvidarlo.

«El toro bravo me enseña cada día a ser humilde»

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La ganadera de Castillejo de Huebra, en un tentadero. © C. H.

Nos hablas continuamente por tu amor al campo, hacia los animales, pero ¿qué te enseñó el toro bravo?

Me enseñó a ser humilde. Una ganadería es una continua cura de humildad. Aquí el que saca un poco el pecho se lo hunden. Los toros son melones por calar, y hasta que nos se lidian no sabes el resultado. Claro que ayudan las reatas y las hechuras, pero no son 100% fiables. El tiempo es buen compañero de viaje, te hace conocer este mundo y no creerte el número uno cuando te embiste una corrida, ni ser el peor cuando no salen las cosas. El toro bravo me enseñó a que la regularidad es lo que debe imperar en una ganadería. La ganadería es un trabajo continuo.

Los toros son apolíticos, pero continuamente vemos como unos partidos cogen la bandera del toro y otros la pisotean, ¿te duele tanta demagogia?

La tauromaquia debe ser del público, ya sea este de derechas, centro o izquierdas. Aquí vale lo mismo el aficionado de sol que el de sombra, el de barrera que el de andanada, todos somos iguales. Dentro de una plaza no deben tener cabida guiños políticos. Todos somos aficionados. La tauromaquia es única y exclusivamente del pueblo, no de los políticos. Pero eso no es óbice para decir que existe, por parte de un sector de la política, un acoso y derribo contra el mundo del toro. Parece que eligiendo este tipo de ideologías son más modernos y así pueden conseguir más votos. Lo vemos sin ir más lejos en el Gobierno de la nación. Un partido político que se pliega a las exigencias de unos socios de gobierno que no quieren ver a a la tauromaquia ni en pintura. Pero yo también destacaría a muchos otros que se ponen de perfil, al menos los otros sabes de que pie cojean, estos ni eso.

Vivimos una sociedad en la que se enarbolan dos tipos de banderas por parte de un cierto sector de la política; una la del animalismo y otra la del feminismo. Siendo como eres mujer y ganadera, ¿qué piensas de esto? ¿Te sientes representada?

Yo soy mujer y ganadera. A mí nadie me puede hablar ni de feminismo ni de animalismo. Los verdaderos ecologistas somos los ganaderos. Cuidamos gracias a la cría del toro de un ecosistema único. Flora y fauna que se benefician de que nuestros campos o dehesas estén amparados por el toro bravo. Cuando sale un toro por chiqueros nadie se pregunta si fue criado por un hombre o por una mujer. Ser ganadero de bravo implica muchas cosas, pero para nada tiene que ver el sexo. Se es ganadero. Creo que estos mensajes se mandan para distraer a la población de lo verdaderamente importante, poner el foco en otro lugar para que la gente se olvide del problema real.

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