El agua diluye el festival de recuerdo en Cali

CALI (COLOMBIA)

El agua diluye el festival de recuerdo en Cali


jueves 30 diciembre, 2021

Durante toda la tarde llovió sobre la plaza caleña y, justo después del paseíllo, arreció el diluvio universal.

Festival Cali

No pudo ser. La empresa Tauroemoción había apostado por recuperar el festival en Cañaveralejo y lo hizo con el argumento de la nostalgia, anunciando toreros retirados o que hace tiempo no hubieran pisado el ruedo caleño. La idea era buena y, sin ser el cartel mejor rematado de todos, generó el suficiente interés como para que muchos aficionados se reservaran la fecha.

Sin embargo, todo se torció. Durante toda la tarde llovió sobre la plaza caleña y, justo después del paseíllo, arreció el diluvio universal. Con todo esto, la tradicional procesión de los toreros con la imagen de la virgen a hombros resultó desangelada porque el público (el poco que decidió no quedarse en casa) no terminó de pasar a los tendidos, resguardándose del fuerte aguacero.

Pero la decisión de tirar para adelante fue de los toreros y de la empresa, dispuesta a cumplir con la programación. Por eso Zotoluco, vestido de charro, vio cómo saltó al ruedo un manso de Alhama que manseó desde que pisó el barrizal en el que estaba convertido el ruedo. El mexicano nunca se sitió cómodo con el toro (era cuatreño) desde que, en el inicio de la faena de muleta, se la arrancó de las manos con un violento arreón y hasta dos veces más perdió el útil Zotoluco, siempre a la defensiva. Lo cierto es que ni el estado del piso de la plaza ni el manso y deslucido comportamiento del ejemplar que le toco en suerte eran para fiarse.

Mejor hecho fue el segundo y también mostró mejores cualidades, como la del ritmo, la fijeza y la prontitud, algo que Joselillo de Colombia supo aprovechar en una faena intermitente, pero plagada de detalles de gran factura. Mejor siempre por el pitón derecho, por donde hubo series profundas, templadas y repletas de gusto. Tanto que el público, apiñado en las últimas filas del tendido, al resguardo del persistente aguacero, se calentó y coreó los ¡olés¡ con verdadero entusiasmo. Sin embargo, pronto las palmas se tornaron en pitos, pues se eternizó con el acero y los tres avisos cayeron implacables.

Y sin apenas tiempo para refaccionar el ruedo, Javier Vázquez ordenó la salida de su ejemplar. Seguía lloviendo, pero el madrileño estaba decidido a torear y demostró mantener ese toque, ese gusto y ese pulso que tanto lució cuando se vestía de luces. Su toro (a pesar de su escaso remate era cuatreño) se movió con interés y emoción, lo que Javier tradujo en series ligadas y templadas, rítmicas. De nuevo los tendidos se metieron en faena, pero la defectuosa espada dejó todo en silencio.

Y eso fue todo, porque a estas alturas el ruedo era impracticable… así que El Cordobés, Javier Conde y El Cid tuvieron que abandonar la plaza sin torear.

Era una tarde para el recuerdo y la nostalgia, pero la naturaleza tenía otros planes…

FICHA DEL FESTEJO

Festival nocturno. Miércoles 29 de diciembre. Plaza de toros de Cali. Menos de un cuarto de plaza.

Novillos de Alhama, desiguales de presencia y juego.

Zotoluco: silencio.

Joselillo de Colombia: silencio tras tres avisos.

Javier Vázquez: silencio.

INCIDENCIAS: EL festejo fue suspendido tras la lidia del tercero. El Cordobés, Javier Conde y El Cid hicieron el paseíllo y no pudieron lidiar sus ejemplares tras la suspensión.

FOTOGALERÍA: DIEGO ALAIS