La sublime demostración de Morante (una vez más) de que el toreo no son matemáticas

TEMPORADA

La sublime demostración de Morante (una vez más) de que el toreo no son matemáticas


jueves 10 noviembre, 2022

Que en los 26 paseíllos de Morante en plazas de primera categoría haya primado la calidad por encima de la cantidad de premios -con obras absolutamente excelsas en estos exigentes escenarios- vuelve a poner de manifiesto la poesía por encima de los números que significa este arte y que siempre ha profesado José Antonio.

Morante
Morante en Las Ventas. © Luis Sánchez Olmedo

Morante de la Puebla, sin duda, ha sellado un año historico. El diestro cigarrero ha alcanzado el centenar de festejos, culminando su temporada el pasado 29 de octubre en la plaza de toros de Ubrique con una corrida de Carlos Núñez junto a Pablo Aguado y Alfonso Cadaval. Un final de año en el que Morante ha decidido no acudir a tierras americanas, pero en el que ha conseguido el reto de honrar a su admirado José Gómez Ortega ‘Joselito El Gallo’. Y de aquí, al 9 de abril de 2023, Domingo de Resurrección, fecha en la que volverá.

Morante de la Puebla ha realizado una interesantísima temporada de 2022, cerrando octubre con 100 paseíllos, no renunciando a los cosos más importantes y a las aficiones más exigentes: dos tardes en Valencia -Fallas y julio-, seis tardes en Sevilla, cuatro por primavera y dos más en San Miguel, tres en Madrid por San Isidro y otra en Otoño, otras dos en Bilbao, Pamplona, Zaragoza, Málaga, Córdoba, Arles, Nimes…. así hasta un total de 26 paseíllos en cosos de primera categoría.

Para gran parte de los aficionados, el cigarrero ha sido el indiscutible triunfador de la temporada europea. Un torero que ha dejado su sello en plazas como Sevilla, Madrid, Pamplona o Zaragoza, cosos de primera categoría donde al menos ha cortado una oreja en cada uno de ellos. Y aunque si nos fijamos puramente en los números el sevillano ha conseguido una única Puerta Grande en plazas de primera categoría -fue en Sevilla con la corrida de Torrestrella, curiosamente con un sobrero de Gracigrande-, la calidad prima sobre la cantidad en premios. Ahí radica su grandeza. Porque el toreo no son matemáticas.

Evidentemente el triunfo pesa a la hora de valorar una temporada, pero ésta de Morante ha estado muy por encima de dichos números. Ha sido la temporada más regular del sevillano en toda su carrera, un torero que ha dejado faenas para el recuerdo en multitud de plazas, en otros como es lógico las cosas no rodaron. Dentro de una temporada tan cargada de festejos es lógico que en muchas de ellas las cosas no rueden.

Pero si echamos la vista hacia atrás recordamos un ramillete de faenas en esos cosos de primera que ya están guardados en la memoria del aficionado: faenas únicas e irrepetibles que dicho aficionado nunca podrá olvidar por la grandeza de éstas. Obras que en muchos casos no remató con la espada, de ahí que su único triunfo de dos orejas sea el realizado en Sevilla el pasado sábado 7 de mayo.

Con la irrupción de ciertos toreros y la posterior pandemia, el sevillano ha dado un claro paso adelante: el de verse bien físicamente, seguro y con la cabeza despejada, algo que sin duda ha ayudado a darle ese giro de 360 grados a su carrera. Apertura de encastes y carteles, dobletes en muchas ferias, regularidad en su temporada, superar el centenar de festejos… todo eso ha contribuido a que un torero como Morante de la Puebla diera un paso definitivo que ha dejado huella.

Dentro de una temporada tan redonda ha dejado tres hitos para el recuerdo en dos cosos de primera categoría, dos de ellos en Sevilla y uno en Madrid. La primera fue a un sobrero de Garcigrande al que le cortó las dos orejas, la segunda a un toro de Alcurrucén en Madrid el día de la Beneficencia con el que rozó la Puerta Grande -paseó una oreja tras pincharlo al primer encuentro- y una última nuevamente en Sevilla por San Miguel, faena que de rematarla con la espalda podría haber sido de rabo.

Luego vinieron otras tantas en multitud de cosos de diferente categoría, faenas ante todo tipo de toros que engrandecieron aún más su temporada. A las ya mencionadas de Pamplona o Zaragoza hay que poner sobre la mesa las realizadas en Arles, Santander, Huelva, Aranjuez, Burgos, Salamanca…. faenas irrepetibles para un año difícilmente superable. Porque Morante de la Puebla no es un torero de números y sí de sensaciones.