¿Cuánto ha subido el precio de cría de un toro de lidia tras la inflación?

CAMPO BRAVO

¿Cuánto ha subido el precio de cría de un toro de lidia tras la inflación?


lunes 10 octubre, 2022

Los ganaderos, pese a la normalidad vivida este año respecto al número de festejos lidiados, lanzan un llamado de alerta: alzan la voz contra una situación que en muchos casos se ha vuelto insostenible por los altos costes que tiene rematar un toro para una plaza de primera.

Toro Montealto
Astado de Montealto. © Pablo Ramos

«Los precios actuales del pienso harán que en 2022 no haya tantos toros rematados», avisaba Javier Núñez, ganadero de La Palmosilla hace más de un año. La subida de las materias primas está ahogando al ganadero, el cual ve como rematar a un toro ha encarecido un 25% respecto a los años antes de la pandemia, algo que por desgracia no se ve reflejado a la hora del precio que tiene hoy en día una corrida de toros

El campo bravo se desangra. La subida del precio de los piensos, de la luz, del gasoil y la falta de demanda de toros como antes de la pandemia hace que todo se ponga cuesta arriba para los criadores de bravo. «Es la tormenta perfecta para la ganadería de bravo», señalaba en las redes sociales el ganadero de La Palmosilla, Javier Núñez a finales del 2021.

Los ganaderos pese a la normalidad vivida este año respecto al número de festejos lidiados lanzan un SOS, alzan la voz contra una situación que en muchos casos se ha vuelto insostenible por los altos costes que tiene rematar un toro para una plaza de primera.

Si un toro antes de la pandemia podría rondar los 5.000 euros, ahora poner a un animal rematado para una plaza como la primera plaza del mundo no baja de los 6500€/7000€. Por lo que, si nos ceñimos exclusivamente a seis toros para una plaza de máxima categoría como es la de Las Ventas, el coste de la corrida no debería bajar de los 50.000€/55.000€ para que el ganadero tuviera cierto margen de beneficio sobre dicha corrida.

Las ayudas son escasas y si no fuera por el festejo popular muchas ganaderías hubieran echado el cierre. Hace falta una reestructuración de costes, un análisis de viabilidad del espectáculo, porque aquí el que siempre paga los platos rotos es el mismo. 

La inflación ha encarecido todos los productos, el dinero ya es menos y esto hace que los ganaderos tengan que asumir unos sobrecostes abusivos. Hay ganaderos como Ricardo Gallardo que pese a lidiar la friolera de más de 40 espectáculos, más del doble que en 2019, ha visto como los costes asumidos en pandemia le han repercutido de la tal forma que pese a ese número de animales las cuentas no han sido como tenían que ser.