CAMPO BRAVO

El millonario mercado de los sementales bravos: el valor de un ‘raceador’ contrastado y su alto precio


martes 14 marzo, 2023

Un animal indultado en una plaza -o aprobado en el campo- puede alcanzar precios estratosféricos en un mundo donde la competencia es feroz

Semental Palmosilla
Semental en una imagen de archivo. © R. T

Como ocio o como negocio, hubo una época en la que muchos hombres de empresa, nuevos o viejos aficionados a la Fiesta, decidían hacerse ganaderos. Algunos llegaban a ese mundo buscando un entretenimiento, una manera de soltar las tensiones de su agitada vida laboral; otros, en cambio, se hacían criadores de toros bravos buscando realizar un viejo sueño. Muchos comenzaron con proyectos pequeños encaminados a empezar desde cero, mientras que otros no escatimaron en gastos y compraron ganado a hierros de primera fila.

Salvo contados casos, ésta es una actividad de escasa rentabilidad económica, de ahí que muchos al ver llegar las vacas flacas abandonaran el barco, incluso habiendo pagado una gran suma de dinero por un capricho que no llegaría a ningún lado. Aquí la mano del ganadero es esencial, y su conocimiento sobre aquello que compra se antoja más que necesario para no pinchar en hueso, por eso muchos ganaderos de nuevo cuño se han dejado asesorar por gente bien entendida que les ayudaron a asentar los cimientos de un proyecto a largo plazo.

¿Cuántos ganaderos se hicieron con vacadas de prestigio para acabar hundiendo a las mismas? Por eso aquel que se adentra en este mundo debe saber hacia donde quiere ir y qué camino tomar. Para que a uno no le den gato por liebre es de vital importancia que tenga claro el tipo de toro que quiere, la embestida que sueña, y de ahí ir a esa casa ganadera donde pueda conseguir un tipo de animal determinado. Llegar alardeando y con los bolsillos llenos de billetes únicamente servirá para comprar ganado que no vale aquello que pagas.

El caso de El Parralejo

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Astado de El Parralejo de la pasada temporada. © J J Diago

Un claro ejemplo de un proyecto bien cimentado es el que comenzó en 2006 José Moya Sanabria, un hombre de negocios que siempre soñó con ser ganadero y que se apoyó en varios amigos para llevarlo a cabo. Compró ganado de Fuente Ymbro y Jandilla, contratando como asesor y representante a Rafael Molina Candau, un hombre respetado en el mundo del toro y que provenía de una familia eminentemente ganadera: así creó El Parralejo.

Para ser ganadero hay que tener muchas virtudes, pero hay una fundamental, la intuición, y esa la tienen pocos ganaderos. Fernando Domecq la tuvo, mientras que otros como Justo Hernández o Álvaro Núñez son claros ejemplos de ello en la actualidad, tres ganaderos que consiguieron llegar al toro que soñaban sumergiéndose a través de las reatas, conociendo bien al toro y sabiendo de que hilo tirar. Tres ganaderías que en sus momentos más delicados supieron a que casa ganadera acudir para encontrar aquello que les faltaba, ese toro que les devolviera la regularidad.

Muchas veces, pese a ser toros contrastados en sus ganaderías, estos no trasmitían sus virtudes en las ganaderías donde ahora iban a cubrir, de ahí que la frustración para el ganadero fuera más que evidente. Para conocer este tipo de historias es importante tener las orejas bien abiertas y saber rodearte de gente que sabe de los secretos que oculta el toro bravo. Un semental contrastado es una joya que un ganadero no quiere soltar por nada del mundo, de ahí que el alquiler de un animal de este tipo se haga en contadas ocasiones y no salga precisamente barato.

¿Cuánto vale el alquiler de un semental ‘estrella’ en una ganadería de primer orden?

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Semental ‘Dudosito’ © Twitter La Palmosilla

Hay toros contrastados que le han salido por un pico a más de un ganadero, animales por el que se pagaron cifras altísimas y que han servido para asentar proyectos ganaderos. Según algunas fuentes consultadas por este medio, se han llegado a pagar cerca de 200.000 euros por uno de esos sementales estrella durante el tiempo que está el toro con las vacas, un precio que no está al alcance de determinados bolsillos. Cuentan los mentideros taurinos que un ganadero de primera fila le puso sobre la mesa un cheque en blanco a otro compañero por uno de sus toros indultados, no accediendo este al trato al tratarse de un animal que podía convertirse en la joya de su ganadería.

Pero no todo se resume en ese semental que hace de oro a su ganadero: hay hierros que tienen una gran carga genética detrás, divisas con bases sólidas que hoy en día alquilan -durante el periodo de cubrición- sus sementales por una cifra en torno a 50.000 euros; visto lo visto, no parece tan caro. Es normal que un determinado ganadero eleve el precio cuando ve que la competencia llama a su puerta, es lógico, de ahí que se multiplique el precio cuando se dan estas situaciones.

También hay ganaderos que se prestan sementales entre sí, pero son temporadas enteras de celo, no una monta en concreto. Esto se da entre amigos que buscan hacerse favores entre ellos, ganaderías que se apoyan unas en otras para probar determinados toros y en función del resultado obrar en consecuencia. Aquí lo único claro es aquello que trasmite el animal, si este ha sido excepcional en la plaza, pero luego no racea bien no vale como semental, primando aquello que da por encima de su comportamiento en la plaza, de esos bien saben los ganaderos.

Otra opción es la adquisición de pajuelas en ganaderías de primera fila, las cuales oscilan entre los 1.500 euros si se trata de un toro vivo y unos 10.000 si el toro está muerto. Ahora bien, no tiene nada que ver una monta natural con una inseminación, ni se obtienen los mismos resultados. Sin duda es otra opción que toman determinados ganaderos para inseminar un número determinado de vacas, algo que también es usual cuando el ganadero que se interesa por tu ganado está al otro lado del charco.